TRABAJO PRACTICO Nº 1
INVESTIGACIÓN
TEMA: REVOLUCION SANITARIA (1946-1955) DOCTOR RAMON CARRILLO.
PROFESOR: RAMON CIERI.
INSTITUTO: JOSE MANUEL ESTRADA
AÑO: 9º
INTEGRANTES: KAREN
LAURA
XIMENA
1-¿Quién fue Ramón Carrillo?
2-¿Qué obras realizó?
3-¿Qué descubrimientos aportó a favor de la salud?
4-¿Qué valores podemos destacar de la vida de Carrillo?
5-¿Fue el doctor Carrillo un ejemplo para los médicos que prestan
servicios en la actualidad?
Introducción.
El doctor Carrillo marcó un interés especial en áreas que el estado no había profundizado hasta entonces: la medicina preventiva, la medicina social y la atención materno-infantil.
Como ejemplo de su pensamiento podemos referirnos a sus dichos:
· La medicina moderna tiende a ocuparse de la salud y de los sanos y el objetivo principal es ya no curar al enfermo sino evitar estar enfermo.
· La medicina no solo debe curar enfermos sino enseñar al pueblo a vivir, a vivir en salud y tratar que la vida se prolongue y sea digna de ser vivida.
DESARROLLO.
REVOLUCION SANITARIA. RAMON CARRILLO.
La Política Peronista del ‘45 al ‘55.
En el programa de gobierno que expuso ante el parlamento el general Perón, denotaba una preocupación especial por la salud pública, la educación, la ampliación de las conquistas sociales, las obras públicas, la industrialización del país, una serie de principios pendientes a una reforma agraria tradicional, que ha demostrado su total distanciamiento de los principios y los factores que hacen a la mayor productividad de la tierra y a la liberación de los hombres que la trabajan, también las relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la no intervención y el derecho de los pueblos a darse la forma de gobierno que consideren mejor. En lo referente a la política económica la consideraba expuesta a través del Plan Quinquenal (dura 5 años).
En lo que hace a la salud pública, el impulso que le dio el gobierno peronista y los medios con que amplió su presupuesto, alcanzó resultados ampliamente positivos.
La Política Social y la Salud.
Si alguien preguntara alguna vez que figuras de aquella década simbolizan el humanismo social definido por Perón no dudaría en responder: Evita Duarte y Ramón Carrillo, dos expresiones singulares del genio americano.
La sensibilidad hacia el pueblo trabajador que se expresaba a través de una política y una asistencia social, no podía permanecer indiferente ante la problemática de la salud, tema vinculado estrechamente a la justicia y a la dignidad de la persona humana.
“En un país como el nuestro, en cuyas estancias había toros gordos y peones flacos, en donde la salud de las vacas interesaba más que las personas, había un Ministerio de Agricultura pero no un Ministerio de Salud Pública. Una de las medidas que tomamos nosotros fue la de crearlo”. (Perón).
Ramón Carrillo. Primer Ministro de Salud de la Nación.
El movimiento que nacía con la llegada de Perón al poder, no solo estaba basado en lo que su líder podía dar sino, también en la tarea de numerosos hombres que brillaron en muchas áreas. Uno de estos hombres fue el doctor Ramón Carrillo quien fue el primero en aplicar en la Argentina una política sanitaria.
Carrillo nació en Santiago del Estero el 7 de Marzo de 1906, hijo del profesor Ramón Carrillo y de la señora María Salomé Gómez Carrillo.
Pasó sus primeros años de vida en su ciudad natal. Cursó sus estudios primarios en la escuela Manuel Belgrano y los secundarios en el Colegio Nacional de Santiago del Estero. Obtuvo su título de Bachiller en 1923, con medalla de oro. Cuando todavía cursaba el secundario, escribió una temprana obra literaria en la que ya dejaba ver su interés por los temas sociales.
En 1924 viajó a Bs. As. Para cursar estudios en la Facultad de Medicinas. Inició sus clases con solo 17 años, siendo el más joven de su curso.
Luego de representar a la Argentina en el Primer Congreso de Neurología en Berna, Suiza, retornó al país y se encontró en medio de una gran crisis económica y política, y en esa etapa continuó buscando el modelo nacional que faltaba en ese momento.
Un lugar importante en el Gobierno.
Al iniciar sus funciones, el doctor Carrillo se encontró con una gran desorganización, con instalaciones sanitarias inadecuadas, y con falta de camas, equipamiento médico, insumos y personal capacitado.
Esto fue lo que motivó a Carrillo comenzar a trabajar en una serie de cambios, es así que conoció a Juan Perón, quien buscaba elaborar un plan nacional y popular.
Carrillo trabajó con Perón en un proyecto que abarcaba la Salud Pública y la Educación. Después de las elecciones que llevaron al Partido Laborista al Poder, el doctor Carrillo pasó a ocupar un lugar importantísimo en la estructura del naciente peronismo.
El 29 de Mayo mediante un decreto del Poder Ejecutivo, el profesor doctor fue designado Secretario de Salud Pública, y luego Ministro, cargo que asumiría el día 4 de Junio de 1946. El impulso que le dio el gobierno peronista a la salud pública y los medios con que amplió su presupuesto, alcanzó resultados ampliamente positivos.
Programa de Salud Pública del doctor Ramón Carrillo.
La presencia del Neurocirujano santiagueño divide en dos la historia de la sanidad Argentina. La etapa anterior a él fue ironizada por Juan Perón de este modo: “interesaba más la salud de los animales porque éstos tenían buen precio, en cambio un hombre no se cotizaba ni en ferias ni en mercados”. Y agregaba el líder justicialista: “se combatía la garrapata y la langosta en el norte, pero el paludismo que azotaba su población no había llamado la atención de los poderes públicos. La lepra en el litoral era un problema serio. La tuberculosis y la sífilis eran verdaderos flagelos nacionales, ayudados por la abandono de las autoridades.
Colaboradores del doctor Ramón Carrillo.
El Ministro de Salud Pública halló pronto al colaborador adecuado, Carlos Alberto Alvarado, un médico de unos 40 años que trabajaba en el Departamento Nacional de Higiene, a quien Carrillo puso al frente de la Dirección de Paludismo (transmitida por el mosquito de zonas pantanosas, y que dejaba cada año 120.000 víctimas nuevas).
Secundado por el doctor Jorge Argentino Coll y después de un estudio cuidadoso del problema Alvarado organizó “una de las primeras campañas de erradicación del paludismo en las Américas y en el mundo”.Con DDT, producto hacía poco descubierto y en acción desplegada pueblo por pueblo y casa por casa, los “chuchos” dejaron de ser el azote de una vasta región que abarcaba las provincias de: Catamarca, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Salta y Jujuy.
Baja del índice de Mortalidad.
La política sanitaria del gobierno, ejecutada por Carrillo, logró que el índice de mortalidad infantil, de 90 por 1.000 en 1.940, descendiera en 1.951 a 56 por 1.000. La mortalidad por tuberculosis (enfermedad infecciosa y contagiosa del hombre y de los animales, causada por el bacilo de Koch) cuyo índice de 1.946 ascendía a 130 por 100.000, bajó a 36 por 100.000 en 1.954.
En cuanto a las enfermedades venéreas (contraídas por contacto sexual) las mismas fueron eliminadas, y la lepra (infección crónica de la piel) fue reducida y aislada en el litoral y nordeste. En cuanto al paludismo dijo Carrillo: “y tuvimos la suerte, en cuatro o cinco años de terminar con el mismo”.
La Revolución del ‘55.
El Doctor Carrillo no hubiera podido hacer nada de lo que hizo, de no haber contado con el aval, la amistad y la colaboración de Evita. Todos los proyectos que salían del Ministerio eran tomados y llevados a cabo por la Fundación Eva Perón, juntos poblaron la Nación de salud pública, gratuita e indiscriminada.
La muerte de Evita lo puso en manos de los Sindicatos, aquellos que quisieron quedarse, y se quedaron con el negocio de la salud a través de las Obras Sociales. Carrillo no quiso ser cómplice y dejó el gobierno. Tal vez viera en el futuro, lo que es hoy la salud pública en la Argentina.
Perón sólo le otorgó al viejo amigo, de quien, junto con Evita, fuera padrino de boda, un cargo de compromiso en Estados Unidos, lejos de las intrigas, envidias y, sobre todo, de intereses por los que Carrillo no transará jamás.
La Revolución del 55’lo encuentra trabajando para una empresa minera norteamericana en Brasil.
Solo, enfermo, abandonado, pero no olvidado, atiende gratis en el destartalado hospital de “Belén Do Para” en un consultorio improvisado debajo de una escalera, y viaja por el río al centro del Matto Grosso para atender al personal de la mina.
Carrillo muere de un ataque de presión en su humilde casa del nordeste brasileño y, entonces si, al destierro se le suma el olvido, para cerrar el lazo de la peor deshonra que a un hombre se le puede hacer.
Conclusión:
Desde nuestro punto de vista, Ramón Carrillo fue un hombre que demostró un gran interés por la medicina.
Sin embargo nuestra conclusión, luego de haber leído la obra del doctor Carrillo es que por haber humanizado la medicina y considerar que el enfermo es un hombre, un padre de familia, un individuo que trabaja y que sufre; es que en la actualidad sus importantes obras son muy poco reconocidas o difundidas.
BIBLIOGRAFÍA.
1- AUTOR: Ramón Prieto.
EDITORIAL: Sudamericana.
2- AUTOR: Fermín Chávez.
EDITORIAL: Oriente.
AÑO: 1984.
3- AUTOR: Fermín Chávez.
EDITORIAL: Oriente.
AÑO: 1993.
4- AUTOR: Porter Hnos.
EDITORIAL: Veritas.
AÑO: 1946.
5- AUTOR: Diego Abad de Santillán.
EDITORIAL: Argentina.
AÑO: 1971.
Índice:
1- Introducción.
2- Cuestionario.
3- La Política Peronista del ’45 al ’55.
4- La Política Social y la Salud.
5- Ramón Carrillo. Primer Ministro de Salud de la Nación.
6- Un lugar importante en el Gobierno: Colaboradores- Baja del índice de Mortalidad.
7- Programa de Salud Pública del doctor Ramón Carrillo.
8- La Revolución del ’55.
9- Bibliografía.
10- Conclusión.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Golpe del 55 “Revolución Libertadora”
INSTITUTO
“JOSÉ MANUEL ESTRADA”
Trabajo De Investigación
Tema: Golpe del 55, “Revolución Libertadora”
Profesor: Cieri, Ramón Enrique
Alumnas: Juliana, Estefanía y Carla.
Curso: 9° año.
Ciclo lectivo: 2006.-
Preguntas:
¿Quienes ocupan la escena política Argentina?
¿Quiénes son desplazados?
1. Los que ocupan la escena política son: El Gral. Lonardi y el Gral.
Perón.
2. Los sectores desplazados, son los trabajadores, las pequeñas y medianas empresas y otros actores de la vida política que habían hecho su aparición con el 17 de Octubre de 1945.
INTRODUCCIÓN:
Los procesos que desembocaron en la conocida revolución “Libertadora”, tuvieron como base, una serie de alianzas de orden político-militar y de importantes sectores jerárquicos de la Iglesia, que se oponían al gobierno del General Perón.
Estos no tardaron en aparecer en escena y fue así que el 16 de junio de 1955, elementos disidentes de la Armada argentina y de la Fuerza Aérea, con el consentimiento de sectores políticos aliados, lanzaron una rebelión en Buenos Aires a través de una serie de bombardeos a la plaza de Mayo, la cual se encontraba poblada por numerosos habitantes que fueron víctimas de esta masacre. Todavía no se tiene con certeza, los datos reales sobre la cantidad de muertes ocurridas aquel día.
Sin embargo, el Ejército de Tierra se mantuvo leal al gobierno y el levantamiento fue prontamente sofocado.
A manera de venganza, durante la noche se produjo la quema de numerosas iglesias. En las semanas siguientes aumentó la tensión a medida que distintas facciones dentro del gobierno y de las Fuerzas Armadas tomaban posiciones; en un discurso pronunciado a fines de agosto, Perón, refiriéndose al asesinato de algunos militantes peronistas, dijo: “Por cada uno de los nuestros que caiga, caerán cinco de ellos”.
Finalmente, el 16 de septiembre, grupos insurgentes de las tres fuerzas, lanzaron una rebelión concertada, llamada la “Revolución Libertadora”, una serie de enfrentamientos que duraron tres días y en los que murieron unas 4.000 personas. Esto provocó la dimisión de Perón y su huida y refugio en una cañonera paraguaya anclada en el puerto de Buenos Aires, de la cual partirá en un avión rumbo al Paraguay, nación hermana que le dará asilo político.
