miércoles, 19 de noviembre de 2008

Peronismo:Golpe del 55 - Plan Prebish

Introducción

El siguiente trabajo practico fue realizado por designación del profesor de Historia
Los temas asignados fueron los siguientes: Peronismo. Golpe de Estado de 1955
La historia política de la Argentina se divide en dos: antes y después del surgimiento del peronismo.
En la tradicional oposición entre radicales y conservadores, se levantó otra, mas cargada de contenidos de clase y tributaria de los conflictos que acompañaron la expansión de los derechos sociales y la integración política y social de vastos sectores del mundo del trabajo.
Perón, tres veces presidente democráticamente, atravesó distintos tipos de conflictos a lo largo de sus mandatos; su primer gobierno se caracterizó por la nacionalización de los servicios públicos que se encontraban en manos extranjeras, Perón toma contacto directo con los trabajadores, se cambia la actitud oficial frente a la clase obrera y a los conflictos laborales, por primera vez el trabajador se sentía protegido e interpretado. El peronismo producirá la modernización de la estructura productiva impulsando un rápido desarrollo industrial y, además, producirá una modificación en la distribución de las riquezas. La nacionalización del comercio exterior mediante el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) permitió monopolizar la oferta exportadora y regular las importaciones, protegiendo la producción nacional, el Estado obtenía una diferencia en la comercialización de las exportaciones, que derivaba en parte hacia la industria, otorgando divisas a precios diferenciales para la adquisición de bienes capitales y materias primas esenciales, obteniéndose recursos para financiar la inversión social.
En su segundo gobierno se produce el agotamiento de la politica distributiva que caracterizó al primer gobierno, las huelgas y los conflictos sociales se hicieron constantes. En el plano económico se producen cambios significativos, los salarios se congelaron por medio de contratos bianuales.
En 1954 Perón logra la sanción de la ley nº 4.394, cuyo artículo 31 incluye el divorcio, esto es producto de un enfrentamiento con la Iglesia Católica.
El 16 de junio de 1955 los comandos civiles integrados por conservadores, radicales, socialistas y sectores de la Iglesia Católica intentaron un golpe de Estado que incluyó el bombardeo a la Plaza de Mayo (dejando como resultado centenares de muertos y heridos). Luego de los ataques, Perón, pidió calma a la población, pero sus seguidores incendiaron varias iglesias.
Perón llamo a los partidos políticos opositores a establecer un diálogo que evitara la guerra civil. El 16 de septiembre de 1955 las Fuerzas Armadas derrocaron a Perón.
Perón se convierte en presidente por tercera vez en octubre de 1973, ganó las elecciones contra el candidato de la Unión Cívica, Ricardo Balbín, con el 62% de los votos, acompañado por su nueva esposa, Isabel Martínez de Perón, como vicepresidente. Este gobierno estuvo marcado por permanentes conflictos entre sus seguidores de izquierda y derecha.
Perón murió el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por Isabel, su esposa, quien fue derrocada, en medio de la violencia política, el 24 de marzo de 1976 y sustituida por una junta militar.






Primera presidencia de Juan Domingo Perón

Perón triunfó en los comicios del 24 de Febrero de 1946 con el 55% en las urnas, y asumió el cargo el 4 de Junio de 1946.
En sólo tres años el coronel se había convertido en el protagonista y animador de un movimiento popular que había prevalecido sobre todos los partidos tradicionales, la fuerza del gran capital, los diarios más prestigiosos, los círculos académicos y universitarios, las organizaciones estudiantiles, los intelectuales, buena parte de la clase media y la totalidad de las clases altas.
Prometía establecer una sana estructura social y económica. De ahí que haya propulsado la industrialización del país. La consolidación de las actividades básicas, agricultura y ganadería, iría acompañada de la industrialización conveniente.
Durante el gobierno de Perón se estableció el carácter gratuito de la enseñanza universitaria y se permitió el ingreso de grandes sectores juveniles provenientes de las clases medias bajas y clase obrera a la Universidad; se promovió el estudio y la investigación de las ciencias relacionadas con el desarrollo industrial.
La adquisición, por parte del Estado nacional, de algunas empresas de servicios públicos, denominadas “nacionalizaciones” con cierto abuso semántico, tipifica la política económica entre 1946 y 1949.
La primera nacionalización del gobierno de Perón fue la Unión Telefónica.
A fines de Agosto de 1946 se anunció que el Estado nacional compraría la UT, y, efectivamente a principios de Septiembre se concertó la operación.
El 1º de Marzo de 1948, el gobierno argentino tomó formal posesión de los ferrocarriles británicos ante una multitud reunida en Plaza Retiro.
Los ingleses se sacaron de encima el embrollo que significaba un bien que ya no arrojaba ganancias y que necesitaba una costosísima renovación. Nacionalizar los ferrocarriles era ese momento una necesidad histórica. La decisión de adquirir los ferrocarriles satisfacía el orgullo argentino.
Otras realizaciones de esta etapa fueron la nacionalización del Gas del Estado, empresa estatal creada sobre las instalaciones de la antigua Compañía Primitiva de Gas. En 1945, YPF había tomado posesión de esa infraestructura hasta que la prestación del fluido en la Capital Federal y Gran Buenos Aires quedó a cargo de la Dirección Nacional de Gas del Estado, desde Enero 1946.
Aerolíneas Argentinas fue una empresa que empezó mal, pero luego anduvo bien. Su antecesor inmediato fue la vieja Aeroposta Argentina
El Estado monopolizaba todo el tráfico aéreo, el transporte ferroviario y el automotor, buena parte de la navegación fluvial y la totalidad de ultramar, así como el transporte de pasajeros en la Capital Federal. Monopolizaba todas las comunicaciones telefónicas y telegráficas y también las radiofónicas. Contaba con una red de diarios y revistas. Proveía de energía eléctrica a buena parte del país, y de gas a todo el territorio adonde iban llegando las redes de transmisión. Adquiría las cosechas de granos y oleaginosos, así como la producción de carnes para exportar, las comercializaba en el exterior y adquiría ingentes materiales en todo el mundo para revenderlos aquí. Extraía petróleo y carbón. Regulaba precios, otorgaba subsidios a ciertas actividades industriales. Manejaba la política bancaria y crediticia.





Segunda presidencia de Juan Domingo Perón

Perón fue reelecto en las elecciones del 11 de noviembre de 1951, para el período 1952-1958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó en septiembre de 1955.
En 1952, el Congreso convirtió por medio de una ley la doctrina peronista –el Justicialismo- en doctrina nacional. Esta nueva filosofía de vida, simple, práctica, popular y fundamentalmente cristiana y humanista tenía por finalidad suprema la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación mediante la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política, armonizando los valores espirituales y los derechos del individuos con los derechos de la sociedad. La consagración del peronismo como único movimiento nacional eliminó todo vestigio de pluralismo en la vida política: las otras expresiones partidarias fueron relegadas a una existencia casi clandestina, la afiliación al partido oficial pasó a ser requisito para el desempeño de cargos en la administración, las imágenes de Perón y Evita se multiplicaron con los libros de lectura de la escuela primaria y en los sitios más diversos del espacio público.
El advenimiento del peronismo era el acontecimiento desencadenante de un recomienzo de la historia. A un lado quedaba el pasado funesto.
Esta segunda etapa contrastó en lo económico con la de los primeros tiempos, se vivía ahora una etapa de crisis e inflación, que llevaron al Presidente a revisar temas de su política de gobierno. Este segundo gobierno peronista se caracterizó por el agotamiento de la política distributiva y por la generalización de las huelgas y los conflictos sociales. Perón convoca a sindicatos y empleadores al Congreso Nacional de la Productividad, con el fin de generar un proceso de diálogo para enfrentar la crisis, (el Congreso fracasa).
En 1953 se dio un acercamiento entre Estados Unidos y Argentina, se alentó la incorporación a la economía nacional de capitales extranjeros.
Perón logro importantes acuerdos que estipularon la reducción de las barreras aduaneras, liberación de impuestos en algunos productos y la apertura de una línea de crédito entre los países firmantes.

El Peronismo y la Iglesia Católica

Si el Peronismo fue el movimiento político más católico de la historia contemporánea argentina, también es el que más conflictos tuvo con la Iglesia y los católicos: junto al amorío con el catolicismo, los incendios de iglesias de 1955 también forman parte de la memoria colectiva de los contemporáneos.
Siempre es posible concluir con algún fundamento que el peronismo representa la tradición política más católica de nuestro país, y también la más disconforme, el punto de mayor acercamiento entre la Iglesia y el Estado, y el de su más violento enfrentamiento.
Sin duda, la primera campaña presidencial de Perón generó muchas expectativas en las filas católicas mediante discursos y actos que parecían traslucir una ferviente re religiosa.
Estas declaraciones no hacían sino reforzar la asociación de Perón con las políticas religiosas del gobierno militar del que era heredero, ya que, en sus tramos iniciales, habían generado un acercamiento Iglesia-Estado sin precedentes en la historia de la Argentina independiente.
Perón insertó sus referencias católicas en la lógica de su discurso electoral sobre cuestiones sociales. Y la agitada campaña de 1945-46 terminó de polarizar posiciones, distrayendo a unos y a otros del hecho de que el candidato católico no era un candidato eclesiástico.
Los primeros años de gobierno peronista, por lo demás, dieron razón a los miles de católicos que habían visto en Perón al líder que finalmente aplicaría los ideales defendidos y promocionados desde diversas organizaciones y publicaciones eclesiásticas o de inspiración católica. La flamante oposición antiperonista, organizada desde 1945 en torno a principios liberales y seculares, compartía la misma percepción, aunque veía el encuentro entre el nuevo gobierno y la Iglesia como signo puramente negativo.
Entre 1946 y 1949, el peronismo aparecía como la entidad política que más explícitamente buscaba asociarse a la Iglesia y la tradición católicas en la historia moderna argentina.
La presencia del catolicismo se manifestó en una multiplicidad de imágenes, temas y símbolos rápidamente introducidos en el discurso político del flamante movimiento.
Sin duda más visible aún fue la temprana adopción de elementos católicos por Eva Perón, quien desarrolló la posición oficial a favor de la legalización de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y utilizó frecuentemente la autoridad eclesiástica para legitimar su campaña a favor del voto femenino.
A partir de 1947 el Estado presentó infinidad de servicios a la Iglesia: el pago de gastos de peregrinaciones a Europa, pasajes oficiales para delegaciones católicas en el país y el extranjero, 637 subsidios destinados a la compra de edificios y a la reparación, conservación y construcción de parroquias y residencias parroquiales, etc.
Perón nunca trató con una Iglesia con nutrido personal ni fuerte liderazgo.
Durante los años del idilio, los católicos antiperonistas no tenían un espacio legítimo en la Iglesia y debían salir del mundo católico para encontrar aliados políticos.
El peronismo había llevado hasta su máximo punto el apoyo material y simbólico del Estado a la expansión corporativa de la Iglesia, así como a su influencia en el aparato estatal.
Peronismo y Catolicismo estaban ligados por infinidad de lazos, espirituales y materiales.

