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jueves, 23 de octubre de 2008

Llamado a la austeridad y Segundo Plan Quinquenal. / 1952

A fines de 1952, con gran despliegue propagandístico, se lanza el Segundo Plan Quinquenal (1952-1957). La llamada Doctrina Peronista es la base de este proyecto que apunta a lograr una mejoría de la economía con un sustantivo aumento de la producción básica del país. La finalidad de la doctrina peronista es lograr "la felicidad del pueblo, y la grandeza de la Nación, mediante la justicia social, la independencia económica y la soberanía política". Sin embargo, aunque en momentos en que se lanza este plan, ya se notan los frutos de la estabilización económica que encara el gobierno desde principios de este año, la columna vertebral de su plan es la austeridad. Las medidas de racionalización del consumo de carne vacuna, la elaboración de pan de mijo destinado al consumo interno -para lograr saldos exportables en la producción triguera-, los apagones para economizar energía eléctrica, la suspensión de los convenios colectivos de trabajo y el congelamiento de salarios implementados desde la cartera económica dan algunos resultados positivos. Mejora la disponibilidad de divisas para importar el combustible necesario que permita mantener en funcionamiento la industria y se generan saldos exportables en la producción de carnes y de cereales.
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Perón anuncia al Congreso su primer plan quinquenal. / 1946

El 4 de junio de 1946, el general (R) Juan Domingo Perón asumió la presidencia de la Nación. De inmediato difundió su estrategia económica, explicada en lo que dio en llamar "planes quinquenales". El Primer Plan Quinquenal, que se pondría en marcha al año siguiente y se extendería en el lapso 1947-1951, puso el acento en el desarrollo industrial, el crecimiento del mercado interno y la plena ocupación. El plan quinquenal mejoró la situación de la mayoría. Los obreros pudieron consumir más y los empleadores no ganaban menos. Según la propuesta del gobierno, en la nueva Argentina, "los únicos privilegiados eran los niños". En los años siguientes, la nacionalización de los ferrocarriles, comprados en 1947 y puestos en marcha en 1948, se vivió como un símbolo de soberanía. El Banco Central acentuó su política crediticia y el comercio exterior se expandió. También se nacionalizaron los servicios de teléfonos y el gas. Entre 1946 y 1949 se generalizaron las medidas sociales. Vacaciones pagas, aguinaldo y turismo. Licencias por enfermedad. Servicios de salud. Se congelaron los alquileres. Se hicieron planes de vivienda. Se establecieron mejoras en el régimen jubilatorio y los salarios mínimos, y se construyeron escuelas en todo el país.

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Educación "laica" o "libre". / 1958

La más impresionante movilización estudiantil del siglo XX en la Argentina se produjo en la primavera de 1958. Fue la derivación que tuvo la determinación sorpresiva del gobierno de Arturo Frondizi de abrir paso a la legalización de la enseñanza privada en el nivel universitario, tal como propiciaba la Iglesia. Esa batalla política, con la participación directa de los jóvenes en la calle, quedó resumida en una polarización sintetizada a su vez en dos palabras: laicos o libres. Los partidarios de la educación laica eran fieles al sistema, proveniente de la Ley Avellaneda, de 1885, reasegurado con la Reforma Universitaria de 1918. Los otros, en cambio, apoyaban que las universidades privadas pudieran otorgar títulos habilitantes. La variante había sido promovida en su momento por el gobierno de Eduardo Lonardi, cuyo católico ministro de Educación era Atilio dell' Oro Maini. A él se le atribuiyó el decreto Nº 6.403, cuyo artículo 28 privatizaba el sistema educativo en beneficio de los colegios y centros de estudio que tenía la Iglesia. Dos años después, las posiciones eran irreductibles, en medio de actos y refriegas, y en coincidencia con el primer satélite ruso al espacio que llevaba por primera vez un ser vivo: la sacrificada perra de nombre "Laika", usado como mofa contra los laicos. En esa brega participaron dirigentes que tendrían actuación posterior en el campo político. Entre los laicos estuvieron Guillermo Estévez Boero, Roberto Quito, Mario Kestelboin y Eduardo Luis Duhalde. Entre los libres, Alberto Mazza y, desde Córdoba, Jorge de la Rúa. El 15 de setiembre se realizó la primera movilización al Congreso, a cargo del sector privatista. En nombre de los estudiantes habló Mazza (luego casado con una prima del "Che" Guevara y cuarenta años más tarde ministro de Carlos Menem). Y tres días después, se realizó la concentración de los laicos, que reunió según estimaciones de la época, unos 300 mil adherentes. Entre otros, hablaron Ismael Viñas y José Luis Romero. La división alcanzó a la misma familia del presidente, cuyo hermano, Risieri Frondizi, rector de la Universidad de Buenos Aires, fue un tenaz opositor a la reforma. En el debate parlamentario se destacó el diputado oficialista (UCRI) Horacio Domingorena, partidario de la ley, que se consiguió luego de idas y vueltas entre ambas Cámaras. La última votación en Diputados no tuvo los dos tercios requeridos para la derogación del artículo 28, con lo cual quedó vigente. Posteriormente, hubo choques entre estudiantes y policías, un enfrentamiento que, si bien sin la gravedad que tuvieron esa noche, había sido frecuente a lo largo de esos convulsionados días. El conflicto se agravó por la activa participación de los estudiantes secundarios que en muchos casos ocuparon sus propios colegios e impidieron el dictado de clases.
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