El 20 de septiembre, el líder de los insurgentes, el general de división Eduardo Lonardi, asumió la presidencia provisional, prometiendo restablecer la democracia.
Perón se marchó y completará su exilio, después de Paraguay y debido a la falta de seguridad, en Venezuela, República Dominicana y por último España, en la residencia de Puertas de Hierro, en las afueras de Madrid.
Desarrollo:
El golpe del 55 y la “traición” de los militares:
Los acontecimientos referidos a este proceso que culmina con la “Revolución Fusiladora”, según versa en la jerga popular, fue el desencadenante de una estrategia política de los sectores vinculados con la “oligarquía vacuna”, los sectores encumbrados de la Iglesia, dirigencia política de los principales partidos de oposición y los sectores de las Fuerzas Armadas vinculadas política e ideológicamente a los Estados Unidos e Inglaterra.
El 21 de septiembre mientras aun sonaban los cañones que destruían los últimos edificios, los partidos políticos democráticos manifestaban su apoyo a la revolución triunfante .el presidente de la unión cívica y radical, Arturo Frondizi declara su adhesión al golpe militar junto con socialistas y los democráticos progresistas. Un día antes, Perón se embarcaba en la cañonera “Humaytá” de la armada paraguaya, iniciando su exilio de dieciocho años.
En su etapa cordobesa de gobierno, Lonardi tomo varias medidas, destinadas a liberar a los militares detenidos luego del anterior intento del 16 de junio y algunos de septiembre de 1955 o a restituir sus nombres a las provincias del chaco y de la Pampa. De mayor importancia política eran las manifestaciones de la voluntad de pacificación que se resumirían en el lema Urquicista, “Ni vencedores ni vencidos” slogan este repetido una y otra vez.
Aquella noche del 20 de septiembre, y con Perón ya refugiado, la alianza terminaba con la última resistencia del peronismo en su local de San Martín y Corrientes, hasta que dos tanques cañonearon el edificio. Sólo tres días después, los nacionalistas antiperonistas festejaban el arribo del avión con la inscripción “cristo vence” que transportaba a Lonardi. Aquellos que habían padecido las “persecuciones” fueron recompensados con cargos importantes mientras degustaban la realidad de ver finalmente instalado un régimen corporativista y clerical.
Este gusto que se tornó amargo, cuando el 13 de noviembre Lonardi era desplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu, quién trajo consigo al establishment liberal y a los viejos políticos “democráticos”, tan repudiados por los nacionalistas. Ya en 1956, la UNES. se preparaba para una nueva conspiración.
Una incógnita de nuestra historia contemporánea es la siguiente: ¿Cómo pudo Lonardi, con los escasos medios de que disponía, triunfar tan rápidamente? Y de modo correlativo: ¿cómo pudo Perón, aparentemente en la plenitud de su poder, caer tan rápidamente?
Creemos que hay que buscar la respuesta en el terreno del espíritu, aunque parezca raro:
Perón estaba anímicamente vencido en septiembre de 1955, mientras que Lonardi y los suyos estaban decididos a triunfar a cualquier costo.
Lonardi contaba con una totalidad de la marina pero esta arma nunca fue decisiva para resolver un tema de fuerza. Su concepción partía de una base que los hechos revelaron correcta; bastaría establecer un baluarte rebelde en un punto importante del país, para que toda la estructura del régimen peronista se desplomara.
A su vez Perón, que en las semanas anteriores había ofrecido la paz y la guerra al mismo tiempo, se encontró con que las columnas armadas que mandaban a Córdoba marchaban a desgano, los aviones se daban vuelta (los famosos panqueques) y desconfiaba de su generalato.
No armó a los sindicatos, como tantas veces había dicho, permaneció en silencio y virtualmente no dirigió las operaciones de la represión.
El hijo de Lonardi, en su libro “Dios es justo”, relata que la consigna impartida por su padre al iniciar el movimiento fue la de “actuar con la máxima brutalidad”. Es que los rebeldes tenían la sensación, justificada o no, de que se jugaban la vida: las alocadas palabras de Perón el 1° de
agosto así lo aseguraban.
De parte del oficialismo, en cambio, el secretario de la CGT pedía calma.
Todo esto era la consecuencia a mi juicio, de la larga hegemonía de Perón.
Había inevitablemente cometido errores y se había aislado de grandes sectores de la sociedad, su causa había perdido animación y fe. Es indudable que medio país lo seguía apoyando pero también es innegable, que nadie salió a la calle para defenderlo y las declaraciones del sector oficialista no estimularon a ninguna resistencia. Esta visión de algunos autores es totalmente contradictoria con otras que hablan de una real resistencia en ciudades donde la presencia activa de los gremios era realmente importante.
Así el poder peronista, aparentemente inconmovible, se derrumbó en cuatro días frente al avance de unos buques de guerra que en el peor de los casos podían disparar algunos cañonazos, pero que no estaban en condiciones de decir nada, y frente a un Lonardi citado en el centro de Córdoba. Esto es, a juicio de este autor, una lección sobre el cansancio del poder, sobre el error de la perpetuación en gobierno y sobre la necesidad de que toda empresa política esté vertebrada por una moción espiritual que la lleve adelante.
Los trabajos de otros autores mencionan la presencia de buques ingleses en las costas del Plata y también de que fueron estos los que armaron a flota argentina, casi desmantelada luego de los sucesos de junio.
El 16 de septiembre a la madrugada el general retirado Lonardi, rodeado de un pequeño grupo de jóvenes oficiales, se instalaba en un regimiento situado en las cercanías de la ciudad de Córdoba, mientras algunas unidades de la flota del mar Zarpaban del Puerto Belgrano con rumbo al Río de La Plata. Y el 21 del mismo mes, también a la madrugada, el general Juan Perón, se aislaba en
la embajada del Paraguay. La revolución libertadora había triunfado, casi sin lucha, y se clausuraba la década de la experiencia peronista.
Palabra más, y ahora con la visión de uno de los autores: con la perspectiva que dan los años, creo que la revolución liberadora fue un hecho negativo. Si no hubiera ocurrido, Perón habría tenido que reformar su régimen, ampliando la apertura iniciada en junio, y es probable que su mandato terminara con la derrota electoral de su partido.
Derrocado revolucionariamente, no concluyó la parábola de sus rectificaciones y hecho de fuerza abrió una larga etapa de gobiernos constitucionales débiles y condicionados, y de regímenes de facto invariablemente concluidos en el fracaso. Pero esto es lo que podemos apreciar hoy.
La historia nos lega una realidad y es que esta escrita de diferentes maneras y desde diferentes puntos de vista, pues es cierto que muchas apreciaciones actuales, sobre todo de gente comprometida con aquel proceso que derroca a Perón, hoy ve el hecho como un error, pero que en ese momento jugaron un papel sin haberse dado cuenta, o no, al servicio de intereses que no eran precisamente nacionales y populares.
Conclusión:
El trabajo asignado nos pareció muy interesante ya que pudimos ver, al menos dos puntos de vista sobre un proceso poco claro para nosotras. Entender los importantes hechos que fueron ocurriendo en esa etapa de la historia argentina, ayuda a comprender otros posteriores que seguramente mas adelante iremos viendo.
Nos queda en claro que esta situación en este momento histórico, fue un hecho que enfrentó a dos formas de actuar en política, una en el gobierno y representada por la producción y el trabajo, los derechos sociales y la justicia social y otra totalmente opuesta representada por los intereses de los grandes propietarios de campos y ganado y otros de orden religioso, político y militar que fueron funcionales a intereses distintos a los que estaban en el poder.
Bibliografía:
1- Internet
2- Encarta, Microsoft Word
3- Historia Argentina; Fermín Chavez.
Editorial Oriente S. A.
A 50 años del derrocamiento de Juan Domingo Perón
Indice:
# Caratula. Pagina 1
# Preguntas y respuestas. Pagina 2
# Introducción
Pagina 3
# Desarrollo
Pagina 4
# Conclusión
Pagina 7
# Conclusión, hipótesis y bibliografía. Pagina 8
“JOSÉ MANUEL ESTRADA”
Trabajo De Investigación
Tema: Golpe del 55, “Revolución Libertadora”
Profesor: Cieri, Ramón Enrique
Alumnas: Juliana, Estefanía y Carla.
Curso: 9° año.
Ciclo lectivo: 2006.-
Preguntas:
¿Quienes ocupan la escena política Argentina?
¿Quiénes son desplazados?
1. Los que ocupan la escena política son: El Gral. Lonardi y el Gral.
Perón.
2. Los sectores desplazados, son los trabajadores, las pequeñas y medianas empresas y otros actores de la vida política que habían hecho su aparición con el 17 de Octubre de 1945.
INTRODUCCIÓN:
Los procesos que desembocaron en la conocida revolución “Libertadora”, tuvieron como base, una serie de alianzas de orden político-militar y de importantes sectores jerárquicos de la Iglesia, que se oponían al gobierno del General Perón.
Estos no tardaron en aparecer en escena y fue así que el 16 de junio de 1955, elementos disidentes de la Armada argentina y de la Fuerza Aérea, con el consentimiento de sectores políticos aliados, lanzaron una rebelión en Buenos Aires a través de una serie de bombardeos a la plaza de Mayo, la cual se encontraba poblada por numerosos habitantes que fueron víctimas de esta masacre. Todavía no se tiene con certeza, los datos reales sobre la cantidad de muertes ocurridas aquel día.
Sin embargo, el Ejército de Tierra se mantuvo leal al gobierno y el levantamiento fue prontamente sofocado.
A manera de venganza, durante la noche se produjo la quema de numerosas iglesias. En las semanas siguientes aumentó la tensión a medida que distintas facciones dentro del gobierno y de las Fuerzas Armadas tomaban posiciones; en un discurso pronunciado a fines de agosto, Perón, refiriéndose al asesinato de algunos militantes peronistas, dijo: “Por cada uno de los nuestros que caiga, caerán cinco de ellos”.
Finalmente, el 16 de septiembre, grupos insurgentes de las tres fuerzas, lanzaron una rebelión concertada, llamada la “Revolución Libertadora”, una serie de enfrentamientos que duraron tres días y en los que murieron unas 4.000 personas. Esto provocó la dimisión de Perón y su huida y refugio en una cañonera paraguaya anclada en el puerto de Buenos Aires, de la cual partirá en un avión rumbo al Paraguay, nación hermana que le dará asilo político.
El 20 de septiembre, el líder de los insurgentes, el general de división Eduardo Lonardi, asumió la presidencia provisional, prometiendo restablecer la democracia.
Perón se marchó y completará su exilio, después de Paraguay y debido a la falta de seguridad, en Venezuela, República Dominicana y por último España, en la residencia de Puertas de Hierro, en las afueras de Madrid.
Desarrollo:
El golpe del 55 y la “traición” de los militares:
Los acontecimientos referidos a este proceso que culmina con la “Revolución Fusiladora”, según versa en la jerga popular, fue el desencadenante de una estrategia política de los sectores vinculados con la “oligarquía vacuna”, los sectores encumbrados de la Iglesia, dirigencia política de los principales partidos de oposición y los sectores de las Fuerzas Armadas vinculadas política e ideológicamente a los Estados Unidos e Inglaterra.
El 21 de septiembre mientras aun sonaban los cañones que destruían los últimos edificios, los partidos políticos democráticos manifestaban su apoyo a la revolución triunfante .el presidente de la unión cívica y radical, Arturo Frondizi declara su adhesión al golpe militar junto con socialistas y los democráticos progresistas. Un día antes, Perón se embarcaba en la cañonera “Humaytá” de la armada paraguaya, iniciando su exilio de dieciocho años.
En su etapa cordobesa de gobierno, Lonardi tomo varias medidas, destinadas a liberar a los militares detenidos luego del anterior intento del 16 de junio y algunos de septiembre de 1955 o a restituir sus nombres a las provincias del chaco y de la Pampa. De mayor importancia política eran las manifestaciones de la voluntad de pacificación que se resumirían en el lema Urquicista, “Ni vencedores ni vencidos” slogan este repetido una y otra vez.
Aquella noche del 20 de septiembre, y con Perón ya refugiado, la alianza terminaba con la última resistencia del peronismo en su local de San Martín y Corrientes, hasta que dos tanques cañonearon el edificio. Sólo tres días después, los nacionalistas antiperonistas festejaban el arribo del avión con la inscripción “cristo vence” que transportaba a Lonardi. Aquellos que habían padecido las “persecuciones” fueron recompensados con cargos importantes mientras degustaban la realidad de ver finalmente instalado un régimen corporativista y clerical.