Las fuerzas armadas y la era de Perón

Aunque Juan Domingo Perón fue elegido dos veces presidente, la primera en febrero de 1946 y la segunda en noviembre de 1951, fueron las Fuerzas Armadas Argentinas, y dentro de ellas sobre todo el Ejército, los que le proporcionaron la plataforma que necesitaba para conquistar el apoyo popular a sus ambiciones presidenciales. El respaldo tácito de los militares, junto con el de otros sectores, le permitieron permanecer en el cargo durante casi una década. Pero fueron esos mismos militares, y en especial la Armada, quienes lo desalojaron de la Presidencia en septiembre de 1955, luego de transcurridos sólo tres años de su segundo mandato.
Hay que tener presente que el propio Perón era un oficial profesional del Ejército, un producto de su Colegio Militar y su Escuela Superior de Guerra.
En 1942, tomó la iniciativa de organizar el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), la logia militar secreta que desempeñó un papel clave en la destitución del presidente Ramón Castillo y crear una red de oficiales leales. Pero fue su astucia en el uso de la autoridad que le conferían sus cargos como Secretario de Trabajo y de Ministro de Guerra lo que le permitió establecer una base de apoyo tanto en círculos laborales como militares y derrotar a sus rivales en una lucha de dos años por el poder.
La conspiración golpista

Varios estudiosos del tema señalan una gama de causas determinantes de la abrupta caída del régimen peronista en 1955. podrían mencionarse la muerte de Eva Perón, la pérdida del apoyo de los sectores medios de la sociedad, por ejemplo, el haberle otorgado a la llamada doctrina justicialista mediante la Ley del Congreso el rango de “Doctrina Nacional” o la obligatoriedad de la afiliación al partido Peronista a los empleados públicos, o la imposición de llevar la cinta negro de luto por la muerte de Eva Duarte, o los contenidos partidistas dados a la educación pública en todos los niveles, el silenciamiento de las voces opositoras, la corrupción que invadió los círculos oficiales.
Los efectos negativos de la crisis económica, el abandono de las posturas nacionalistas en materia de política económica y en particular la cuestión petrolera; el desgaste de tantos años continuados de gobierno, se señalan entre otras causas del fin del régimen de Juan Domingo Perón. Además, el peronismo, como fuerza social preponderantemente representativa de los sectores obreros y populares, constituía un peligro latente para las clases dominantes de la sociedad argentina. En efecto, ese gigantesco movimiento de masas estaba controlado desde el Estado peronista.
El conflicto con la Iglesia Católica, iniciado a fines de aquel año de 1954 fue el determinante de una profunda crisis que el gobierno de Perón no pudo sobrellevar con éxito.
Las relaciones Iglesia católica-Estado peronista en el período abierto en 1946 fueron relativamente cordiales, por lo que se hace difícil explicar las causas u orígenes de este virulento enfrentamiento que envolvió y encendió a toda la sociedad argentina.
Desde 1946 comenzaron a surgir puntos conflictivos entre la Iglesia y el peronismo. La tendencia del gobierno a “peronizarlo” todo por vía de imposición, por ejemplo, en materia de educación la creación de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), cuyos jóvenes miembros eran instruidos en torno a las bases de la doctrina peronista y que contaba con todo el apoyo del aparato oficial, en evidente detrimento de las organizaciones juveniles de los aparatos laicos de la Iglesia, en particular la Acción Católica, o el voto femenino, que implicaba la politización de las mujeres, su manipulación por el régimen y la influencia eclesiástica sobre la tradicional piedad de las mujeres.
Paralelamente el régimen intentó peronizar al cuadro de oficiales de las fuerzas armadas generando sordas pero fuertes repulsas en un ámbito clave para la estabilidad del régimen.
Puede afirmarse que el conflicto con la Iglesia comenzó sin que nadie lo advirtiese. En el mes de noviembre de 1954 en medio de una rutinaria reunión con los gobernadores provinciales, Perón lanzó un fuerte ataque verbal contra un grupo de obispos acusándolos de entorpecer la acción del gobierno. Este hecho fue el determinante para que se desatara una campaña anticlerical desde las esferas oficiales “más peronistas que Perón” que fue adquiriendo características sumamente agresivas. A partir de ese momento comenzaron a tomarse una cadena de medidas legislativas las que tenían por destino inmediato minar los privilegios que la Iglesia había disfrutado hasta entonces o que atacaban las bases mismas del catolicismo, como ser: la supresión de la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas públicas, la equiparación de los hijos legítimos con los ilegítimos, el establecimiento del divorcio vincular, el levantamiento de la prohibición de la existencia de prostíbulos en el ámbito de la Capital Federal, la suspensión por decreto de cinco días feriados de carácter religioso. Además, se expulsó del país a dos sacerdotes y en el marco descrito hasta se llegó a sancionar una ley por la que se declaraba la necesidad de reformar la Constitución Nacional en todo y la absoluta separación de la Iglesia Católica y el Estado Nacional. Los católicos, al no poder hacer público su pensamiento, respondieron con una campaña de panfletos en los que se transmitía la otra versión del conflicto. Los obispos, por su parte, se encontraron en el medio de la fuerte ofensiva gubernamental contra la Iglesia y la presión de los cuadros del catolicismo que reclamaban acciones en defensa de la fe.
Cuando el presidente de la República advirtió la profundidad y gravedad de su error ya era demasiado tarde: los golpistas habían ganado la iniciativa política, acumulaban fuerzas mientras que el gobierno las iba perdiendo.
El 11 de junio de 1955, en el marco de una sociedad cada vez más tensionada, tuvo lugar en la Capital Federal la tradicional procesión religiosa de Corpus Christi a pesar de la prohibición expresa emanada del ministerio del Interior. Esta procesión fue en realidad una gigantesca manifestación pública contra el gobierno ya que participaron de la misma, desde personas profundamente religiosas, hasta socialistas, comunistas, anarquistas y ateos confesos. La procesión terminó con un oscuro incidente relativo a la quema de una bandera nacional en las escalinatas del Congreso. La demostración fue una concluyente muestra de la fuerza y los espacios que había ganado la oposición política.
El 16 de junio de 1955 tuvo lugar el ensayo golpista, el que tuvo características criminales: aviones de la Marina de Guerra bombardearon y ametrallaron la Casa Rosada en horas del mediodía (el objetivo era asesinar a Perón que se refugió en los sótanos del Ministerio de Ejército), horas en las que precisamente la Plaza de Mayo está colmada de paseantes. El resultado no fue otro que la muerte de centenares de personas inocentes. A las cinco de la tarde el golpe estaba sofocado luego que fuera tomada por tropas leales la base aérea de Morón, de donde habían partido los aviones.
Esa misma noche a la irracionalidad criminal de los golpistas se unió la irracionalidad y fanatismo de grupos adictos al gobierno: comenzó el saqueo e incendio de las Iglesias de Buenos Aires, así como el edificio de la Curia, donde fue quemada su biblioteca así como objetos artísticos y religiosos de gran valor.
Perón llamó a la calma, le echó toda la culpa a la Marina de Guerra y, como siempre, desmovilizó a la clase obrera.
El 17 de junio y el 31 de agosto de 1955 el gobierno buscó afanosamente un acuerdo con la oposición, llamando a la pacificación del país y ofreciendo para ello diversas concesiones. Perón llegó a manifestar que la “revolución peronista” había terminado pues se habían cumplido sus objetivos básicos y ahora comenzaba una nueva etapa de “evolución” y de “convivencia” democrática. Perón en un discurso dejó de ser el presidente de una revolución para pasar a ser el presidente de todos los argentinos. Los más cuestionados ministros del Poder Ejecutivo, renunciaron a sus cargos.
El peronismo tenía que hacer una jugada difícil. Tenía que movilizar a su masa sin provocar la guerra civil. Tenía que derrotar a la oposición sin aplastarla totalmente: la gran jugada fue el amago de Perón de retirarse de la presidencia.
La suerte del primer gobierno peronista estaba echada: había llegado el momento crucial en que la amalgama de factores de poder elaborada y puesta en marcha en 1946 se deshacía inexorablemente. Ya no estaba capacitado para seguir adelante y dar las respuestas adecuadas a las nuevas demandas de la sociedad argentina de mediados de los años ’50: se había agotado. El peronismo como expresión política y social de los trabajadores había alcanzado un límite que exigía la profundización de la revolución, tal vez más allá de las posibilidades de las fuerzas sociales que aglutinaba. Había desmovilizado a sus principales sostenes: la clase trabajadora y los sectores populares, los únicos que, en aquel difícil trance, estaban dispuestos a dar batalla por lo que consideraban “su gobierno”, pero en el momento decisivo primó la máxima “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Esto alentó a la oposición ya que encontró el camino prácticamente despejado. El 16 de septiembre de 1955, en Córdoba, comenzó a escribirse un nuevo capítulo de la historia del país en el que se profundizó la crisis del Estado de derecho.

La Revolución Libertadora

La Revolución Libertadora es el nombre con el que se denominó la dictadura militar que gobernó la República Argentina tras derrocar al presidente Juan Domingo Perón mediante un golpe de estado iniciado el 16 de septiembre y que, tras más de dos años de gobierno, hizo entrega del mismo al presidente Arturo Frondizi, el 1 de mayo de 1958.
El primer gobernante de la Revolución Libertadora fue el general Eduardo Lonardi, quien fue sucedido por Pedro Eugenio Aramburu.

Golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955

El 16 de septiembre de 1955 estalló en Córdoba la insurrección militar que daría inicio a la autodenominada Revolución Libertadora. Los rebeldes contaron con el apoyo de los llamados comandos civiles revolucionarios, que combatieron contra las tropas leales al presidente Perón en Alta Córdoba, y mantuvieron peleas en distintos puntos del país, ocupando edificios públicos y constituyeron un factor de enlace permanente con los militares sublevados.Los enfrentamientos se extendieron del 16 al 21 de septiembre y finalizaron cuando tanques del Ejército cañonearon y demolieron la sede de Alianza Libertadora Nacionalista, en el centro de Buenos Aires, matando a muchos de sus integrantes. Perón renunció a la presidencia y se retiró a Paraguay.El golpe militar de septiembre de 1955 provocó, entre junio y septiembre, la muerte de casi 2000 personas, entre civiles y militares y significó el triunfo y el festejo para los sectores pertenecientes a las clases media y alta, pero la mayoría de los trabajadores y de los sectores populares lo recibieron con tristeza e indignación. El 19 de septiembre al mediodía, Perón escribió una confusa carta dirigida al general Lucero, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. En la carta Perón da a entender su renuncia.El general Lucero leyó la carta de Perón, por la cadena de radio y televisión. Sin embargo, esa misma noche Perón se reunió con la junta militar para informarle que él no había renunciado; la junta sin embargo no fue disuelta. El 20 de septiembre de 1955, y a bordo del crucero ARA “17 de octubre” (luego rebautizado “General Belgrano”), los representantes del “Comando Revolucionario”, recibieron a los representantes de la Junta Militar, los que procedieron a sentar las bases de la capitulación. Las condiciones presentadas por los sublevados fueron las siguientes:
Renuncia en pleno del Ejecutivo y miembros del gabinete;
El jefe de la revolución, general Eduardo Lonardi, asumiría el gobierno provisional;
Desmovilización y regreso a sus bases de las tropas leales.
Para no aparentar ser menos que los otros, los representantes de la Junta Militar presentaron una serie de bases a tener en cuenta como propósito de gobierno:
En las soluciones a establecerse deberá primar el concepto que entre los bandos pugna “no hay ni deberá haber vencedores ni vencidos”
El imperio de la Constitución de 1949 “dentro del concepto de las más amplia libertad y orden…”;
El gobierno militar a instalarse sería un gobierno de transición, siendo su actividad esencialmente administrativa “dejando para el futuro gobierno constitucional los problemas fundamentales…”
Mantenimiento de las conquistas laborales y sociales;
Caducidad de los poderes Ejecutivo y Legislativo; intervención del poder Judicial de la Nación y de las provincias.
En verdad, se trató de una rendición incondicional, y efectivamente, como la historia lo demostró después, hubo vencedores y hubo vencidos, porque así lo dictaba la “fuerza de las cosas”. El día 21 de septiembre entraba la Flota al puerto de Buenos Aires. Perón se refugiaba en una cañonera paraguaya. El gobierno había caído.
23 de septiembre de 1955 el general Lonardi prestó juramento como Presidente Provisional ante una multitud que colmaba la Plaza de Mayo con un grito de ¡LIBERTAD!
Con mucha razón se ha dicho que para comprender el ascenso del peronismo en 1945 hay que olvidarse del peronismo de 1955.
Se señala, por último, que en el período junio-septiembre de 1955 se perdieron varios centenares de vidas como consecuencia de los diversos enfrentamientos que tomaron lugar durante el mismo.

El Plan Prebisch

Fue adoptado en 1956 como programa económico del gobierno, dramatizaba en exceso la situación económica de la Argentina y no aludía en lo más mínimo a la influencia de las estructuras arcaicas y antieconómicas, particularmente en el sector primario, sobre el crecimiento del país. Parecía que de lo único que se trataba era de culpar a ciertos grupos sociales y de preparar y legitimar una transferencia de ingresos de los estratos favorecidos por el peronismo a los que apoyaban al nuevo régimen

Los años del exilio

El 9 de junio de 1956, bajo el mando del General Juan José Valle, un grupo de militares peronistas y militantes del peronismo intentaron un alzamiento contra el gobierno de facto. La intentona fracasó y tanto Valle como varios de sus seguidores militares y civiles fueron fusilados. La represión se extendió a sectores no peronistas de la clase obrera. Sin embargo, los dirigentes sindicales conservaron su enorme influencia sobre los gremios industriales y de servicios.
Durante sus años de exilio Perón publicó varios libros: Los Vendepatria (1956), La fuerza es el derecho de las bestias (1958), La Hora de los Pueblos (1968), etc.
En diciembre de 1964, durante el gobierno de Arturo Illia, Perón intentó regresar en avión a la Argentina. Pero el gobierno ratificó la decisión de prohibirle su radicación en el país y solicitó a la dictadura militar que gobernaba en Brasil que lo detuviera al realizar escala técnica en ese país y lo reenviara a España.[
En la Argentina, los años cincuenta y sesenta fueron marcados por frecuentes cambios de gobierno, casi siempre frutos de golpes de Estado. Estos gobiernos estuvieron signados por continuas demandas sociales y laborales. Al calor de los procesos revolucionarios en marcha en el llamado Tercer Mundo, en Argentina aparecen grupos armados de izquierda y de derecha, muchos de los cuales adhieren al peronismo, aunque también cobran envergadura otras agrupaciones radicalizadas no peronistas como el PRT - ERP. Entre las organizaciones armadas peronistas se destacaron la nacionalista-católica Montoneros, la marxista-peronista FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), y en menor medida la FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y la FAL (Fuerzas Armadas de Liberación).
Una organización menor denominada Ejército Nacional Revolucionario (ENR) se atribuyó el asesinato del influyente líder sindical peronista Augusto Timoteo Vandor, en mayo de 1970 la organización Montoneros realiza el secuestro y ejecución del general Pedro Eugenio Aramburu, figura clave del golpe de de Estado contra Perón en 1955, en el 73 ejecuta a José Rucci, secretario General de la CGT y hombre de confianza de Perón y otros secuestros y asesinatos de gran impacto en la opinión pública. Hacia finales de los sesenta y principios de los setenta, se acentuó el reclamo de los gremios por el regreso de Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en el '66, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973. Desde el exilio Perón apoyó a los peronistas de militancia armada, las "formaciones especiales": Montoneros-Fuerzas Armadas Revolucionarias-Fuerzas Armadas Peronistas, para presionar sobre el gobierno militar usurpador.
El 17 de noviembre de 1972 Perón regresó a la Argentina a bordo de un avión alquilado al efecto. Permaneció en el país solamente poco más de un mes, al cabo del cual visitó el Paraguay y luego regresó a Madrid.

Tercera presidencia de Juan Domingo Perón

El 13 de Julio de 1973, Cámpora y Vicente Solano Lima renunciaban a la presidencia y vicepresidencia que respectivamente venían ejerciendo desde el 25 de Mayo. Las renuncias se fundaron en la necesidad de posibilitar el acceso de Perón a la primera magistratura.
Las renuncias de Cámpora y Solano Lima fueron aceptadas por la Asamblea Legislativa reunida al efecto y el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Alberto Lastiri, al asumir provisoriamente la Jefatura del Estado.
El 4 de Agosto, el Consejo Nacional del Partido Justicialista decidió que la propia esposa de Perón, la señora Maria Estela Martínez de Perón, sería el candidato a la vicepresidencia. Esta fórmula obtuvo en las urnas que el 23 de Septiembre expresaron las preferencias de la ciudadanía, el %60 de los sufragios emitidos.
En la mañana de 12 de Octubre de 1973, Perón y Estela Martínez de Perón asumían sus cargos. Este era el tercer mandato de Perón que comenzaba el 25 de Mayo de 1973, y debía concluir el 25 de Mayo 1977.
Y el presidente comenzó su tercera gestión de mandatario debiendo esquivar dos serios obstáculos: diversas tendencias se enfrentaban con frecuencia a propósito de los problemas de gobierno y sus posibles soluciones.
El segundo obstáculo era que los setenta y ocho de Perón le imponían administrar sus energías.
En la política interna de Perón tomó como punto de partida la conciliación de la clase obrera con el empresario y auspició el llamado “Pacto Social” que fue subscripto por la Confederación General Económica. El “Pacto Social” atorgaba aumentos en los salarios, calculando que estabilizados los jornales, el sector empresario podría encarar con ventajosa antelación los planes de producción y reducir el ritmo inflacionario que perturbaba la economía del país.
Perón en 1974 achicaba las diferencias que lo separaban de quienes no lo habían votado.
El 1º de Mayo de 1974, en ocasión de celebrarse frente a la Casa de Gobierno la tradicional manifestación de los trabajadores, tuvieron exteriorización pública las serias disidencias existentes dentro de las filas peronistas. El sector autodenominado “Montoneros”[1] y otros grupos afines a él, sintiéndose defraudados por la gestión presidencial, expresaron su desagrado con ásperas adjetivaciones que inclusive volcaban un sentimiento de rencor ofensivo para la persona de Perón.
Perón empezaba a ser víctima de su indefinición doctrinaria: había alentado las guerrillas cuando la violencia de la presunta izquierda peronista podía favorecer sus planes para recuperar el poder. Ahora, entre los mismos guerrilleros se desataba la violencia en base a definiciones que mostraban cuán poca claridad de fines y de métodos había prohijado el mundo populista de Perón. Un sector de guerrilleros se identificaba con Cámpora.
A partir de ese 1º de Mayo, se agrandan las disidencias dentro del justicialismo.
El “Pacto Social” podía peligrar. De ahí que el Jefe de Estado incitó en escasas horas el apoyo de los partidos opositores y de los sindicatos para una movilización popular que en la Plaza de Mayo le ratificaba, el 12 de Junio, su apoyo de costumbre.
El sábado 19 de Junio el país era informado de que el Jefe de Estado se había agravado, y el lunes 1º de Julio, Perón fallecía en la residencia presidencial de Olivos.
Su esposa Maria Estela Martínez de Perón asumiría la presidencia y luego en el año 1976 sería derrocada por un golpe militar.