Este gusto que se tornó amargo, cuando el 13 de noviembre Lonardi era desplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu, quién trajo consigo al establishment liberal y a los viejos políticos “democráticos”, tan repudiados por los nacionalistas. Ya en 1956, la UNES. se preparaba para una nueva conspiración.
Una incógnita de nuestra historia contemporánea es la siguiente: ¿Cómo pudo Lonardi, con los escasos medios de que disponía, triunfar tan rápidamente? Y de modo correlativo: ¿cómo pudo Perón, aparentemente en la plenitud de su poder, caer tan rápidamente?
Creemos que hay que buscar la respuesta en el terreno del espíritu, aunque parezca raro:
Perón estaba anímicamente vencido en septiembre de 1955, mientras que Lonardi y los suyos estaban decididos a triunfar a cualquier costo.
Lonardi contaba con una totalidad de la marina pero esta arma nunca fue decisiva para resolver un tema de fuerza. Su concepción partía de una base que los hechos revelaron correcta; bastaría establecer un baluarte rebelde en un punto importante del país, para que toda la estructura del régimen peronista se desplomara.
A su vez Perón, que en las semanas anteriores había ofrecido la paz y la guerra al mismo tiempo, se encontró con que las columnas armadas que mandaban a Córdoba marchaban a desgano, los aviones se daban vuelta (los famosos panqueques) y desconfiaba de su generalato.
No armó a los sindicatos, como tantas veces había dicho, permaneció en silencio y virtualmente no dirigió las operaciones de la represión.
El hijo de Lonardi, en su libro “Dios es justo”, relata que la consigna impartida por su padre al iniciar el movimiento fue la de “actuar con la máxima brutalidad”. Es que los rebeldes tenían la sensación, justificada o no, de que se jugaban la vida: las alocadas palabras de Perón el 1° de
agosto así lo aseguraban.
De parte del oficialismo, en cambio, el secretario de la CGT pedía calma.
Todo esto era la consecuencia a mi juicio, de la larga hegemonía de Perón.
Había inevitablemente cometido errores y se había aislado de grandes sectores de la sociedad, su causa había perdido animación y fe. Es indudable que medio país lo seguía apoyando pero también es innegable, que nadie salió a la calle para defenderlo y las declaraciones del sector oficialista no estimularon a ninguna resistencia. Esta visión de algunos autores es totalmente contradictoria con otras que hablan de una real resistencia en ciudades donde la presencia activa de los gremios era realmente importante.
Así el poder peronista, aparentemente inconmovible, se derrumbó en cuatro días frente al avance de unos buques de guerra que en el peor de los casos podían disparar algunos cañonazos, pero que no estaban en condiciones de decir nada, y frente a un Lonardi citado en el centro de Córdoba. Esto es, a juicio de este autor, una lección sobre el cansancio del poder, sobre el error de la perpetuación en gobierno y sobre la necesidad de que toda empresa política esté vertebrada por una moción espiritual que la lleve adelante.
Los trabajos de otros autores mencionan la presencia de buques ingleses en las costas del Plata y también de que fueron estos los que armaron a flota argentina, casi desmantelada luego de los sucesos de junio.
El 16 de septiembre a la madrugada el general retirado Lonardi, rodeado de un pequeño grupo de jóvenes oficiales, se instalaba en un regimiento situado en las cercanías de la ciudad de Córdoba, mientras algunas unidades de la flota del mar Zarpaban del Puerto Belgrano con rumbo al Río de La Plata. Y el 21 del mismo mes, también a la madrugada, el general Juan Perón, se aislaba en
la embajada del Paraguay. La revolución libertadora había triunfado, casi sin lucha, y se clausuraba la década de la experiencia peronista.
Palabra más, y ahora con la visión de uno de los autores: con la perspectiva que dan los años, creo que la revolución liberadora fue un hecho negativo. Si no hubiera ocurrido, Perón habría tenido que reformar su régimen, ampliando la apertura iniciada en junio, y es probable que su mandato terminara con la derrota electoral de su partido.
Derrocado revolucionariamente, no concluyó la parábola de sus rectificaciones y hecho de fuerza abrió una larga etapa de gobiernos constitucionales débiles y condicionados, y de regímenes de facto invariablemente concluidos en el fracaso. Pero esto es lo que podemos apreciar hoy.
La historia nos lega una realidad y es que esta escrita de diferentes maneras y desde diferentes puntos de vista, pues es cierto que muchas apreciaciones actuales, sobre todo de gente comprometida con aquel proceso que derroca a Perón, hoy ve el hecho como un error, pero que en ese momento jugaron un papel sin haberse dado cuenta, o no, al servicio de intereses que no eran precisamente nacionales y populares.
Conclusión:
El trabajo asignado nos pareció muy interesante ya que pudimos ver, al menos dos puntos de vista sobre un proceso poco claro para nosotras. Entender los importantes hechos que fueron ocurriendo en esa etapa de la historia argentina, ayuda a comprender otros posteriores que seguramente mas adelante iremos viendo.
Nos queda en claro que esta situación en este momento histórico, fue un hecho que enfrentó a dos formas de actuar en política, una en el gobierno y representada por la producción y el trabajo, los derechos sociales y la justicia social y otra totalmente opuesta representada por los intereses de los grandes propietarios de campos y ganado y otros de orden religioso, político y militar que fueron funcionales a intereses distintos a los que estaban en el poder.
Bibliografía:
1- Internet
2- Encarta, Microsoft Word
3- Historia Argentina; Fermín Chavez.
Editorial Oriente S. A.
A 50 años del derrocamiento de Juan Domingo Perón
Indice:
# Caratula. Pagina 1
# Preguntas y respuestas. Pagina 2
# Introducción
Pagina 3
# Desarrollo
Pagina 4
# Conclusión
Pagina 7
# Conclusión, hipótesis y bibliografía. Pagina 8
Etiquetas:
Trabajo de Investigación Noveno Año 2006
Golpe de Estado de 1966.
Trabajo Práctico Nº 2
Materia: Historia.
Profesor: Cieri Ramón.
Curso: 1° Polimodal ´´A´´
Integrantes: Martínez Cintia y Coquoz Maria de los Ángeles.
Tema: Golpe de Estado de 1966/ 73.
La noche de los Bastones Largos.
Represión en las Universidades.
Fuga de Cerebros.
Golpe de Estado de 1966/ 73
Este Golpe se hace llamar Revolución Argentina, cuyo objetivo es controlar las políticas públicas bajo la imposición de un Estado Burocrático Autoritario y eliminar toda idea política, así como también a quienes las sostengan. Además, suprimir la prensa y apoyar masivamente a las empresas extranjeras. Fue designado presidente Juan Carlos Onganía, quien daba el ejemplo: no manejaba nada de política, ni siquiera quienes lo acompañaban en el gobierno, ya que se trataba más bien de gente relacionada a empresas, de tendencia nacionalista y conservadora. Lo que se dispuso en el gobierno era reemplazar la Constitución Nacional por el ‘’ Estatuto de la Revolución’’, y suprimir los gastos de los sectores pobres. Los sueldos, los despidos y los beneficios para los trabajadores, son características del plan del gobierno.
La dictadura militar tenía como rol, normalizar la economía de la Argentina, que fue afectada por una inflación producto del estancamiento económico, para lo cual se implementaron medidas, como por ejemplo: El plan Estabilización. Este plan beneficio al sector capitalista, pero no al sector asalariado, en donde se estancaron sus salarios y anularon sus actividades sindicalistas.
El gobierno toma un rol intervencionista, como base de organización política, que incluía la eliminación de los partidos políticos y todo lo que se relaciona a la democracia. Y los nuevos partidos, eran por empresarios o funcionarios administrativos, y esto llevo a la violencia. Los sectores obreros resistieron los cambios impuestos en la dictadura, porque repercutían negativamente en este sector. La sociedad entera se encontró sin instituciones que aporten apoyo y respaldo a sus demandas.
El gobierno d Onganía es reconocido por los militares liberales como autoritarios y con una característica fascista, por lo que entran en un desacuerdo y enfrentamientos. Y trae como consecuencia, que los opuestos al presidente son destituidos y reemplazados.
Y fines de la década de ’60, el gobierno establece órdenes de prohibición:
· Anular la actividad política, clausurar y censurar los medios de comunicación y reprimir toda forma de manifestación.
· Suprimir instituciones legales que atendían los reclamos de la sociedad.
· Intervenir las universidades.
La noche de los Bastones Largos
La universidad estaba llena de mentes críticas hacia el gobierno, que acusaba a alumnos y profesores de politización.
La autonomía universitaria, que le otorgaba independencia del Poder Ejecutivo, termino bruscamente con la intervención de las universidades: Onganía quería poner fina la infiltración marxistas y la agitación política. Por una ley del 29 de julio de 1966, todas las autoridades y profesores dependerían del Ministerio del Interior. Profesores y alumnos protestaron por la medida, tomando las facultades.
Fueron expulsados violentamente de las medidas mediante castigo de la policía, en la titulada noche de los Bastones largos en la represión muchos fueron heridos, presos e incluso hubo un muerto, Santiago Pampillón, en Córdoba.
Ante la falta de libertad y la violencia, muchos profesores optaron por renunciar y exiliarse, beneficiando con su excelente formación a países europeos o a Estados Unidos.
Entre los que quedaron, algunos lucharon subterráneamente por la caída del régimen. La Universidad ya no era una isla democrática en medio de un país que no era, y debió soportar muchos profesores y programas oscurantistas.
Represión en las Universidades
La represión comenzó hacia cualquier pensamiento crítico de disidencia o hasta diferencia. El blanco principal fue la Universidad considerada un lugar tipicote infiltración, cuna del comunismo, el lugar de propagación de todo tipo de doctrina disolventes y el foco del desorden. Las universidades fueron intervenidas y se acabo con su autonomía Académica. El 29 de julio de 1966 ´´ la noche de los bastones largos ´´, la policía irrumpió en varias facultades de la Universidad de Buenos Aires y apaleo a muchos profesores y alumnos. Algunos docentes emigraron, otros trataron de reconstruir redes académicas o intelectuales. Mientras tanteen las Universidades reaparecieron los grupos autoritarios, clericales y tradicionalistas que estuvieron antes de 1955.
Fuga de Cerebros
La Argentina tiene una gran tradición, entre muchas otras por supuesto. Se trata de la llamada ´´ fuga de cerebros ´´. Es bien sabido que esta fuga comenzó a darse de manera notable a partir de la llamada ´´ noche de los bastones largo ´´, ocurrida el 29 de julio de 1966, cuando el gobierno militar del General Onganía mandó a reprimir a docentes y alumnos de la Universidad de Buenos Aires. Literalmente entraron a la Universidad, hecho que jamás había ocurrido, rompiendo así con la autonomía universitaria que ya tenía más de 50 años.
El resultado fue de muchos heridos, cientos de detenidos y más de 300 docentes expulsados que se fueron yendo del país. Esta noche marco un punto de inflexión en el desarrollo científico argentino y abrió una larga etapa de decadencia de la universidad nacional.
Materia: Historia.
Profesor: Cieri Ramón.
Curso: 1° Polimodal ´´A´´
Integrantes: Martínez Cintia y Coquoz Maria de los Ángeles.
Tema: Golpe de Estado de 1966/ 73.
La noche de los Bastones Largos.
Represión en las Universidades.
Fuga de Cerebros.
Golpe de Estado de 1966/ 73
Este Golpe se hace llamar Revolución Argentina, cuyo objetivo es controlar las políticas públicas bajo la imposición de un Estado Burocrático Autoritario y eliminar toda idea política, así como también a quienes las sostengan. Además, suprimir la prensa y apoyar masivamente a las empresas extranjeras. Fue designado presidente Juan Carlos Onganía, quien daba el ejemplo: no manejaba nada de política, ni siquiera quienes lo acompañaban en el gobierno, ya que se trataba más bien de gente relacionada a empresas, de tendencia nacionalista y conservadora. Lo que se dispuso en el gobierno era reemplazar la Constitución Nacional por el ‘’ Estatuto de la Revolución’’, y suprimir los gastos de los sectores pobres. Los sueldos, los despidos y los beneficios para los trabajadores, son características del plan del gobierno.
La dictadura militar tenía como rol, normalizar la economía de la Argentina, que fue afectada por una inflación producto del estancamiento económico, para lo cual se implementaron medidas, como por ejemplo: El plan Estabilización. Este plan beneficio al sector capitalista, pero no al sector asalariado, en donde se estancaron sus salarios y anularon sus actividades sindicalistas.
El gobierno toma un rol intervencionista, como base de organización política, que incluía la eliminación de los partidos políticos y todo lo que se relaciona a la democracia. Y los nuevos partidos, eran por empresarios o funcionarios administrativos, y esto llevo a la violencia. Los sectores obreros resistieron los cambios impuestos en la dictadura, porque repercutían negativamente en este sector. La sociedad entera se encontró sin instituciones que aporten apoyo y respaldo a sus demandas.
El gobierno d Onganía es reconocido por los militares liberales como autoritarios y con una característica fascista, por lo que entran en un desacuerdo y enfrentamientos. Y trae como consecuencia, que los opuestos al presidente son destituidos y reemplazados.
Y fines de la década de ’60, el gobierno establece órdenes de prohibición:
· Anular la actividad política, clausurar y censurar los medios de comunicación y reprimir toda forma de manifestación.
· Suprimir instituciones legales que atendían los reclamos de la sociedad.
· Intervenir las universidades.
La noche de los Bastones Largos
La universidad estaba llena de mentes críticas hacia el gobierno, que acusaba a alumnos y profesores de politización.
La autonomía universitaria, que le otorgaba independencia del Poder Ejecutivo, termino bruscamente con la intervención de las universidades: Onganía quería poner fina la infiltración marxistas y la agitación política. Por una ley del 29 de julio de 1966, todas las autoridades y profesores dependerían del Ministerio del Interior. Profesores y alumnos protestaron por la medida, tomando las facultades.
Fueron expulsados violentamente de las medidas mediante castigo de la policía, en la titulada noche de los Bastones largos en la represión muchos fueron heridos, presos e incluso hubo un muerto, Santiago Pampillón, en Córdoba.
Ante la falta de libertad y la violencia, muchos profesores optaron por renunciar y exiliarse, beneficiando con su excelente formación a países europeos o a Estados Unidos.
Entre los que quedaron, algunos lucharon subterráneamente por la caída del régimen. La Universidad ya no era una isla democrática en medio de un país que no era, y debió soportar muchos profesores y programas oscurantistas.
Represión en las Universidades
La represión comenzó hacia cualquier pensamiento crítico de disidencia o hasta diferencia. El blanco principal fue la Universidad considerada un lugar tipicote infiltración, cuna del comunismo, el lugar de propagación de todo tipo de doctrina disolventes y el foco del desorden. Las universidades fueron intervenidas y se acabo con su autonomía Académica. El 29 de julio de 1966 ´´ la noche de los bastones largos ´´, la policía irrumpió en varias facultades de la Universidad de Buenos Aires y apaleo a muchos profesores y alumnos. Algunos docentes emigraron, otros trataron de reconstruir redes académicas o intelectuales. Mientras tanteen las Universidades reaparecieron los grupos autoritarios, clericales y tradicionalistas que estuvieron antes de 1955.
Fuga de Cerebros
La Argentina tiene una gran tradición, entre muchas otras por supuesto. Se trata de la llamada ´´ fuga de cerebros ´´. Es bien sabido que esta fuga comenzó a darse de manera notable a partir de la llamada ´´ noche de los bastones largo ´´, ocurrida el 29 de julio de 1966, cuando el gobierno militar del General Onganía mandó a reprimir a docentes y alumnos de la Universidad de Buenos Aires. Literalmente entraron a la Universidad, hecho que jamás había ocurrido, rompiendo así con la autonomía universitaria que ya tenía más de 50 años.
El resultado fue de muchos heridos, cientos de detenidos y más de 300 docentes expulsados que se fueron yendo del país. Esta noche marco un punto de inflexión en el desarrollo científico argentino y abrió una larga etapa de decadencia de la universidad nacional.
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Trabajo de Investigación Primero Polimodal 2008
Bombardeo a Plaza de Mayo 16/06/1955
Trabajo Práctico Nº 2
Integrantes:
Reynoso, Vera
Rodriguez, Valeria
Asignatura:
Historia
Curso:
9no. Año
Docente:
Cieri, Ramón
Instituto:
San Vicente de Paúl D-88
Ciclo Lectivo:
2008
Índice
Carátula ..………………………………………………….… 1
Índice …………………………………………………….…… 2
Introducción ………………………………………..………. 3
Causas ………………………………………………………… 3
Consecuencias ……………………………………………… 4
Conclusión …………………………………………………… 5
El bombardeo
A las 12.40, la escuadra de treinta y cuatro aviones de la Marina de Guerra argentina que había estado sobrevolando la ciudad desde hacia bastante tiempo anfibios, iniciaron sus bombardeos y ametrallamientos al área de la Plaza de Mayo.
La sorpresa del ataque hizo que el mismo cayera sobre la población, que realizaba sus actividades normales. Entre las primeras víctimas cayeron los ocupantes de los vehículos de pasajeros. Un trolebús, repleto de pasajeros, recibió una bomba de lleno, muriendo todos los ocupantes.
Fue el bautismo de fuego de la Aviación Naval Argentina, hubo un segundo, “bautismo” el 1.º de mayo de 1982, en la guerra de las Malvinas. Se arrojaron 9500 kg de bombas, causando la muerte a 364 personas y heridas a más de 800. Como no consiguieron bombas de alto explosivo, emplearon contra la ciudad abierta bombas de fragmentación de 50 kg, provocando rápidamente cientos de víctimas y daños materiales.
Fue el cuarto bombardeo de Buenos Aires; la primera en ocasión de las ocupaciones inglesas de 1806 y 1807, la segunda en ocasión del Combate de los Pozos (1811) y la tercera cuando se produjo la Revolución del Parque (1890).
Las evacuaciones médicas se iniciaron de inmediato, algunas incluso entre los bombardeos aéreos y por los habitantes que se encontraban en las inmediaciones. Esto provocó que algunos más cayeran.
Causas
Desde 1945 se habían producido conspiraciones e intentonas de golpes militares por parte de la reacción al gobierno del general Juan Domingo Perón.
En 1951 se había producido un intento fracasado de golpe de estado por parte de ramas conservadoras del Ejército.
En 1953 tras el incremento de la tensión política se iniciaron a partir del año siguiente nuevos movimientos conspirativos en el seno de la Marina de Guerra, con epicentro en la Base Naval de Puerto Belgrano. Sin embargo, los opositores militares a Perón no lograron cristalizar una opción política a su gobierno.
A inicios de 1955 un grupo de oficiales intermedios de la Armada y Fuerza Aérea promovieron otro levantamiento. Requiriendo un líder militar que aceptara tal cometido, lograron hacerse eco del contralmirante de infantería de marina Samuel Toranzo Calderón. Se mantuvieron contactos conspirativos con el general (retirado) Eduardo Lonardi y el general Pedro Eugenio Aramburu, quienes no apoyaron momentáneamente el movimiento por considerarlo prematuro (Lonardi) o por carecer de tropas bajo su mando. Para el 23 de abril los conspiradores lograron contar con el apoyo del general Bengoa, quien disponía de mando de tropas en Paraná (Entre Ríos). No obstante estos apoyos militares, no fue mucho lo que pudieron cosechar dentro de los partidos políticos, pues si bien con los partidos Nacionalista Católico (de derechas) y el Partido Socialista de Argentina (de izquierdas) acordaban el derrocamiento de Perón, poco más compartían en común.
Los conspiradores no parecen haber definido ningún acuerdo sobre el programa que seguirían una vez consumado el derrocamiento, fuera de establecer un régimen encabezado por una Junta cívico-militar formada también por los civiles Miguel Angel Zavala Ortiz (de la Unión Cívica Radical), Adolfo Vecchi (Partido Conservador), y Américo Ghioldi (Partido Socialista de Argentina). También participaron en las instancias conspirativas Mario Amadeo y Pablo Pardo, de la extracción Católica.
Los revolucionarios encontraron propicio para sus fines la campaña anticlerical emprendida por el gobierno, que logró aumentar la tensión entre mismo y la oposición. En el marco de esta campaña se produciría la Procesión del Corpus Christi del jueves 9 de junio. Viendo sus organizadores que podían utilizar la procesión religiosa como una manifestación política contra Perón, decidieron retrasar dos días su realización para poder reunir aún más participantes. El Ministro del Interior, que había autorizado el Corpus Christi del 9 de junio, prohibió esta nueva manifestación, aduciendo que no podría autorizarla como festividad religiosa.
Consecuencias
La noche del 16 de junio, como represalia al bombardeo, simpatizantes peronistas incendiaron la Curia Metropolitana, las catedrales de Santo Domingo y San Francisco, junto con ocho iglesias de las zonas más acaudaladas de la ciudad.
Si bien se decretó estado de sitio, Perón intentó una política de reconciliación con los sectores opositores, abandonando su política de confrontación e intentando calmar mediante llamamientos por radio a la clase trabajadora.
El bombardeo es el antecedente directo del levantamiento cívico-militar que se produciría tres meses después, logrando deponer el 16 de septiembre al Presidente Perón durante la autodenominada Revolución Libertadora.
Si bien los cabecillas de la intentona temieron recibir la pena de muerte por «traición a la Patria», la pena más dura fue impuesta contra Toranzo Calderón (condenado sólo a cadena perpetua). Los militares que se asilaron en Uruguay fueron dados de baja por el cargo de rebelión. Pero tras la Revolución «Libertadora» fueron reintegrados por los nuevos mandos.
El Batallón de Infantería de Marina 4 fue disuelto, y la Marina de Guerra fue despojada de su poder de fuego (se les quitaron las municiones para sus cañones navales de grueso calibre). Muchos militares involucrados o simpatizantes solicitaron la baja al gobierno.
El resto de los culpables no fueron juzgados, iniciando una larga etapa de impunidad por actos de crímenes de lesa humanidad que se repetiría tras los fusilamientos de José León Suárez (1956) y el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983).
Claras huellas de los impactos de bala se aprecian aún en el revestimiento de granito, en la fachada del Ministerio de Economía de la Nación (en el lado sur de la Plaza de Mayo).
Conclusión
Sin perjuicio de cual haya sido el verdadero objeto del bombardeo, matar a Perón, derrocar su gobierno, instalar el temor, disciplinar al pueblo, o todos a la vez, lo cierto es que ese día se derramó la sangre de las personas inocentes.
Ese dia una parte de las fuerzas sublevadas, utilizaron armas e instrumentos destinados a la defensa del pueblo y de la Nación contra el pueblo mismo.
La intencionalidad de asesinar el pueblo es indiscutible prueba de ello, son las circunstancias en las cuales se desenvuelve el bombardeo.
Las bombas y proyectiles se arrojaron en pleno mediodía, sobre la Plaza de Mayo, Avenidas y calles céntricas de alrededores, sobre una multitud que esperaba un acto de desagravio a la bandera que se realizaría con un desfile aéreo.
Como resultado de este accionar fueron victimas personas que transitaban por el lugar, -hombres, mujeres y niños sin distinción-.
Es decir, se bombardeo a la población civil, sin que previamente de hubiera declarado una guerra, y con un total sentido de la oportunidad dado que la espera del desfile aéreo justamente encubrió e hizo que no resultara extraño que sobrevolaran la ciudad los aviones.
El desfile aéreo programado fue la ocasión perfecta para perpetrar una masacre sin precedentes en nuestra historia.
No cabe duda que se trato ni más ni menos que de un crimen de lesa humanidad, toda vez que se lanzo un ataque generalizado o sistemático contra una población civil con total intencionalidad.
El bombardeo del 16 de junio de 1955 encuadra perfectamente dentro de los requisitos de los crímenes de lesa humanidad, los cuales son imprescriptibles cualquiera sea la fecha en la que se hayan cometido.
Estos crímenes son condenados por la comunidad internacional, y por nuestro país como consecuencia de la ratificación de la convención sobre imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Por lo tanto el crimen de lesa humanidad del 16 de junio de 1955 debería ser condenado en nuestro país. Es hora de recuperar la memoria y reivindicar a las victimas de semejante masacre y a sus familiares.
Bibliografía
¿?
Integrantes:
Reynoso, Vera
Rodriguez, Valeria
Asignatura:
Historia
Curso:
9no. Año
Docente:
Cieri, Ramón
Instituto:
San Vicente de Paúl D-88
Ciclo Lectivo:
2008
Índice
Carátula ..………………………………………………….… 1
Índice …………………………………………………….…… 2
Introducción ………………………………………..………. 3
Causas ………………………………………………………… 3
Consecuencias ……………………………………………… 4
Conclusión …………………………………………………… 5
El bombardeo
A las 12.40, la escuadra de treinta y cuatro aviones de la Marina de Guerra argentina que había estado sobrevolando la ciudad desde hacia bastante tiempo anfibios, iniciaron sus bombardeos y ametrallamientos al área de la Plaza de Mayo.