La caída del Peronismo

La Constitución reformada en 1949 había eliminado el polémico artículo 77º que prohibía la reelección inmediata del titular del poder ejecutivo y era evidente para propios y extraños que en la próxima confrontación electoral de 1951 Juan Domingo Perón sería ungido una vez más como primer magistrado de la República.
La dinámica presencia de la esposa del presidente, María Eva Duarte, en las cuestiones de gobierno (si bien Evita nunca tuvo ningún cargo oficial salvo presidir la Fundación que llevaba su nombre) causaba irritación en los sectores castrenses y en los sectores altos de la sociedad argentina que veían en la esposa del Presidente de la República, a una aventurera o a una oportunista. Este malestar comenzó a acentuarse cuando se hizo público el rumor que la Confederación General del Trabajo, promovería la candidatura a vicepresidente en las elecciones de 1951 de la “abanderada de los humildes”. Debe recordarse, que en las elecciones presidenciales de 1951 por primera vez las mujeres iban a ejercitar el derecho a sufragar, tanto activa como pasivamente.
El Ejército cruzó la candidatura de Eva Duarte a pesar de la masiva demostración popular orquestada por la CGT el 22 de agosto de 1951 en apoyo de la esposa del presidente (acto público que pasó a la historia como el “Cabildo Abierto del Peronismo”). Luego de algunas circunstancias de corte dramático que tomaron lugar en el transcurso del acto, pocos días después Eva Duarte hizo pública su renunciación.
Eva Duarte falleció el 26 de julio de 1952.
La candidatura de Eva Duarte aceleró los planes golpistas de un sector de las fuerzas armadas; el 28 de septiembre de 1951 se produjo el fallido levantamiento dirigido por el general Menéndez. Como consecuencia del mismo se produjo una fuerte depuración dentro del ejército, y mediante la ley nº 14.062 se estableció el Estado de Guerra Interno por el cual todo militar que se insubordinase o se sublevase contra las autoridades constituidas, o participase en movimientos tendientes a derrocarlas o desconocer su investidura sería fusilado en forma sumaria. Este instituto ha sido calificado de inconstitucional desde que los remedios para hacer frente a movimientos de tal naturaleza estaban normados en la propia Constitución (el estado de sitio o el estado de prevención y alarma).
A pesar de las difíciles circunstancias económicas que atravesaba el país, en las elecciones presidenciales de 1951 la fórmula Perón-Quijano obtuvo el 62% de los sufragios mientras que el 32% de los votos lo obtuvo la candidatura radical integrada por Ricardo Balbín y Aturo Frondizi.
El resultado de las elecciones mostraba a un gobierno fortalecido mediante la incuestionable exteriorización de la voluntad popular, pero en general, para el ánimo de los opositores, que no contaron durante la campaña con los medios publicitarios ni financieros del oficialismo, estos guarismos fueron lentamente llevando al convencimiento que únicamente mediante la fuerza sería factible desalojar el régimen peronista del poder.
El 15de abril de 1953 dos bombas estallaron en la Plaza de Mayo mientras se desarrollaba un acto multitudinario en apoyo a Perón, provocando un pánico generalizado.
Esa noche diversos grupos asaltaron la Casa del Pueblo del partido Socialista y la incendiaron perdiéndose una de las bibliotecas más importantes del país; ataques similares ocurrieron contra la sede del partido Radical, del Demócrata Nacional y el edificio del Jockey Club.
El país parecía correr alocadamente hacia situaciones de gravedad imprevisible, mientras que los hilos de la conspiración golpista comenzaron a entretejerse lentamente pero sobre bases seguras.



























CONCLUSION
Juan Domingo Perón fue elegido Presidente de la Nación Argentina en tres ocasiones. La primera fue en las elecciones del 24 de febrero de 1946, para el periodo 19461952; la segunda al ser reelegido en las elecciones del 11 de noviembre de 1951 para el período 19521958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó el 16 de septiembre de 1955. Finalmente, tras 18 años de exilio, regresó al país y fue elegido por tercera vez presidente el 23 de septiembre de 1973 para el periodo 1973-1977Murió el 1 de julio de 1974 en ejercicio de la presidencia, sucediéndolo su viuda María Estela Martínez de Perón, quien había sido elegida como vicepresidente.
Luego de realizar este trabajo practico puedo remarcar que la figura de Perón se hizo fuerte porque representó fuertemente a un sector de la sociedad.
Desarrollo una política en la que el valor a proteger era el hombre, para Perón “la Patria se forma en primer término por hombres, y no pueden ser el campo, ni la máquina, ni el dinero factores que se sobrepongan al hombre, que es quien sufre y trabaja, y sin el cual ni los campos, ni los ganados, ni el dinero tiene valor”.
Los gobiernos de Perón ponían hincapié en la política social como en la economía social, poniendo a ésta al servicio del bienestar social.
Perón cuando llego al poder se encontró con un país detenido, en manos de una oligarquía entregada al extranjero para su explotación, para él la Argentina no podía estancarse y debía conquistar los planos económicos y sociales, ya que sin las conquistas económicas , las conquistas sociales desaparecen rápidamente.
Durante el primer gobierno, Perón, toma contacto el sector trabajador, los escucha e impulsa sus iniciativas. El gobierno, a través de Trabajo y Previsión, propicia el fortalecimiento de la CGT, el número de agrupaciones crece rápidamente. Durante este gobierno se estableció el carácter gratuito de la enseñanza universitaria y se permitió el ingreso de grandes sectores juveniles provenientes de las clases medias bajas y clase obrera a la Universidad; se promovió el estudio y la investigación de las ciencias relacionadas con el desarrollo industrial.
Los objetivos señalados por el general Perón para nuestro país son: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria, sobre la base de la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social, ya que el gobierno que no sea capaz de hacer justicia social no es gobierno, sino un mecanismo destinado a favorecer a los siempre favorecidos.



















BIBLIOGRAFÍA


Floria, Carlos Alberto, García Belsunce, César A. “Historia de los Argentinos”. Editorial Larrousse.

López Rosas, José Rafael. “Historia constitucional argentina”. Editorial: Astrea. Capital Federal. 1996.

Lorenzo, Celso Ramón. “Historia constitucional argentina”. Tomos VI y VII. Editorial UNR editora. Rosario, Santa Fe. 2005.

Romero, José Luís. “Breve historia de los argentinos”. Editorial: Tierra Firme. Buenos Aires. 2004.

Torré, Juan Carlos. “Nueva historia argentina”. Los años peronistas (1943 – 1955). Editorial: Sudamericana. Santa Perpétua de Mogola (Barcelona). 2002.

Pavón Pereyra Enrique. “Yo Perón”. Editorial: Milsa. Buenos Aires. 1993.
“Diario Secreto de Perón”. Editorial: Sudamericana- Planeta. 1986.

Manual del Peronista. Partido Peronista. Buenos Aires. 1954.









Golpe de Estado de 1966. La noche de los Bastones Largos

Trabajo Práctico de Historia

Tema: Golpe de Estado de 1966. La noche de los Bastones Largos. Represión en las Universidades y Fugas de Cerebro

Alumnos: Enriquez, Luciano
Rodriguez, Luciano
Suarez, Lucas

Profesor: Cieri, Ramón

Escuela: Inst. Parroquial San Vicente de Paúl D-88

Ciclo Lectivo: 2008-11-04


Año: 1º B


Fecha de Entrega: 04/11/08



Introducción
Para las elecciones de 1963, el presidente José María Guido con el apoyo de las Fuerzas Armadas, prohibió la presentación de los peronistas. Los dos partidos que compitieron fueron la Unión del Pueblo Argentino y la Unión Cívica Radical del Pueblo, con la candidatura de Arturo Umberto Illia.
Illia triunfó en las elecciones, pero prácticamente desde su llegada al poder, los militares fueron tramando su devocamiento.































Golpe de Estado de 1966
En los meses anteriores al Golpe de Estado, lideres sindicales junto a militares conspiradores, fueron desacreditando el Gobierno Arturo Illia por medio de huelgas y tomas de fábricas. También colaboró parte del periodismo, cuestionando la capacidad ejecutiva del presidente para desprestigiarlo frente a los ojos del pueblo. Estas críticas periodísticas llegaron a ser tan duras, que se publicaban encuestas de opinión para demostrar que gran parte de la población estaba a favor de un Golpe de Estado.