La sorpresa del ataque hizo que el mismo cayera sobre la población, que realizaba sus actividades normales. Entre las primeras víctimas cayeron los ocupantes de los vehículos de pasajeros. Un trolebús, repleto de pasajeros, recibió una bomba de lleno, muriendo todos los ocupantes.
Fue el bautismo de fuego de la Aviación Naval Argentina, hubo un segundo, “bautismo” el 1.º de mayo de 1982, en la guerra de las Malvinas. Se arrojaron 9500 kg de bombas, causando la muerte a 364 personas y heridas a más de 800. Como no consiguieron bombas de alto explosivo, emplearon contra la ciudad abierta bombas de fragmentación de 50 kg, provocando rápidamente cientos de víctimas y daños materiales.
Fue el cuarto bombardeo de Buenos Aires; la primera en ocasión de las ocupaciones inglesas de 1806 y 1807, la segunda en ocasión del Combate de los Pozos (1811) y la tercera cuando se produjo la Revolución del Parque (1890).
Las evacuaciones médicas se iniciaron de inmediato, algunas incluso entre los bombardeos aéreos y por los habitantes que se encontraban en las inmediaciones. Esto provocó que algunos más cayeran.
Causas
Desde 1945 se habían producido conspiraciones e intentonas de golpes militares por parte de la reacción al gobierno del general Juan Domingo Perón.
En 1951 se había producido un intento fracasado de golpe de estado por parte de ramas conservadoras del Ejército.
En 1953 tras el incremento de la tensión política se iniciaron a partir del año siguiente nuevos movimientos conspirativos en el seno de la Marina de Guerra, con epicentro en la Base Naval de Puerto Belgrano. Sin embargo, los opositores militares a Perón no lograron cristalizar una opción política a su gobierno.
A inicios de 1955 un grupo de oficiales intermedios de la Armada y Fuerza Aérea promovieron otro levantamiento. Requiriendo un líder militar que aceptara tal cometido, lograron hacerse eco del contralmirante de infantería de marina Samuel Toranzo Calderón. Se mantuvieron contactos conspirativos con el general (retirado) Eduardo Lonardi y el general Pedro Eugenio Aramburu, quienes no apoyaron momentáneamente el movimiento por considerarlo prematuro (Lonardi) o por carecer de tropas bajo su mando. Para el 23 de abril los conspiradores lograron contar con el apoyo del general Bengoa, quien disponía de mando de tropas en Paraná (Entre Ríos). No obstante estos apoyos militares, no fue mucho lo que pudieron cosechar dentro de los partidos políticos, pues si bien con los partidos Nacionalista Católico (de derechas) y el Partido Socialista de Argentina (de izquierdas) acordaban el derrocamiento de Perón, poco más compartían en común.
Los conspiradores no parecen haber definido ningún acuerdo sobre el programa que seguirían una vez consumado el derrocamiento, fuera de establecer un régimen encabezado por una Junta cívico-militar formada también por los civiles Miguel Angel Zavala Ortiz (de la Unión Cívica Radical), Adolfo Vecchi (Partido Conservador), y Américo Ghioldi (Partido Socialista de Argentina). También participaron en las instancias conspirativas Mario Amadeo y Pablo Pardo, de la extracción Católica.
Los revolucionarios encontraron propicio para sus fines la campaña anticlerical emprendida por el gobierno, que logró aumentar la tensión entre mismo y la oposición. En el marco de esta campaña se produciría la Procesión del Corpus Christi del jueves 9 de junio. Viendo sus organizadores que podían utilizar la procesión religiosa como una manifestación política contra Perón, decidieron retrasar dos días su realización para poder reunir aún más participantes. El Ministro del Interior, que había autorizado el Corpus Christi del 9 de junio, prohibió esta nueva manifestación, aduciendo que no podría autorizarla como festividad religiosa.
Consecuencias
La noche del 16 de junio, como represalia al bombardeo, simpatizantes peronistas incendiaron la Curia Metropolitana, las catedrales de Santo Domingo y San Francisco, junto con ocho iglesias de las zonas más acaudaladas de la ciudad.
Si bien se decretó estado de sitio, Perón intentó una política de reconciliación con los sectores opositores, abandonando su política de confrontación e intentando calmar mediante llamamientos por radio a la clase trabajadora.
El bombardeo es el antecedente directo del levantamiento cívico-militar que se produciría tres meses después, logrando deponer el 16 de septiembre al Presidente Perón durante la autodenominada Revolución Libertadora.
Si bien los cabecillas de la intentona temieron recibir la pena de muerte por «traición a la Patria», la pena más dura fue impuesta contra Toranzo Calderón (condenado sólo a cadena perpetua). Los militares que se asilaron en Uruguay fueron dados de baja por el cargo de rebelión. Pero tras la Revolución «Libertadora» fueron reintegrados por los nuevos mandos.
El Batallón de Infantería de Marina 4 fue disuelto, y la Marina de Guerra fue despojada de su poder de fuego (se les quitaron las municiones para sus cañones navales de grueso calibre). Muchos militares involucrados o simpatizantes solicitaron la baja al gobierno.
El resto de los culpables no fueron juzgados, iniciando una larga etapa de impunidad por actos de crímenes de lesa humanidad que se repetiría tras los fusilamientos de José León Suárez (1956) y el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983).
Claras huellas de los impactos de bala se aprecian aún en el revestimiento de granito, en la fachada del Ministerio de Economía de la Nación (en el lado sur de la Plaza de Mayo).
Conclusión
Sin perjuicio de cual haya sido el verdadero objeto del bombardeo, matar a Perón, derrocar su gobierno, instalar el temor, disciplinar al pueblo, o todos a la vez, lo cierto es que ese día se derramó la sangre de las personas inocentes.
Ese dia una parte de las fuerzas sublevadas, utilizaron armas e instrumentos destinados a la defensa del pueblo y de la Nación contra el pueblo mismo.
La intencionalidad de asesinar el pueblo es indiscutible prueba de ello, son las circunstancias en las cuales se desenvuelve el bombardeo.
Las bombas y proyectiles se arrojaron en pleno mediodía, sobre la Plaza de Mayo, Avenidas y calles céntricas de alrededores, sobre una multitud que esperaba un acto de desagravio a la bandera que se realizaría con un desfile aéreo.
Como resultado de este accionar fueron victimas personas que transitaban por el lugar, -hombres, mujeres y niños sin distinción-.
Es decir, se bombardeo a la población civil, sin que previamente de hubiera declarado una guerra, y con un total sentido de la oportunidad dado que la espera del desfile aéreo justamente encubrió e hizo que no resultara extraño que sobrevolaran la ciudad los aviones.
El desfile aéreo programado fue la ocasión perfecta para perpetrar una masacre sin precedentes en nuestra historia.
No cabe duda que se trato ni más ni menos que de un crimen de lesa humanidad, toda vez que se lanzo un ataque generalizado o sistemático contra una población civil con total intencionalidad.
El bombardeo del 16 de junio de 1955 encuadra perfectamente dentro de los requisitos de los crímenes de lesa humanidad, los cuales son imprescriptibles cualquiera sea la fecha en la que se hayan cometido.
Estos crímenes son condenados por la comunidad internacional, y por nuestro país como consecuencia de la ratificación de la convención sobre imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Por lo tanto el crimen de lesa humanidad del 16 de junio de 1955 debería ser condenado en nuestro país. Es hora de recuperar la memoria y reivindicar a las victimas de semejante masacre y a sus familiares.
Bibliografía
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Trabajo de Investigación Noveno Año 2008
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Peronismo:Golpe del 55 - Plan Prebish
Introducción
El siguiente trabajo practico fue realizado por designación del profesor de Historia
Los temas asignados fueron los siguientes: Peronismo. Golpe de Estado de 1955
La historia política de la Argentina se divide en dos: antes y después del surgimiento del peronismo.
En la tradicional oposición entre radicales y conservadores, se levantó otra, mas cargada de contenidos de clase y tributaria de los conflictos que acompañaron la expansión de los derechos sociales y la integración política y social de vastos sectores del mundo del trabajo.
Perón, tres veces presidente democráticamente, atravesó distintos tipos de conflictos a lo largo de sus mandatos; su primer gobierno se caracterizó por la nacionalización de los servicios públicos que se encontraban en manos extranjeras, Perón toma contacto directo con los trabajadores, se cambia la actitud oficial frente a la clase obrera y a los conflictos laborales, por primera vez el trabajador se sentía protegido e interpretado. El peronismo producirá la modernización de la estructura productiva impulsando un rápido desarrollo industrial y, además, producirá una modificación en la distribución de las riquezas. La nacionalización del comercio exterior mediante el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) permitió monopolizar la oferta exportadora y regular las importaciones, protegiendo la producción nacional, el Estado obtenía una diferencia en la comercialización de las exportaciones, que derivaba en parte hacia la industria, otorgando divisas a precios diferenciales para la adquisición de bienes capitales y materias primas esenciales, obteniéndose recursos para financiar la inversión social.
En su segundo gobierno se produce el agotamiento de la politica distributiva que caracterizó al primer gobierno, las huelgas y los conflictos sociales se hicieron constantes. En el plano económico se producen cambios significativos, los salarios se congelaron por medio de contratos bianuales.
En 1954 Perón logra la sanción de la ley nº 4.394, cuyo artículo 31 incluye el divorcio, esto es producto de un enfrentamiento con la Iglesia Católica.
El 16 de junio de 1955 los comandos civiles integrados por conservadores, radicales, socialistas y sectores de la Iglesia Católica intentaron un golpe de Estado que incluyó el bombardeo a la Plaza de Mayo (dejando como resultado centenares de muertos y heridos). Luego de los ataques, Perón, pidió calma a la población, pero sus seguidores incendiaron varias iglesias.
Perón llamo a los partidos políticos opositores a establecer un diálogo que evitara la guerra civil. El 16 de septiembre de 1955 las Fuerzas Armadas derrocaron a Perón.
Perón se convierte en presidente por tercera vez en octubre de 1973, ganó las elecciones contra el candidato de la Unión Cívica, Ricardo Balbín, con el 62% de los votos, acompañado por su nueva esposa, Isabel Martínez de Perón, como vicepresidente. Este gobierno estuvo marcado por permanentes conflictos entre sus seguidores de izquierda y derecha.
Perón murió el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por Isabel, su esposa, quien fue derrocada, en medio de la violencia política, el 24 de marzo de 1976 y sustituida por una junta militar.
Primera presidencia de Juan Domingo Perón
Perón triunfó en los comicios del 24 de Febrero de 1946 con el 55% en las urnas, y asumió el cargo el 4 de Junio de 1946.
En sólo tres años el coronel se había convertido en el protagonista y animador de un movimiento popular que había prevalecido sobre todos los partidos tradicionales, la fuerza del gran capital, los diarios más prestigiosos, los círculos académicos y universitarios, las organizaciones estudiantiles, los intelectuales, buena parte de la clase media y la totalidad de las clases altas.
Prometía establecer una sana estructura social y económica. De ahí que haya propulsado la industrialización del país. La consolidación de las actividades básicas, agricultura y ganadería, iría acompañada de la industrialización conveniente.
Durante el gobierno de Perón se estableció el carácter gratuito de la enseñanza universitaria y se permitió el ingreso de grandes sectores juveniles provenientes de las clases medias bajas y clase obrera a la Universidad; se promovió el estudio y la investigación de las ciencias relacionadas con el desarrollo industrial.
La adquisición, por parte del Estado nacional, de algunas empresas de servicios públicos, denominadas “nacionalizaciones” con cierto abuso semántico, tipifica la política económica entre 1946 y 1949.
La primera nacionalización del gobierno de Perón fue la Unión Telefónica.
A fines de Agosto de 1946 se anunció que el Estado nacional compraría la UT, y, efectivamente a principios de Septiembre se concertó la operación.
El 1º de Marzo de 1948, el gobierno argentino tomó formal posesión de los ferrocarriles británicos ante una multitud reunida en Plaza Retiro.
Los ingleses se sacaron de encima el embrollo que significaba un bien que ya no arrojaba ganancias y que necesitaba una costosísima renovación. Nacionalizar los ferrocarriles era ese momento una necesidad histórica. La decisión de adquirir los ferrocarriles satisfacía el orgullo argentino.
Otras realizaciones de esta etapa fueron la nacionalización del Gas del Estado, empresa estatal creada sobre las instalaciones de la antigua Compañía Primitiva de Gas. En 1945, YPF había tomado posesión de esa infraestructura hasta que la prestación del fluido en la Capital Federal y Gran Buenos Aires quedó a cargo de la Dirección Nacional de Gas del Estado, desde Enero 1946.