El 28 de junio de 1966, tropas del Ejército rodearon la Casa Rosada, mientras el jefe del Primer Cuerpo del Ejército, General Julio Alsogaray, entró al despacho del presidente y le anunció que era destituido.
Después del devocamiento de Illia, una “junta revolucionaria” integrada por los tres comandante, el jefe de las Fuerzas Armadas: Pascual Angel Pistarini del Ejercito, Adolfo Teodoro Alvarez de la Fuerza Aérea y Benigmo Ignacio Varela de la Armada, tomó la suma del poder público y nombró presidente al teniendo general retirado Juan Carlos Onganía. Con él se disolvió el Congreso Nación y las legislaturas provinciales, los miembros de la Corte Suprema de Justicia y el procurador general de la Nación fueron separados de sus cargos políticos fueron disueltos.
El gobierno de Onganía se regia por un estatuto, llamado Estatuto de la Revolución Argentina y no se sabía cuánto tiempo estaría en el cargo. Sin embargo, fue bien recibido por el pueblo.
Junto al Estatuto de la Revolución Argentina, el otro elemento clave del gobierno fue la Doctrina de Seguridad Nacional, que estableció una relación directa entre seguridad y desarrollo. Como el subdesarrollo generaba pobreza y descontento social, favorecía la difusión del mensaje comunista y ponía en peligro la seguridad nacional. Siguiendo esta línea de pensamiento, el desarrollo de la economía era prioritario para los militares y justificaba la toma del poder político para asegurar un crecimiento económico.
Basado en estos días, el gobierno de Onganía intentó disimular la alianza que tenia con el sector dominante del ejército y con los grandes intereses empresariales, defendidos por el ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena quien favoreció la concentración del capital en pocas manos. Así, grandes empresarios y las mayores empresas multinacionales del país, fueron los beneficiados con su programa.
El gobierno de Onganía obtuvo logros en la estabilización y el crecimiento económicos basándose en la inversión pública, la oferta monetaria y los créditos para vivienda y consumo. Sin embargo, los productores rurales de la pampa húmeda y diversos productores regionales se vieron perjudicados por medidas como la supresión de la protección, la devaluación de la moneda y la aplicación de retenciones para las exportaciones agropecuarias. Por eso se entiende el descontento de muchos sectores, que se relacionó con la protesta social frente al autoritarismo del gobierno. Por otra parte, Onganía heredó las continuas manifestaciones estudiantiles universitarias que exigían mayor presupuesto, y como estaba seguro que detrás de ellas había infiltrados marxistas, obró consecuencia.

La noche de los Bastones Largos. Represión en las Universidades
Una de las pocas manifestaciones de resistencia al gobierno militar fue de las universidades. El Consejo Superior de la Universidad de Bs.As. hizo una declaración pública condenando al golpe, donde expresaba que el sector de la UBA pedía a las universidades afrontar al desconocimiento que el gobierno hacia la Constitución defendiendo la autonomía de la Universidad, desconociendo autoridades impuestas desde el gobierno militar y manteniendo vivo el espíritu democrático.
Un mes después de esta declaración, las universidades fueron intervenidas y se desconoció la autonomía universitaria. En Bs.As. el sector y los decanos renunciaron, y cinco facultades fueron tomadas por los estudiantes. El 29 de Julio de 1966, en horas de la noche, se produjo la irrupción de fuerzas militares en las aulas de la Universidad de Bs.As., más específicamente en la Facultad de Ciencias Exactas. En este hecho, conocido como “La noche de los Bastones Largos”, la policía secó por la fuerza a autoridades, estudiantiles y profesores de la Facultad. Castigó con golpes a docentes y alumnos, y muchos fueron llevados presos. Hubo excesos y falta de respeto a los derechos humanos.
























Fuga de cerebros
“La noche de los Bastones Largos” dejo en evidencia que la autonomía universitaria no era el centro de los problemas para el gobierno militar, sino que el problema estaba en la idea de la Universidad como “nido” de comunistas.
Como resultado de las acciones de represión y ante la persecución de alumnos y docentes con ideas comunistas, centenares de profesores y científicos universitarios renunciaron y dejaron el país en la llamada “Fuga de cerebros” que terminó beneficiando a las casas de estudio e investigación de Europa y de los Estados Unidos, a donde fueron los talentos argentinos.






























Conclusión
El golpe militar de 1966 llevó al General Onganía al poder y éste pudo gobernar casi tres años sin decretar al estado de sitio. Sin embargo, los acontecimientos de “La noche de los Bastones Largos” sentaron un precedente del movimiento que si sacudió al gobierno: el “Cordobazo”. En 1969 un grupo de estudiantes y obreros de Córdoba se levantaron contra los abusos. Esta oposición creció en círculos militares y civiles hasta que en junio de 1970, un golpe interno liderado por los jefes de las Fuerzas Armadas, lo obligó a dejar el cargo.
Con un país política y socialmente desintegrado, que había reprimido y expulsado gente del ámbito de la cultura, nuevamente tomaba o retomaba los hilos conductores un militar: Roberto Marcelo Levingston.




























Bibliografía
· Ernesto Castrillón: “La Argentina en el siglo XX”. Editorial La Nación 2000
· Lucas Luchilo, Silvia Romano y Gustavo Paz: “Historia Argentina”. Editorial Santillana 1990.
· José Cosmelli Ibáñez: “Historia de la Cultura Argentina”. Editorial El Ateneo 1992

martes, 11 de noviembre de 2008

Primer Plan Quinquenal: IAPI, Función en la economía. Noveno

Instituto: San Vicente de Paúl


Trabajo practico: Primer Plan Quinquenal: IAPI, Función en la economía.
(1946-1952)


Nombre y Apellido de los alumnos: Caballier Janet, Zanandrea Andrea.


Asignatura: Historia


Curso: 9º año


Profesor: Ramón Cieri


Ciclo lectivo 2008






























Introducción

Desde 1946 con la llegada de Perón al poder, el gobierno lanzó una serie de medidas para poder planificar y organizar las políticas a seguir por su gobierno, en lo que respecta a los aspectos sociales, políticos y económicos. El Plan Quinquenal y el IAPI fueron parte de la planificación propuesta. Como introducción es importante decir lo que es un plan quinquenal, para entender cuales eran los objetivos que se perseguían con su utilización, un plan quinquenal es un proyecto, plan, o idea que se propone terminar o alcanzar los objetivos propuesto en un plazo de 5 años. La planificación económica es generalmente promovida por el gobierno de un estado. Como se implemento en la Argentina es parte del desarrollo.






































¿Qué fue el Primer Plan Quinquenal?

Durante los gobiernos de Juan Domingo Perón (1946-1952) se llevaron cabo la construcción de un nuevo país basado en toda una infraestructura como base de la revolución peronista, en Materia social Política, y económica, esta fue planificada hasta el más mínimos detalles y en el marco de sus dos "Planes Quinquenales".


¿Qué planteaba el plan?
A principios del segundo semestre de 1946, la Secretaría Técnica de la Presidencia comenzó a preparar un Plan de Gobierno para el período quinquenal comprendido por los años 1947 y 1951. El Plan Quinquenal se anunció en el mensaje presidencial del 19 de octubre de 1946 como "Proyecto de Ley", cuyo Art. 1º daba el "Plan de Realizaciones e Inversiones" y desarrollaba proyectos de ley sobre: organización de los ministerios, derechos electorales de la mujer, organización de la sanidad pública, reforma universitaria, organización del Servicio Exterior de la Nación, fomento de la industria nacional, etc.
El plan planteaba la necesidad de rever y codificar en un solo cuerpo el conjunto de medidas que afectaban la exportación y la importación, reglamentando la tipificación, el envase y la certificación de la calidad de los productos exportables y estableciendo un régimen aduanero ajustado a las realidades de ese momento
Por otra parte, con el objeto de agilizar los servicios aduaneros y portuarios, se proponía unificar en cada aduana o receptoría esas funciones, bajo la dirección, coordinación y fiscalización de un organismo central que se denominaría Administración General de Aduanas y Puertos de la Nación, el cual substituiría –aunque con mayores atribuciones- a la hasta entonces Dirección General de Aduana.
En su Art. 2º se autorizaba al Poder Ejecutivo a financiar, con emisión de "Títulos de la Deuda pública" en la cuantía necesaria y/o cualquier otro medio adecuado, rindiendo cuenta anualmente al Congreso.
La Planificación Estatal tuvo una prolija y extensa fundamentación con el siguiente.temario:Gobernación del Estado.
I Política
II Salud Pública
III Educación
IV Cultura
V Justicia
VI Exterior
Defensa Nacional
·
I Ejército
II Marina
III Aeronáutica
Economía
·
I Población
II Obra Social
III Energía
IV Trabajos Públicos y Transporte
V Producción
VI Comercio Exterior
VII Finanzas
La toma de conocimiento fue novedosa: se convocó a ambas cámaras legislativas del Congreso Nacional, no formalmente como Asamblea, que estaba prevista por la Constitución para proclamar o elegir Presidente y Vicepresidente (Art. 82 y Arts. 83 a 85) o para la apertura de las sesiones legislativas (Art. 86, Inc. 11), sino a título de invitación a senadores y diputados nacionales para acompañar la exposición del Presidente.
El acto se desarrolló en el recinto de la Cámara baja, el 21 de octubre de 1946, con asistencia perfecta de la bancada oficialista, y la opositora, en todas sus parcialidades, se abstuvo de concurrir.
Abrió el acto el Presidente del Senado y vicepresidente de la Nación, doctor Juan Hortensio Quijano, luego Perón y el secretario técnico el barcelonés Dr. José Figuerola; entre las 16 hasta las 20.30, quedando ejemplares impresos del proyecto en manos de los legisladores.
El Gobierno abrió una campaña de difusión, comenzando por charlas del Pte. Juan Perón, en el Teatro Colón, a trabajadores y luego a empresarios de la oligárquica Unión Industrial Argentina y de la recién creada Asociación Argentina de la Producción, Industria y Comercio.