Aerolíneas Argentinas fue una empresa que empezó mal, pero luego anduvo bien. Su antecesor inmediato fue la vieja Aeroposta Argentina
El Estado monopolizaba todo el tráfico aéreo, el transporte ferroviario y el automotor, buena parte de la navegación fluvial y la totalidad de ultramar, así como el transporte de pasajeros en la Capital Federal. Monopolizaba todas las comunicaciones telefónicas y telegráficas y también las radiofónicas. Contaba con una red de diarios y revistas. Proveía de energía eléctrica a buena parte del país, y de gas a todo el territorio adonde iban llegando las redes de transmisión. Adquiría las cosechas de granos y oleaginosos, así como la producción de carnes para exportar, las comercializaba en el exterior y adquiría ingentes materiales en todo el mundo para revenderlos aquí. Extraía petróleo y carbón. Regulaba precios, otorgaba subsidios a ciertas actividades industriales. Manejaba la política bancaria y crediticia.
Segunda presidencia de Juan Domingo Perón
Perón fue reelecto en las elecciones del 11 de noviembre de 1951, para el período 1952-1958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó en septiembre de 1955.
En 1952, el Congreso convirtió por medio de una ley la doctrina peronista –el Justicialismo- en doctrina nacional. Esta nueva filosofía de vida, simple, práctica, popular y fundamentalmente cristiana y humanista tenía por finalidad suprema la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación mediante la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política, armonizando los valores espirituales y los derechos del individuos con los derechos de la sociedad. La consagración del peronismo como único movimiento nacional eliminó todo vestigio de pluralismo en la vida política: las otras expresiones partidarias fueron relegadas a una existencia casi clandestina, la afiliación al partido oficial pasó a ser requisito para el desempeño de cargos en la administración, las imágenes de Perón y Evita se multiplicaron con los libros de lectura de la escuela primaria y en los sitios más diversos del espacio público.
El advenimiento del peronismo era el acontecimiento desencadenante de un recomienzo de la historia. A un lado quedaba el pasado funesto.
Esta segunda etapa contrastó en lo económico con la de los primeros tiempos, se vivía ahora una etapa de crisis e inflación, que llevaron al Presidente a revisar temas de su política de gobierno. Este segundo gobierno peronista se caracterizó por el agotamiento de la política distributiva y por la generalización de las huelgas y los conflictos sociales. Perón convoca a sindicatos y empleadores al Congreso Nacional de la Productividad, con el fin de generar un proceso de diálogo para enfrentar la crisis, (el Congreso fracasa).
En 1953 se dio un acercamiento entre Estados Unidos y Argentina, se alentó la incorporación a la economía nacional de capitales extranjeros.
Perón logro importantes acuerdos que estipularon la reducción de las barreras aduaneras, liberación de impuestos en algunos productos y la apertura de una línea de crédito entre los países firmantes.
El Peronismo y la Iglesia Católica
Si el Peronismo fue el movimiento político más católico de la historia contemporánea argentina, también es el que más conflictos tuvo con la Iglesia y los católicos: junto al amorío con el catolicismo, los incendios de iglesias de 1955 también forman parte de la memoria colectiva de los contemporáneos.
Siempre es posible concluir con algún fundamento que el peronismo representa la tradición política más católica de nuestro país, y también la más disconforme, el punto de mayor acercamiento entre la Iglesia y el Estado, y el de su más violento enfrentamiento.
Sin duda, la primera campaña presidencial de Perón generó muchas expectativas en las filas católicas mediante discursos y actos que parecían traslucir una ferviente re religiosa.
Estas declaraciones no hacían sino reforzar la asociación de Perón con las políticas religiosas del gobierno militar del que era heredero, ya que, en sus tramos iniciales, habían generado un acercamiento Iglesia-Estado sin precedentes en la historia de la Argentina independiente.
Perón insertó sus referencias católicas en la lógica de su discurso electoral sobre cuestiones sociales. Y la agitada campaña de 1945-46 terminó de polarizar posiciones, distrayendo a unos y a otros del hecho de que el candidato católico no era un candidato eclesiástico.
Los primeros años de gobierno peronista, por lo demás, dieron razón a los miles de católicos que habían visto en Perón al líder que finalmente aplicaría los ideales defendidos y promocionados desde diversas organizaciones y publicaciones eclesiásticas o de inspiración católica. La flamante oposición antiperonista, organizada desde 1945 en torno a principios liberales y seculares, compartía la misma percepción, aunque veía el encuentro entre el nuevo gobierno y la Iglesia como signo puramente negativo.
Entre 1946 y 1949, el peronismo aparecía como la entidad política que más explícitamente buscaba asociarse a la Iglesia y la tradición católicas en la historia moderna argentina.
La presencia del catolicismo se manifestó en una multiplicidad de imágenes, temas y símbolos rápidamente introducidos en el discurso político del flamante movimiento.
Sin duda más visible aún fue la temprana adopción de elementos católicos por Eva Perón, quien desarrolló la posición oficial a favor de la legalización de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y utilizó frecuentemente la autoridad eclesiástica para legitimar su campaña a favor del voto femenino.
A partir de 1947 el Estado presentó infinidad de servicios a la Iglesia: el pago de gastos de peregrinaciones a Europa, pasajes oficiales para delegaciones católicas en el país y el extranjero, 637 subsidios destinados a la compra de edificios y a la reparación, conservación y construcción de parroquias y residencias parroquiales, etc.
Perón nunca trató con una Iglesia con nutrido personal ni fuerte liderazgo.
Durante los años del idilio, los católicos antiperonistas no tenían un espacio legítimo en la Iglesia y debían salir del mundo católico para encontrar aliados políticos.
El peronismo había llevado hasta su máximo punto el apoyo material y simbólico del Estado a la expansión corporativa de la Iglesia, así como a su influencia en el aparato estatal.
Peronismo y Catolicismo estaban ligados por infinidad de lazos, espirituales y materiales.
Las fuerzas armadas y la era de Perón
Aunque Juan Domingo Perón fue elegido dos veces presidente, la primera en febrero de 1946 y la segunda en noviembre de 1951, fueron las Fuerzas Armadas Argentinas, y dentro de ellas sobre todo el Ejército, los que le proporcionaron la plataforma que necesitaba para conquistar el apoyo popular a sus ambiciones presidenciales. El respaldo tácito de los militares, junto con el de otros sectores, le permitieron permanecer en el cargo durante casi una década. Pero fueron esos mismos militares, y en especial la Armada, quienes lo desalojaron de la Presidencia en septiembre de 1955, luego de transcurridos sólo tres años de su segundo mandato.
Hay que tener presente que el propio Perón era un oficial profesional del Ejército, un producto de su Colegio Militar y su Escuela Superior de Guerra.
En 1942, tomó la iniciativa de organizar el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), la logia militar secreta que desempeñó un papel clave en la destitución del presidente Ramón Castillo y crear una red de oficiales leales. Pero fue su astucia en el uso de la autoridad que le conferían sus cargos como Secretario de Trabajo y de Ministro de Guerra lo que le permitió establecer una base de apoyo tanto en círculos laborales como militares y derrotar a sus rivales en una lucha de dos años por el poder.
La conspiración golpista
Varios estudiosos del tema señalan una gama de causas determinantes de la abrupta caída del régimen peronista en 1955. podrían mencionarse la muerte de Eva Perón, la pérdida del apoyo de los sectores medios de la sociedad, por ejemplo, el haberle otorgado a la llamada doctrina justicialista mediante la Ley del Congreso el rango de “Doctrina Nacional” o la obligatoriedad de la afiliación al partido Peronista a los empleados públicos, o la imposición de llevar la cinta negro de luto por la muerte de Eva Duarte, o los contenidos partidistas dados a la educación pública en todos los niveles, el silenciamiento de las voces opositoras, la corrupción que invadió los círculos oficiales.
Los efectos negativos de la crisis económica, el abandono de las posturas nacionalistas en materia de política económica y en particular la cuestión petrolera; el desgaste de tantos años continuados de gobierno, se señalan entre otras causas del fin del régimen de Juan Domingo Perón. Además, el peronismo, como fuerza social preponderantemente representativa de los sectores obreros y populares, constituía un peligro latente para las clases dominantes de la sociedad argentina. En efecto, ese gigantesco movimiento de masas estaba controlado desde el Estado peronista.
El conflicto con la Iglesia Católica, iniciado a fines de aquel año de 1954 fue el determinante de una profunda crisis que el gobierno de Perón no pudo sobrellevar con éxito.
Las relaciones Iglesia católica-Estado peronista en el período abierto en 1946 fueron relativamente cordiales, por lo que se hace difícil explicar las causas u orígenes de este virulento enfrentamiento que envolvió y encendió a toda la sociedad argentina.
Desde 1946 comenzaron a surgir puntos conflictivos entre la Iglesia y el peronismo. La tendencia del gobierno a “peronizarlo” todo por vía de imposición, por ejemplo, en materia de educación la creación de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), cuyos jóvenes miembros eran instruidos en torno a las bases de la doctrina peronista y que contaba con todo el apoyo del aparato oficial, en evidente detrimento de las organizaciones juveniles de los aparatos laicos de la Iglesia, en particular la Acción Católica, o el voto femenino, que implicaba la politización de las mujeres, su manipulación por el régimen y la influencia eclesiástica sobre la tradicional piedad de las mujeres.
Paralelamente el régimen intentó peronizar al cuadro de oficiales de las fuerzas armadas generando sordas pero fuertes repulsas en un ámbito clave para la estabilidad del régimen.
Puede afirmarse que el conflicto con la Iglesia comenzó sin que nadie lo advirtiese. En el mes de noviembre de 1954 en medio de una rutinaria reunión con los gobernadores provinciales, Perón lanzó un fuerte ataque verbal contra un grupo de obispos acusándolos de entorpecer la acción del gobierno. Este hecho fue el determinante para que se desatara una campaña anticlerical desde las esferas oficiales “más peronistas que Perón” que fue adquiriendo características sumamente agresivas. A partir de ese momento comenzaron a tomarse una cadena de medidas legislativas las que tenían por destino inmediato minar los privilegios que la Iglesia había disfrutado hasta entonces o que atacaban las bases mismas del catolicismo, como ser: la supresión de la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas públicas, la equiparación de los hijos legítimos con los ilegítimos, el establecimiento del divorcio vincular, el levantamiento de la prohibición de la existencia de prostíbulos en el ámbito de la Capital Federal, la suspensión por decreto de cinco días feriados de carácter religioso. Además, se expulsó del país a dos sacerdotes y en el marco descrito hasta se llegó a sancionar una ley por la que se declaraba la necesidad de reformar la Constitución Nacional en todo y la absoluta separación de la Iglesia Católica y el Estado Nacional. Los católicos, al no poder hacer público su pensamiento, respondieron con una campaña de panfletos en los que se transmitía la otra versión del conflicto. Los obispos, por su parte, se encontraron en el medio de la fuerte ofensiva gubernamental contra la Iglesia y la presión de los cuadros del catolicismo que reclamaban acciones en defensa de la fe.
Cuando el presidente de la República advirtió la profundidad y gravedad de su error ya era demasiado tarde: los golpistas habían ganado la iniciativa política, acumulaban fuerzas mientras que el gobierno las iba perdiendo.
El 11 de junio de 1955, en el marco de una sociedad cada vez más tensionada, tuvo lugar en la Capital Federal la tradicional procesión religiosa de Corpus Christi a pesar de la prohibición expresa emanada del ministerio del Interior. Esta procesión fue en realidad una gigantesca manifestación pública contra el gobierno ya que participaron de la misma, desde personas profundamente religiosas, hasta socialistas, comunistas, anarquistas y ateos confesos. La procesión terminó con un oscuro incidente relativo a la quema de una bandera nacional en las escalinatas del Congreso. La demostración fue una concluyente muestra de la fuerza y los espacios que había ganado la oposición política.
El 16 de junio de 1955 tuvo lugar el ensayo golpista, el que tuvo características criminales: aviones de la Marina de Guerra bombardearon y ametrallaron la Casa Rosada en horas del mediodía (el objetivo era asesinar a Perón que se refugió en los sótanos del Ministerio de Ejército), horas en las que precisamente la Plaza de Mayo está colmada de paseantes. El resultado no fue otro que la muerte de centenares de personas inocentes. A las cinco de la tarde el golpe estaba sofocado luego que fuera tomada por tropas leales la base aérea de Morón, de donde habían partido los aviones.