¿Qué era el IAPI?

El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) fue un ente público argentino creado bajo la órbita del Banco Central el 28 de mayo de 1946, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, con el fin de centralizar el comercio exterior y transferir recursos entre los diferentes sectores de la economía.


¿Cuál eran sus objetivos?
El objetivo que guió la creación del organismo fue la necesidad de contar con un ente especializado en cuestiones comerciales y lograr una mejor inserción externa mediante la conquista de nuevos mercados y la consolidación de la presencia argentina en los ya obtenidos. Asimismo, pretendió promocionar la calidad y diversidad de los productos locales y generar estrategias de defensa de los precios de los mismos en el mercado internacional, ante el eventual deterioro de los términos de intercambio, protegiendo a los productores locales frente a los cambios en los precios internacionales y la acción de los monopolios internacionales y de los países importadores de productos argentinos.


¿Cuáles eran sus funciones?
El flamante organismo contaba con diversas funciones. En el plano comercial, se encargaba de comprar los cereales, carnes y derivados a los productores, para luego exportarlos. También cumplía funciones financieras, asignando fondos a ciertas reparticiones públicas, gobiernos provinciales e incluso al sector privado para la adquisición de bienes de capital. El IAPI regulaba de hecho el mercado interno en la medida en que sus decisiones afectaban diversos aspectos del sistema económico.
Cuando el Instituto compraba productos elaborados que no lograban colocación, establecía el margen de beneficio al sector industrial, creaba comisiones mixtas especiales para resolver la crisis de ciertos sectores productivos, adquiría materia prima para entregarla a los industriales a fin de que la procesaran por cuenta y orden del Instituto, etc. Asimismo, desarrollaba funciones de promoción y fomento en tanto determinaba qué actividades productivas eran prioritarias y, en consecuencia, debían recibir un tratamiento especial como, por ejemplo, el otorgamiento de créditos sin obligación de devolución. Por otra parte, también subsidiaba la producción de ciertos bienes de consumo masivo con el fin de mantener el nivel del salario real.










Conclusión
Con la adopción de estas medidas el gobierno peronista dispuso una política económica, social etc. No solo a corto plazo, sino que por primera vez en el país se trazaba un plan con objetivos concretos a gran escala, y estos objetivos no eran a corto a plazo sino a mediano plazo, a cinco años. El plan quinquenal tuvo su primera versión desde 1947 a 1951, luego en el segundo gobierno de Perón se lanzo el segundo plan quinquenal, que tenia nuevos objetivos de estado a 5 años también. En resumen estos planes, fueron la forma que tuvo el gobierno peronista de organizar y mostrar cual iban a ser los lineamientos de sus políticas para nuestro país.



















Índice
Introducción 2
¿Qué fue el Primer Plan Quinquenal? 3
¿Qué planteaba el plan? 3
¿Qué era el IAPI? 4
¿Cuál eran sus objetivos? 4
¿Cuáles eran sus funciones? 5
Conclusión 6
















Bibliografía
http://es.wikipedia.org/wiki/Plan_Quinquenal_en_Argentina
http://es.wikipedia.org/wiki/Instituto_Argentino_de_Promoci%C3%B3n_del_Intercambio
“La economía argentina”, Aldo Ferrer

Azules y Colorados PA

FEROZ ENFRENTAMIENTO DURANTE EL GOBIERNO DE GUIDO
La batalla en el Ejército entre Azules y ColoradosFue en 1963, duró tres días, y terminó con 24 muertos y 87 heridos. Ganó el sector azul, "legalista", que tres años más tarde derrocaría al radical Ilia.
La convulsionada y anárquica década del 60 vio nacer dos facciones en las Fuerzas Armadas. Azules y Colorados se enfrentaron duramente en 1962 y 1963, llegando al derramamiento de sangre. El último choque, que dejó 24 muertos y 87 heridos, se inició exactamente hace cuatro décadas, con un alzamiento del bando Colorado que buscó derrocar al presidente José María Guido. En tres días los Azules se impusieron, lo que dio paso a purgas masivas en el Ejército y la Armada.Es el otro 2 de abril, el de 1963. Ese día amaneció espléndido, propicio al plan de los conjurados, que pretendían ungir presidente a un conspirador veterano, el general retirado Benjamín Menéndez, "comandante en jefe de las fuerzas revolucionarias de Aire, Mar y Tierra". El almirante Rojas estaba entre los complotados.La Armada se sumó casi en pleno a la sublevación. En el Ejército, los rebeldes contrarios a la cúpula azul, encabezados por el general retirado Federico Toranzo Montero, lograron controlar algunas unidades del interior, mientras que en la Fuerza Aérea no pudo imponerse el sector minoritario del comodoro Lentino.Para comprender esta pelea hay que retroceder a 1955, a la llamada Revolución Libertadora que derrocó a Perón y proscribió su movimiento. En 1958, Arturo Frondizi pactó y ganó las elecciones con los votos del líder exiliado. Los militares no se lo perdonaron, y menos que recibiera en secreto al Che Guevara en agosto de 1961. Frondizi fue derrocado ocho meses después y en su lugar asumió el senador Guido, condicionado por el "Partido Militar".Antiperonista, anticomunista y alentado por un puñado de conspiradores ambiciosos, "el Partido Militar, en contacto con el oxígeno político se oxidó rápidamente y como todo partido argentino que respete la tradición, se dividió en dos. Así nacieron los azules y colorados", escribió un testigo de la época, el periodista Rogelio García Lupo.Tenían contrastes: eran "antiperonistas pero en distinta forma", según el historiador Alain Rouquié. Para los colorados, el peronismo era un movimiento sectario y violento que daba lugar al comunismo. Para los azules, pese a su demagogia y sus abusos, el peronismo era una fuerza cristiana y nacional que había salvado a la clase obrera del comunismo y la subversión.Los azules ("fuerzas propias" en lenguaje militar) nacieron como tales en setiembre de 1962 y llamaron "colorados" (los "enemigos") a sus rivales. Mediante la acción psicológica y el comunicado 150 que redactó Mariano Grondona se vendieron como "legalistas" y, tras cuatro días de escaramuzas, encumbraron a Juan Carlos Onganía como jefe del Ejército.El gobierno de Guido, con apoyo de los militares azules, avanzaba en su estrategia de integrar al peronismo en la vida política, pero sin Perón. Los colorados esperaban una oportunidad para tomar el poder. El día elegido fue ese 2 de abril. El combate más grave involucró al Regimiento 8 de Tanques de Magdalena y a su vecina Base de Aviación Naval de Punta Indio. El comandante de Punta Indio, capitán de navío Santiago Sabarots, intimó sin éxito al jefe tanquista, coronel Alcides López Aufranc, a unirse a la revuelta. Desde una avioneta se arrojaron panfletos dando 20 minutos de plazo previos al ataque. "El escuadrón era un hormiguero, y la orden fue evacuar el cuartel. A las 12.30 comenzó a ser atacado por aviones Panther y Corsario con fuego de metralla, bombas incendiarias y destructivas" , recuerda el conscripto clase 42 Hermindo Belastegui. Impactado por años por esa vivencia, este ex obrero metalúrgico plasmó su recuerdo en El C-8 no se rinde, una edición que logró sacar a la calle hace solo dos meses. El libro relata cómo fueron atacados todo el día con más de cien bombas, también de napalm. Hubo 9 soldados muertos y 22 heridos.Al día siguiente la Fuerza Aérea "leal" contraatacó sobre Punta Indio. Cuando los blindados del 8 entraron en la base ya no había nada que hacer. En tierra había destruidos 24 aviones navales; 5 infantes de marina habían muerto y Sabarots había huido al Uruguay. López Aufranc —apodado "el zorro de Magdalena" en versión criolla de "el zorro del desierto" Erwin Rommel— quiso tomarse revancha y arrasar Punta Indio. Fue disuadido por Onganía y el ascendente coronel Lanusse.También en el resto del país el alzamiento colorado había fracasado. Los rebeldes capitularon el 5 ante el Gobierno.En julio hubo elecciones, y siguió la proscripción. Perón llamó a votar en blanco: lo hizo el 19,4%. El 12 de octubre asumió el radical Arturo Ilia, con sólo el 25,1% de los votos. Sería derrocado en 1966 por los antiguos azules "legalistas", que instalaron la dictadura de Onganía.
Cabilla Janete ,, Romero Marianella

viernes, 7 de noviembre de 2008

Golpe de Estado de 1955

Materia: Historia.
Integrante: Escalante Julián; Geist Emiliano.
Tema: Golpe del 55.
Curso: 9°.
Profesor: Ramón Cieri.






INDICE
1. INTRODUCCIÓN
2. DESARROLLO
2.1 Antecedentes y preparativos
2.2 El golpe del 16 de septiembre de 1955
2.3 Gobierno de Eduardo Lonardi
2.4 Gobierno de Pedro Eugenio Aramburu
2.5 Derogación de la Constitución de 1949 y reforma de 1957
2.6 Política económica
2.7Política cultural y educativa
2.8Relaciones exteriores
2.9La Revolución Libertadora y la oposición peronismo-antiperonismo
3. CONCLUSIÓN


INTRODUCCIÓN
La Revolución Libertadora es el nombre con el que se autodenominó la dictadura militar que gobernó la República Argentina tras derrocar al presidente Juan Domingo Perón mediante un golpe de estado iniciado el 16 de septiembre de 1955 y que, tras más de dos años de gobierno, hizo entrega del mismo al presidente Arturo Frondizi, el 1 de mayo de 1958.
El primer gobernante de la Revolución Libertadora fue el general Eduardo Lonardi, quien fue sucedido por Pedro Eugenio Aramburu.


DESARROLLO
Antecedentes y preparativos
Si bien ya había tenido roces y problemas con diversos sectores (Partido Comunista y socialista, y la Federación Universitaria Argentina), los cruces con los militares comenzaron en ocasión de la reforma constitucional de 1949, que entre otras medidas le otorgaba más atribuciones al gobierno para intervenir en la economía, y esto generaba malestar a las clases conservadoras.

El golpe del 16 de septiembre de 1955
El 16 de septiembre de 1955 estalló en Córdoba la insurrección militar que daría inicio a la autodenominada Revolución Libertadora. Los rebeldes contaron con el apoyo de los llamados comandos civiles revolucionarios, que combatieron contra las tropas leales al presidente Perón en Alta Córdoba, y mantuvieron escaramuzas en distintos puntos del país, ocupando edificios públicos y constituyeron un factor de enlace permanente con los militares sublevados.
Hubo fuertes enfrentamientos entre la Escuela de Artillería, su aliada, la Escuela de Tropas Aerotransportadas y la vecina Escuela de Infantería, leal al gobierno, en las afueras de Córdoba y se combatió en el epicentro de aquella ciudad, sobre todo frente al histórico Cabildo; en la Basa Naval de Río Santiago, atacada por la Fuerza Aérea leal y en el Río de la Plata, donde la Escuadra de Ríos sufrió serios daños. También se produjeron choques en Curuzú Cuatiá (provincia de Corrientes), en Cuyo y Entre Ríos. Hubo duros enfrentamientos entre fuerzas del Ejército y la Aviación Naval en la zona de Sierra de la Ventana y Tornquist y combates de consideración en Bahía Blanca y la provincia de Río Negro donde un convoy fue atacado por aviones navales. Por otra parte, la Marina bombardeó los depósitos de combustible y la Escuela de artillería antiáerea de Mar del Plata, amenazó con hacer lo mismo en la Destilería de La Plata y unidades rebeldes de la Fuerza Aérea atacaron aeródromos y bases leales en diferentes puntos de las provincias de Córdoba y Buenos Aires.
Los enfrentamientos se extendieron del 16 al 21 de septiembre y finalizaron cuando tanques del Ejército cañonearon y demolieron la sede de Alianza Libertadora Nacionalista, en el centro de Buenos Aires, matando a muchos de sus integrantes. Perón renunció a la presidencia y se retiró a Paraguay.
El golpe militar de septiembre de 1955 provocó, entre junio y septiembre, la muerte de casi 2000 personas, entre civiles y militares y significó el triunfo y el festejo para los sectores pertenecientes a las clases media y alta. En otro orden de cosas, constituyó el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina y su Aviación Naval.
Desde un punto de vista formal, los momentos en que Perón cesó en el cargo de presidente y en el que asumieron las nueva autoridades son confusos. El 19 de septiembre al mediodía, Perón escribió una confusa carta dirigida al general Franklin Lucero, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y leal al gobierno constitucional. En la carta Perón da a entender su renuncia:
Hace algunos días... decidí ceder el poder...Ahora mi decisión es irrevocable... Decisiones análogas del vicepresidente y de los diputados... El Poder del Gobierno pasa por ello automáticamente a las manos del Ejército.
Juan D. Perón. Carta al general Franklin Lucero.[1]
La carta fue asumida por Lucero como una renuncia, tras lo cual procedió a formar una junta militar integrada entre otros por los generales José Domingo Molina, Raúl D. Tanco, Juan José Valle, Angel J. Manni, Emilio Forcher y Oscar A. Uriondo, que declaró haber asumido el Poder Ejecutivo. Luego, el general Lucero leyó la carta de Perón, por la cadena de radio y televisión.[2] Sin embargo, esa misma noche Perón se reunió con la junta militar para informarle que él no había renunciado; la junta sin embargo no fue disuelta.[1]
El 20 de septiembre´por la mañana, Perón pidió asilo en la embajada de Paraguay y una vez que le fue concedido subió a bordo del buque paraguayo "Paraguay", una cañonera militar.[1] Ese mismo día, una vez asilado Perón, Lonardi emitió un bando con el nombre de "Decreto Nº 1" por el que se nombra a sí mismo como "presidente provisional de la Nación", solicita el reconocimiento de los otros países y establece la sede provisoria del gobierno en la Ciudad de Córdoba.[1] El 22 de septiembre Uruguay reconoció a Lonardi como presidente de Argentina, en tanto que éste disolvió el Congreso Nacional y nombró interventores en varias provincias.[1]
El 23 de septiembre el general Lonardi y el almirante Rojas llegaron a Buenos Aires. Ese mismo día el primero prestó juramento asumiendo el título de "Presidente Provisional", y al día siguiente designó al almirante Isaac Rojas con el título de "Vicepresidente Provisional".[1] La portada del diario Clarín de ese día convocaba a la población a hacerse presente en la Plaza de Mayo con los siguientes titulares: "Cita de honor con la libertad. Tambien para la República la noche ha quedado atrás".

Gobierno de Eduardo Lonardi
El general Eduardo Lonardi en 1955.
El general Eduardo Lonardi gobernó solo 52 días, hasta ser derrocado por el sector liberal de los golpistas. Además padecía un cancer cuyos síntomas ya eran notables al comienzo de la insurreción y que finalizaría con su vida en marzo del año siguiente.[5] Representaba una fracción de las fuerzas armadas, de orientacíón nacionalista católica, que tenía como objetivo derrocar a Perón y excluirlo de la vida nacional, así como impedir que el peronismo volviera al poder -al menos en lo inmediato-, pero sin recurrir a una represión masiva, ni derogar la Constitución de 1949 y las leyes sociales y laborales que caracterizaron al gobierno peronista.
El lema político que expresaba esa intención fue la consigna pronunciada al asumir el poder, "ni vencedores ni vencidos", tomada de Justo José de Urquiza[] que se convirtió en una de las frases políticas más famosas de la historia argentina.
Al final de su gobierno Lonardi dividió el Ministerio del Interior y Justicia, renunciando entonces el ministro Busso; el 12 de noviembre asumió Luis María de Pablo Pardo como Ministro del Interior y Julio Velar de Irigoyen como Ministro de Justicia.

A poco de asumir el general Lonardi, se manifestaron las diferencias entre las dos alas del gobierno militar:
el ala nacionalista católica, liderada por el propio general Eduardo Lonardi, más proclive a negociar con el peronismo y preservar la mayor parte de las conquistas sociales y laborales realizadas durante los gobiernos de Perón.
el ala liberal, liderada por el vicepresidente almirante Isaac Rojas, sostenía un antiperonismo radical, pretendía erradicar totalmente al peronismo de la vida política y sindical argentina, derogar las medidas sociales y laborales establecidas durante el gobierno peronista, y establecer una política economía dirigida por los economistas más conservadores.
En este primer período de la Revolución Libertadora, el peronismo intentó maniobrar aprovechando las diferencias entre ambas corrientes militares, para obtener ventajas y ganar tiempo para reorganizarse alrededor del movimiento sindical.

Gobierno de Pedro Eugenio Aramburu
El vicepresidente almirante Isaac Rojas y el presidente general Pedro Eugenio Aramburu, al momento de la asunción de este último el 13 de noviembre de 1956.
El general Pedro Eugenio Aramburu asumió la presidencia de facto el día 13 de noviembre de 1955, en tanto que el almirante Rojas, líder del ala liberal, permaneció como vicepresidente. Se inició así una segunda etapa de la dictadura militar, caracterizada esencialmente por adoptar una línea dura frente al peronismo.
Inmediatamente la CGT declaró una huelga general para los días 15, 16 y 17 de noviembre. Ese mismo día el gobierno militar encarceló a más de 9.000 dirigentes sindicales, incluídos Framini y Natalini. El paro solo tuvo adhesión en algunos distritos obreros como Avellaneda, Berisso y Rosario y debió ser levantado al día siguiente de iniciarse. La CGT y la mayor parte de los sindicatos fueron intervenidos por los militares.[10]
En el gabinete del nuevo gobierno se produjeron cambios sustanciales respecto al anterior, participando del mismo desde integrantes de la derecha liberal hasta socialistas.
Las posturas en contra del peronismo se profundizaron, decidiéndose la disolución del Partido Peronista y la inhabilitación política para sus dirigentes más destacados. Además, se investigaron las presuntas irregularidades producidas durante la presidencia de Perón, a partir de la Comisión General de Investigaciones.
Cuando Aramburu consideró, en 1957, que debía levantarse la proscripción contra el peronismo, se enfrentó duramente con su "vice" Isaac Rojas, quién se opuso férreamente.