Esa misma noche a la irracionalidad criminal de los golpistas se unió la irracionalidad y fanatismo de grupos adictos al gobierno: comenzó el saqueo e incendio de las Iglesias de Buenos Aires, así como el edificio de la Curia, donde fue quemada su biblioteca así como objetos artísticos y religiosos de gran valor.
Perón llamó a la calma, le echó toda la culpa a la Marina de Guerra y, como siempre, desmovilizó a la clase obrera.
El 17 de junio y el 31 de agosto de 1955 el gobierno buscó afanosamente un acuerdo con la oposición, llamando a la pacificación del país y ofreciendo para ello diversas concesiones. Perón llegó a manifestar que la “revolución peronista” había terminado pues se habían cumplido sus objetivos básicos y ahora comenzaba una nueva etapa de “evolución” y de “convivencia” democrática. Perón en un discurso dejó de ser el presidente de una revolución para pasar a ser el presidente de todos los argentinos. Los más cuestionados ministros del Poder Ejecutivo, renunciaron a sus cargos.
El peronismo tenía que hacer una jugada difícil. Tenía que movilizar a su masa sin provocar la guerra civil. Tenía que derrotar a la oposición sin aplastarla totalmente: la gran jugada fue el amago de Perón de retirarse de la presidencia.
La suerte del primer gobierno peronista estaba echada: había llegado el momento crucial en que la amalgama de factores de poder elaborada y puesta en marcha en 1946 se deshacía inexorablemente. Ya no estaba capacitado para seguir adelante y dar las respuestas adecuadas a las nuevas demandas de la sociedad argentina de mediados de los años ’50: se había agotado. El peronismo como expresión política y social de los trabajadores había alcanzado un límite que exigía la profundización de la revolución, tal vez más allá de las posibilidades de las fuerzas sociales que aglutinaba. Había desmovilizado a sus principales sostenes: la clase trabajadora y los sectores populares, los únicos que, en aquel difícil trance, estaban dispuestos a dar batalla por lo que consideraban “su gobierno”, pero en el momento decisivo primó la máxima “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Esto alentó a la oposición ya que encontró el camino prácticamente despejado. El 16 de septiembre de 1955, en Córdoba, comenzó a escribirse un nuevo capítulo de la historia del país en el que se profundizó la crisis del Estado de derecho.
La Revolución Libertadora
La Revolución Libertadora es el nombre con el que se denominó la dictadura militar que gobernó la República Argentina tras derrocar al presidente Juan Domingo Perón mediante un golpe de estado iniciado el 16 de septiembre y que, tras más de dos años de gobierno, hizo entrega del mismo al presidente Arturo Frondizi, el 1 de mayo de 1958.
El primer gobernante de la Revolución Libertadora fue el general Eduardo Lonardi, quien fue sucedido por Pedro Eugenio Aramburu.
Golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955
El 16 de septiembre de 1955 estalló en Córdoba la insurrección militar que daría inicio a la autodenominada Revolución Libertadora. Los rebeldes contaron con el apoyo de los llamados comandos civiles revolucionarios, que combatieron contra las tropas leales al presidente Perón en Alta Córdoba, y mantuvieron peleas en distintos puntos del país, ocupando edificios públicos y constituyeron un factor de enlace permanente con los militares sublevados.Los enfrentamientos se extendieron del 16 al 21 de septiembre y finalizaron cuando tanques del Ejército cañonearon y demolieron la sede de Alianza Libertadora Nacionalista, en el centro de Buenos Aires, matando a muchos de sus integrantes. Perón renunció a la presidencia y se retiró a Paraguay.El golpe militar de septiembre de 1955 provocó, entre junio y septiembre, la muerte de casi 2000 personas, entre civiles y militares y significó el triunfo y el festejo para los sectores pertenecientes a las clases media y alta, pero la mayoría de los trabajadores y de los sectores populares lo recibieron con tristeza e indignación. El 19 de septiembre al mediodía, Perón escribió una confusa carta dirigida al general Lucero, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. En la carta Perón da a entender su renuncia.El general Lucero leyó la carta de Perón, por la cadena de radio y televisión. Sin embargo, esa misma noche Perón se reunió con la junta militar para informarle que él no había renunciado; la junta sin embargo no fue disuelta. El 20 de septiembre de 1955, y a bordo del crucero ARA “17 de octubre” (luego rebautizado “General Belgrano”), los representantes del “Comando Revolucionario”, recibieron a los representantes de la Junta Militar, los que procedieron a sentar las bases de la capitulación. Las condiciones presentadas por los sublevados fueron las siguientes:
Renuncia en pleno del Ejecutivo y miembros del gabinete;
El jefe de la revolución, general Eduardo Lonardi, asumiría el gobierno provisional;
Desmovilización y regreso a sus bases de las tropas leales.
Para no aparentar ser menos que los otros, los representantes de la Junta Militar presentaron una serie de bases a tener en cuenta como propósito de gobierno:
En las soluciones a establecerse deberá primar el concepto que entre los bandos pugna “no hay ni deberá haber vencedores ni vencidos”
El imperio de la Constitución de 1949 “dentro del concepto de las más amplia libertad y orden…”;
El gobierno militar a instalarse sería un gobierno de transición, siendo su actividad esencialmente administrativa “dejando para el futuro gobierno constitucional los problemas fundamentales…”
Mantenimiento de las conquistas laborales y sociales;
Caducidad de los poderes Ejecutivo y Legislativo; intervención del poder Judicial de la Nación y de las provincias.
En verdad, se trató de una rendición incondicional, y efectivamente, como la historia lo demostró después, hubo vencedores y hubo vencidos, porque así lo dictaba la “fuerza de las cosas”. El día 21 de septiembre entraba la Flota al puerto de Buenos Aires. Perón se refugiaba en una cañonera paraguaya. El gobierno había caído.
23 de septiembre de 1955 el general Lonardi prestó juramento como Presidente Provisional ante una multitud que colmaba la Plaza de Mayo con un grito de ¡LIBERTAD!
Con mucha razón se ha dicho que para comprender el ascenso del peronismo en 1945 hay que olvidarse del peronismo de 1955.
Se señala, por último, que en el período junio-septiembre de 1955 se perdieron varios centenares de vidas como consecuencia de los diversos enfrentamientos que tomaron lugar durante el mismo.
El Plan Prebisch
Fue adoptado en 1956 como programa económico del gobierno, dramatizaba en exceso la situación económica de la Argentina y no aludía en lo más mínimo a la influencia de las estructuras arcaicas y antieconómicas, particularmente en el sector primario, sobre el crecimiento del país. Parecía que de lo único que se trataba era de culpar a ciertos grupos sociales y de preparar y legitimar una transferencia de ingresos de los estratos favorecidos por el peronismo a los que apoyaban al nuevo régimen
Los años del exilio
El 9 de junio de 1956, bajo el mando del General Juan José Valle, un grupo de militares peronistas y militantes del peronismo intentaron un alzamiento contra el gobierno de facto. La intentona fracasó y tanto Valle como varios de sus seguidores militares y civiles fueron fusilados. La represión se extendió a sectores no peronistas de la clase obrera. Sin embargo, los dirigentes sindicales conservaron su enorme influencia sobre los gremios industriales y de servicios.
Durante sus años de exilio Perón publicó varios libros: Los Vendepatria (1956), La fuerza es el derecho de las bestias (1958), La Hora de los Pueblos (1968), etc.
En diciembre de 1964, durante el gobierno de Arturo Illia, Perón intentó regresar en avión a la Argentina. Pero el gobierno ratificó la decisión de prohibirle su radicación en el país y solicitó a la dictadura militar que gobernaba en Brasil que lo detuviera al realizar escala técnica en ese país y lo reenviara a España.[
En la Argentina, los años cincuenta y sesenta fueron marcados por frecuentes cambios de gobierno, casi siempre frutos de golpes de Estado. Estos gobiernos estuvieron signados por continuas demandas sociales y laborales. Al calor de los procesos revolucionarios en marcha en el llamado Tercer Mundo, en Argentina aparecen grupos armados de izquierda y de derecha, muchos de los cuales adhieren al peronismo, aunque también cobran envergadura otras agrupaciones radicalizadas no peronistas como el PRT - ERP. Entre las organizaciones armadas peronistas se destacaron la nacionalista-católica Montoneros, la marxista-peronista FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), y en menor medida la FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y la FAL (Fuerzas Armadas de Liberación).
Una organización menor denominada Ejército Nacional Revolucionario (ENR) se atribuyó el asesinato del influyente líder sindical peronista Augusto Timoteo Vandor, en mayo de 1970 la organización Montoneros realiza el secuestro y ejecución del general Pedro Eugenio Aramburu, figura clave del golpe de de Estado contra Perón en 1955, en el 73 ejecuta a José Rucci, secretario General de la CGT y hombre de confianza de Perón y otros secuestros y asesinatos de gran impacto en la opinión pública. Hacia finales de los sesenta y principios de los setenta, se acentuó el reclamo de los gremios por el regreso de Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en el '66, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973. Desde el exilio Perón apoyó a los peronistas de militancia armada, las "formaciones especiales": Montoneros-Fuerzas Armadas Revolucionarias-Fuerzas Armadas Peronistas, para presionar sobre el gobierno militar usurpador.
El 17 de noviembre de 1972 Perón regresó a la Argentina a bordo de un avión alquilado al efecto. Permaneció en el país solamente poco más de un mes, al cabo del cual visitó el Paraguay y luego regresó a Madrid.
Tercera presidencia de Juan Domingo Perón
El 13 de Julio de 1973, Cámpora y Vicente Solano Lima renunciaban a la presidencia y vicepresidencia que respectivamente venían ejerciendo desde el 25 de Mayo. Las renuncias se fundaron en la necesidad de posibilitar el acceso de Perón a la primera magistratura.
Las renuncias de Cámpora y Solano Lima fueron aceptadas por la Asamblea Legislativa reunida al efecto y el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Alberto Lastiri, al asumir provisoriamente la Jefatura del Estado.
El 4 de Agosto, el Consejo Nacional del Partido Justicialista decidió que la propia esposa de Perón, la señora Maria Estela Martínez de Perón, sería el candidato a la vicepresidencia. Esta fórmula obtuvo en las urnas que el 23 de Septiembre expresaron las preferencias de la ciudadanía, el %60 de los sufragios emitidos.
En la mañana de 12 de Octubre de 1973, Perón y Estela Martínez de Perón asumían sus cargos. Este era el tercer mandato de Perón que comenzaba el 25 de Mayo de 1973, y debía concluir el 25 de Mayo 1977.
Y el presidente comenzó su tercera gestión de mandatario debiendo esquivar dos serios obstáculos: diversas tendencias se enfrentaban con frecuencia a propósito de los problemas de gobierno y sus posibles soluciones.
El segundo obstáculo era que los setenta y ocho de Perón le imponían administrar sus energías.
En la política interna de Perón tomó como punto de partida la conciliación de la clase obrera con el empresario y auspició el llamado “Pacto Social” que fue subscripto por la Confederación General Económica. El “Pacto Social” atorgaba aumentos en los salarios, calculando que estabilizados los jornales, el sector empresario podría encarar con ventajosa antelación los planes de producción y reducir el ritmo inflacionario que perturbaba la economía del país.
Perón en 1974 achicaba las diferencias que lo separaban de quienes no lo habían votado.
El 1º de Mayo de 1974, en ocasión de celebrarse frente a la Casa de Gobierno la tradicional manifestación de los trabajadores, tuvieron exteriorización pública las serias disidencias existentes dentro de las filas peronistas. El sector autodenominado “Montoneros”[1] y otros grupos afines a él, sintiéndose defraudados por la gestión presidencial, expresaron su desagrado con ásperas adjetivaciones que inclusive volcaban un sentimiento de rencor ofensivo para la persona de Perón.
Perón empezaba a ser víctima de su indefinición doctrinaria: había alentado las guerrillas cuando la violencia de la presunta izquierda peronista podía favorecer sus planes para recuperar el poder. Ahora, entre los mismos guerrilleros se desataba la violencia en base a definiciones que mostraban cuán poca claridad de fines y de métodos había prohijado el mundo populista de Perón. Un sector de guerrilleros se identificaba con Cámpora.
A partir de ese 1º de Mayo, se agrandan las disidencias dentro del justicialismo.
El “Pacto Social” podía peligrar. De ahí que el Jefe de Estado incitó en escasas horas el apoyo de los partidos opositores y de los sindicatos para una movilización popular que en la Plaza de Mayo le ratificaba, el 12 de Junio, su apoyo de costumbre.
El sábado 19 de Junio el país era informado de que el Jefe de Estado se había agravado, y el lunes 1º de Julio, Perón fallecía en la residencia presidencial de Olivos.