Derogación de la Constitución de 1949 y reforma de 1957
Artículo principal: Constitución Argentina de 1949
Artículo principal: Reforma de la Constitución Argentina de 1957
Una de las decisiones más importantes del general Aramburu fue la derogación de la Constitución de 1949, mediante proclama del 27 de abril de 1956, declarando nula la reforma constitucional realizada en 1949, e imponiendo la Constitución de 1853 con las reformas de 1860, 1866 y 1898.
La decisión fue cuestionada por diversos sectores, debido a la imposibilidad jurídica de que se pudiera aceptar que un presidente de facto militar, derogara una constitución e impusiera otra. La derogación por decisión militar de la Constitución, generó una crisis en la Corte Suprema que, si bien aceptaba una cierta legitimidad del régimen por aplicación de la doctrina de los gobiernos de facto, tenía establecido que un régimen así debía ser provisorio y mantener la Constitución como norma suprema. La crisis llevó a la renuncia de uno de los cinco miembros de la Corte, Jorge Vera Vallejo.
Luego de intensas discusiones sobre como resolver la cuestión, el gobierno militar decidió convocar a una Convención Constituyente que convalidara el acto. A tal efecto, se decidió también que los convencionales a la misma serían elegidos en elecciones en las que no pudiera participar el Partido Peronista.
La Convención Constituyente se reunió y, en su primera sesión, procedió a convalidar la decisión del gobierno militar de declarar nula la Constitución de 1949 y establecer la vigencia de la Constitución de 1853, con las modificaciones de 1860, 1866 y 1898. Cuando la Convención Constituyente se preparó para proceder a incluir los derechos humanos de segunda generación (sociales y laborales) y aquellos relacionados con una orientación social de la economía, los sectores conservadores que dominaban la Convención, debido a la ausencia del peronismo y de la UCRI, comenzaron a retirarse para dejar a la Convención sin quorum y evitar las reformas. Pero inmediatamente después de votado el artículo 14 bis, los convencionales conservadores y gran parte de los convencionales radicales dejaron simplemente de asistir a la Asamblea, dejando sin quórum a la Convención, que no pudo siquiera tratar la extensa lista de reformas que se había propuesto. La convención se extinguió así informalmente, circunstancia que fue duramente criticada por todo el espectro político.
Comparada con la Constitución de 1949, la reforma constitucional de 1957 realizó algunos agregados y exclusiones de importancia:
Agregados: derecho de huelga; la movilidad del salario; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical democrática por la simple inscripción en un registro especial; derecho sindical a concertar convenios colectivos; garantías para los representantes sindicales; naturaleza estatal de la seguridad social; participación de los trabajadores en los organismos de seguridad social. Todos los agregados se encuentran en el art. 14 bis.
Exclusiones: derecho de reunión (art. 26); prohibición de discriminar por raza (art. 28); derecho de trabajar (art. 37, I); derecho a la capacitación (art. 37, I); derecho a la preservación de la salud (art. 37, I); derecho a la atención por el Estado de la madre y el niño; igualdad jurídica de hombre y mujer en el matrimonio (art. 37, II); patria potestad compartida (art. 37, II); derechos de la ancianidad (art. 37, III); educación primaria obligatoria y gratuita (art. 37, IV); autonomía universitaria (art. 37, IV); la función social de la propiedad (art. 38); estatización del comercio exterior (art. 40); nacionalización de los recursos mineros y energéticos (art. 40); estatización de los servicios públicos (art. 40); voto directo (arts. 42, 47 y 82).
Política económica
En el ámbito económico, Argentina ingresó al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. Se realizó y se finalizó una buena cantidad de obra pública, como, por ejemplo, la Usina de San Nicolás, en 1957. Se promovió la industrialización de la Patagonia.
Se les cambió el nombre al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Política cultural y educativa
Durante el gobierno de facto de Aramburu, se reabrió el principal teatro judío de Buenos Aires, el IFT (Teatro Popular Judío), de tendencia izquierdista. Isidro Odena, identificado con la izquierda, fue nombrado Director Nacional de Radiodifusión. Por otra parte, se creó el Fondo Nacional de las Artes, cuyo primer directorio estuvo presidido por Victoria Ocampo.
Siguiendo la política de proscripción del peronismo, la dictadura militar reprimió sistemáticamente la expresión de las ideas de esa corriente política. De ese modo, fueron clausuradas publicaciones como la revista "De Frente" y el periódico Palabra Argentina, éste último clausurado el 9 de junio de 1957, simultáneamente con el encarcelamiento de su director, Alejandro Olmos.
Pese a los referido actos de represión de la libertad de prensa, la Sociedad Interamericana de Prensa, consideró en 1957 que en Argentina existía una amplia libertad de prensa, diferenciándola de lo que ocurría en otros países latinoamericanos.
En materia universitaria, la Revolución Libertadora permitó un régimen de autonomía universitaria, con cogobierno estudiantil, con la salvedad de que las universidades no podían permitir el acceso a la cátedra de docentes peronistas o ligados con el peronismo. El socialista José Luis Romero, fue nombrado rector de la Universidad de Buenos Aires, a partir de una terna elevada por la FUBA.
Simultáneamente al impulso brindado a las universidades nacionales tradicionales, el gobierno militar implementó una política de desfinanciamiento y postergación de la Universidad Obrera Nacional (UON), creada durante el gobierno de Perón, con la evidente intención de organizarla como instituto de formación no universitario. Los estudiantes de la UON se organizaron para reclamar la misma organización y reconocimiento que las demás universidades, y comenzaron a denominarla Universidad Tecnológica Nacional, denominación que finalmente fue adoptada de manera oficial, cuando la misma fue reconocida y organizada como universidad en 1959, durante el gobierno de Arturo Frondizi.
En materia de investigación científica, el gobierno militar reorganizó el CONITYC y lo renombró como Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), designando a su frente al Premio Nobel Bernardo Houssay.
Relaciones exteriores
En el ámbito de las relaciones exteriores, el gobierno de facto de Aramburu libró una dura batalla con Alfredo Stroessner, tanto por motivos geopolíticos como doctrinarios. Como embajador en Uruguay fue nombrado el socialista Alfredo Palacios.
Debido al atentado realizado el 25 de mayo de 1957 por agentes del gobierno militar argentino en Caracas para asesinar a Juan D. Perón, Venezuela expulsó al embajador argentino en ese país, general Federico Toranzo Montero, hecho que llevó a la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países.
Por otra parte, a partir de la Ley 4144, se anuló la posibilidad de expulsar a extranjeros del país.
La Revolución Libertadora y la oposición peronismo-antiperonismo
La Revolución Libertadora ha sido materia de encendido debates sobre su justificación, en el marco de la oposición entre peronismo y antiperonismo. Históricamente, peronistas y antiperonistas se han acusado mutuamente de no proceder en forma democrática: el peronismo señalando la participación de los políticos antiperonistas en complots, actos terroristas e intentos de golpes de estado; y el antiperonismo señalando el proceder autoritario del gobierno, el control de los medios de comunicación y las acciones represivas.[]
Sin embargo esos debates se han ido atenuando desde la instalación definitiva de la democracia el 10 de diciembre de 1983. Los gobiernos democráticos instalados desde entonces, han tendido a no reconocer legitimidad histórica a ninguno de los gobiernos militares, incluida la Revolución Libertadora, y se han abstenido de utilizar los nombres de sus gobernantes de facto para designar calles, edificios, plazas y otros espacios públicos, así como realizar actos de conmemoración de los golpes, a la vez que se han aprobado iniciativas para cambiar nombres de espacios públicos que llevaban sus nombres. En sentido contrario, los nombres de los funcionarios del gobierno peronista derrocado en 1955, incluido el del presidente Juan D. Perón, han sido aplicados a diversos ámbitos públicos.
Un hecho destacado en esta tendencia es el proceso de cambio de nombre del tramo autopista de la Ruta Nacional Nº 9 que une las ciudades de Rosario y San Nicolás. Al mismo se le había sido impuesto el nombre de Pedro Eugenio Aramburu en 1979, durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. En 2005, el Concejo Deliberante de la Ciudad de Rosario, aprobó una resolución declarando que la misma debía ser renombrada como Juan José Valle, en memoria del militar peronista fusilado por la Revolución Libertadora. Poco después, ese mismo año, hicieron lo mismo los concejos deliberantes de las ciudades de San Nicolás y Villa Constitución. En 2006, el senador justicialista y ex gobernador de Santa Fe Carlos Reutemann y la senadora Roxana Latorre, presentaron un proyecto de ley imponiendole a la Ruta 9 el nombre de Juan José Valle en toda su extensión, obteniendo la media sanción de la cámara el 11 de abril de 2007; pasado a la Cámara de Diputados, fue aprobado por unanimidad en comisión el 10 de junio de 2008.
El peronismo y algunos otros sectores de opinión, suelen utilizar el término «Revolución Fusiladora» para referirse a éste período, aludiendo a los fusilamientos de 1956, luego de un fracasado el intento de levantamiento contra el régimen militar encabezado por el general Juan José Valle.
En 1970 el general Pedro Eugenio Aramburu fue secuestrado por el grupo guerrillero Montoneros, de extracción nacionalista-peronista, y sometido a lo que la organización llamó un "juicio revolucionario". Según la versión de Montoneros, a Aramburu se le imputaron "108 cargos de traidor a la patria y de asesino de 27 argentinos", refiriéndose en éste último caso, a los fusilamientos derivados del levantamiento del general Juan José Valle. El "juicio revolucionario" impuso pena de muerte al general Aramburu, la que fue ejecutada mediante un tiro de pistola por Fernando Abal Medina el 1 de junio de ese año.[] Algunos historiadores han afirmado que las causas de la muerte de Aramburu fueron más complejas, y estaban relacionadas con las circunstancias políticas en las que se estaba desenvolviendo el gobierno militar de Juan Carlos Onganía, frente al cual el general Aramburu estaba organizando una oposición que llevara a una salida electoral.[36]

CONCLUSIÓN
Concluimos en que los golpes militares se produjeron por crisis económicas, políticas y sociales propias de los distintos momentos históricos y que se caracterizan por quebrar el orden constitucional, eliminar el Parlamento y suprimen los derechos y las garantías constitucionales. De los dieciséis presidentes que se sucedieron entre 1955 y 1983, 7 eran civiles y 9, militares.Los militares llegan al poder para restaurar la estabilidad política, económica o social pero terminan instaurándose como gobiernos de facto, haciendo imperar el autoritarismo que no respeta los derechos de nadie.Sin embargo, caen ante la férrea resistencia del pueblo, que busca vivir en un gobierno constitucional y democrático donde se respeten sus derechos.

Bibliografía
www.monografias.com
www.wikipedia.org