Su esposa Maria Estela Martínez de Perón asumiría la presidencia y luego en el año 1976 sería derrocada por un golpe militar.
La caída del Peronismo
La Constitución reformada en 1949 había eliminado el polémico artículo 77º que prohibía la reelección inmediata del titular del poder ejecutivo y era evidente para propios y extraños que en la próxima confrontación electoral de 1951 Juan Domingo Perón sería ungido una vez más como primer magistrado de la República.
La dinámica presencia de la esposa del presidente, María Eva Duarte, en las cuestiones de gobierno (si bien Evita nunca tuvo ningún cargo oficial salvo presidir la Fundación que llevaba su nombre) causaba irritación en los sectores castrenses y en los sectores altos de la sociedad argentina que veían en la esposa del Presidente de la República, a una aventurera o a una oportunista. Este malestar comenzó a acentuarse cuando se hizo público el rumor que la Confederación General del Trabajo, promovería la candidatura a vicepresidente en las elecciones de 1951 de la “abanderada de los humildes”. Debe recordarse, que en las elecciones presidenciales de 1951 por primera vez las mujeres iban a ejercitar el derecho a sufragar, tanto activa como pasivamente.
El Ejército cruzó la candidatura de Eva Duarte a pesar de la masiva demostración popular orquestada por la CGT el 22 de agosto de 1951 en apoyo de la esposa del presidente (acto público que pasó a la historia como el “Cabildo Abierto del Peronismo”). Luego de algunas circunstancias de corte dramático que tomaron lugar en el transcurso del acto, pocos días después Eva Duarte hizo pública su renunciación.
Eva Duarte falleció el 26 de julio de 1952.
La candidatura de Eva Duarte aceleró los planes golpistas de un sector de las fuerzas armadas; el 28 de septiembre de 1951 se produjo el fallido levantamiento dirigido por el general Menéndez. Como consecuencia del mismo se produjo una fuerte depuración dentro del ejército, y mediante la ley nº 14.062 se estableció el Estado de Guerra Interno por el cual todo militar que se insubordinase o se sublevase contra las autoridades constituidas, o participase en movimientos tendientes a derrocarlas o desconocer su investidura sería fusilado en forma sumaria. Este instituto ha sido calificado de inconstitucional desde que los remedios para hacer frente a movimientos de tal naturaleza estaban normados en la propia Constitución (el estado de sitio o el estado de prevención y alarma).
A pesar de las difíciles circunstancias económicas que atravesaba el país, en las elecciones presidenciales de 1951 la fórmula Perón-Quijano obtuvo el 62% de los sufragios mientras que el 32% de los votos lo obtuvo la candidatura radical integrada por Ricardo Balbín y Aturo Frondizi.
El resultado de las elecciones mostraba a un gobierno fortalecido mediante la incuestionable exteriorización de la voluntad popular, pero en general, para el ánimo de los opositores, que no contaron durante la campaña con los medios publicitarios ni financieros del oficialismo, estos guarismos fueron lentamente llevando al convencimiento que únicamente mediante la fuerza sería factible desalojar el régimen peronista del poder.
El 15de abril de 1953 dos bombas estallaron en la Plaza de Mayo mientras se desarrollaba un acto multitudinario en apoyo a Perón, provocando un pánico generalizado.
Esa noche diversos grupos asaltaron la Casa del Pueblo del partido Socialista y la incendiaron perdiéndose una de las bibliotecas más importantes del país; ataques similares ocurrieron contra la sede del partido Radical, del Demócrata Nacional y el edificio del Jockey Club.
El país parecía correr alocadamente hacia situaciones de gravedad imprevisible, mientras que los hilos de la conspiración golpista comenzaron a entretejerse lentamente pero sobre bases seguras.
CONCLUSION
Juan Domingo Perón fue elegido Presidente de la Nación Argentina en tres ocasiones. La primera fue en las elecciones del 24 de febrero de 1946, para el periodo 1946–1952; la segunda al ser reelegido en las elecciones del 11 de noviembre de 1951 para el período 1952–1958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó el 16 de septiembre de 1955. Finalmente, tras 18 años de exilio, regresó al país y fue elegido por tercera vez presidente el 23 de septiembre de 1973 para el periodo 1973-1977Murió el 1 de julio de 1974 en ejercicio de la presidencia, sucediéndolo su viuda María Estela Martínez de Perón, quien había sido elegida como vicepresidente.
Luego de realizar este trabajo practico puedo remarcar que la figura de Perón se hizo fuerte porque representó fuertemente a un sector de la sociedad.
Desarrollo una política en la que el valor a proteger era el hombre, para Perón “la Patria se forma en primer término por hombres, y no pueden ser el campo, ni la máquina, ni el dinero factores que se sobrepongan al hombre, que es quien sufre y trabaja, y sin el cual ni los campos, ni los ganados, ni el dinero tiene valor”.
Los gobiernos de Perón ponían hincapié en la política social como en la economía social, poniendo a ésta al servicio del bienestar social.
Perón cuando llego al poder se encontró con un país detenido, en manos de una oligarquía entregada al extranjero para su explotación, para él la Argentina no podía estancarse y debía conquistar los planos económicos y sociales, ya que sin las conquistas económicas , las conquistas sociales desaparecen rápidamente.
Durante el primer gobierno, Perón, toma contacto el sector trabajador, los escucha e impulsa sus iniciativas. El gobierno, a través de Trabajo y Previsión, propicia el fortalecimiento de la CGT, el número de agrupaciones crece rápidamente. Durante este gobierno se estableció el carácter gratuito de la enseñanza universitaria y se permitió el ingreso de grandes sectores juveniles provenientes de las clases medias bajas y clase obrera a la Universidad; se promovió el estudio y la investigación de las ciencias relacionadas con el desarrollo industrial.
Los objetivos señalados por el general Perón para nuestro país son: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria, sobre la base de la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social, ya que el gobierno que no sea capaz de hacer justicia social no es gobierno, sino un mecanismo destinado a favorecer a los siempre favorecidos.
BIBLIOGRAFÍA
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Manual del Peronista. Partido Peronista. Buenos Aires. 1954.
El siguiente trabajo practico fue realizado por designación del profesor de Historia
Los temas asignados fueron los siguientes: Peronismo. Golpe de Estado de 1955
La historia política de la Argentina se divide en dos: antes y después del surgimiento del peronismo.
En la tradicional oposición entre radicales y conservadores, se levantó otra, mas cargada de contenidos de clase y tributaria de los conflictos que acompañaron la expansión de los derechos sociales y la integración política y social de vastos sectores del mundo del trabajo.
Perón, tres veces presidente democráticamente, atravesó distintos tipos de conflictos a lo largo de sus mandatos; su primer gobierno se caracterizó por la nacionalización de los servicios públicos que se encontraban en manos extranjeras, Perón toma contacto directo con los trabajadores, se cambia la actitud oficial frente a la clase obrera y a los conflictos laborales, por primera vez el trabajador se sentía protegido e interpretado. El peronismo producirá la modernización de la estructura productiva impulsando un rápido desarrollo industrial y, además, producirá una modificación en la distribución de las riquezas. La nacionalización del comercio exterior mediante el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) permitió monopolizar la oferta exportadora y regular las importaciones, protegiendo la producción nacional, el Estado obtenía una diferencia en la comercialización de las exportaciones, que derivaba en parte hacia la industria, otorgando divisas a precios diferenciales para la adquisición de bienes capitales y materias primas esenciales, obteniéndose recursos para financiar la inversión social.
En su segundo gobierno se produce el agotamiento de la politica distributiva que caracterizó al primer gobierno, las huelgas y los conflictos sociales se hicieron constantes. En el plano económico se producen cambios significativos, los salarios se congelaron por medio de contratos bianuales.
En 1954 Perón logra la sanción de la ley nº 4.394, cuyo artículo 31 incluye el divorcio, esto es producto de un enfrentamiento con la Iglesia Católica.
El 16 de junio de 1955 los comandos civiles integrados por conservadores, radicales, socialistas y sectores de la Iglesia Católica intentaron un golpe de Estado que incluyó el bombardeo a la Plaza de Mayo (dejando como resultado centenares de muertos y heridos). Luego de los ataques, Perón, pidió calma a la población, pero sus seguidores incendiaron varias iglesias.
Perón llamo a los partidos políticos opositores a establecer un diálogo que evitara la guerra civil. El 16 de septiembre de 1955 las Fuerzas Armadas derrocaron a Perón.
Perón se convierte en presidente por tercera vez en octubre de 1973, ganó las elecciones contra el candidato de la Unión Cívica, Ricardo Balbín, con el 62% de los votos, acompañado por su nueva esposa, Isabel Martínez de Perón, como vicepresidente. Este gobierno estuvo marcado por permanentes conflictos entre sus seguidores de izquierda y derecha.
Perón murió el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por Isabel, su esposa, quien fue derrocada, en medio de la violencia política, el 24 de marzo de 1976 y sustituida por una junta militar.
Primera presidencia de Juan Domingo Perón
Perón triunfó en los comicios del 24 de Febrero de 1946 con el 55% en las urnas, y asumió el cargo el 4 de Junio de 1946.
En sólo tres años el coronel se había convertido en el protagonista y animador de un movimiento popular que había prevalecido sobre todos los partidos tradicionales, la fuerza del gran capital, los diarios más prestigiosos, los círculos académicos y universitarios, las organizaciones estudiantiles, los intelectuales, buena parte de la clase media y la totalidad de las clases altas.
Prometía establecer una sana estructura social y económica. De ahí que haya propulsado la industrialización del país. La consolidación de las actividades básicas, agricultura y ganadería, iría acompañada de la industrialización conveniente.
Durante el gobierno de Perón se estableció el carácter gratuito de la enseñanza universitaria y se permitió el ingreso de grandes sectores juveniles provenientes de las clases medias bajas y clase obrera a la Universidad; se promovió el estudio y la investigación de las ciencias relacionadas con el desarrollo industrial.
La adquisición, por parte del Estado nacional, de algunas empresas de servicios públicos, denominadas “nacionalizaciones” con cierto abuso semántico, tipifica la política económica entre 1946 y 1949.
La primera nacionalización del gobierno de Perón fue la Unión Telefónica.
A fines de Agosto de 1946 se anunció que el Estado nacional compraría la UT, y, efectivamente a principios de Septiembre se concertó la operación.
El 1º de Marzo de 1948, el gobierno argentino tomó formal posesión de los ferrocarriles británicos ante una multitud reunida en Plaza Retiro.
Los ingleses se sacaron de encima el embrollo que significaba un bien que ya no arrojaba ganancias y que necesitaba una costosísima renovación. Nacionalizar los ferrocarriles era ese momento una necesidad histórica. La decisión de adquirir los ferrocarriles satisfacía el orgullo argentino.
Otras realizaciones de esta etapa fueron la nacionalización del Gas del Estado, empresa estatal creada sobre las instalaciones de la antigua Compañía Primitiva de Gas. En 1945, YPF había tomado posesión de esa infraestructura hasta que la prestación del fluido en la Capital Federal y Gran Buenos Aires quedó a cargo de la Dirección Nacional de Gas del Estado, desde Enero 1946.
Aerolíneas Argentinas fue una empresa que empezó mal, pero luego anduvo bien. Su antecesor inmediato fue la vieja Aeroposta Argentina
El Estado monopolizaba todo el tráfico aéreo, el transporte ferroviario y el automotor, buena parte de la navegación fluvial y la totalidad de ultramar, así como el transporte de pasajeros en la Capital Federal. Monopolizaba todas las comunicaciones telefónicas y telegráficas y también las radiofónicas. Contaba con una red de diarios y revistas. Proveía de energía eléctrica a buena parte del país, y de gas a todo el territorio adonde iban llegando las redes de transmisión. Adquiría las cosechas de granos y oleaginosos, así como la producción de carnes para exportar, las comercializaba en el exterior y adquiría ingentes materiales en todo el mundo para revenderlos aquí. Extraía petróleo y carbón. Regulaba precios, otorgaba subsidios a ciertas actividades industriales. Manejaba la política bancaria y crediticia.
Segunda presidencia de Juan Domingo Perón
Perón fue reelecto en las elecciones del 11 de noviembre de 1951, para el período 1952-1958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó en septiembre de 1955.
En 1952, el Congreso convirtió por medio de una ley la doctrina peronista –el Justicialismo- en doctrina nacional. Esta nueva filosofía de vida, simple, práctica, popular y fundamentalmente cristiana y humanista tenía por finalidad suprema la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación mediante la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política, armonizando los valores espirituales y los derechos del individuos con los derechos de la sociedad. La consagración del peronismo como único movimiento nacional eliminó todo vestigio de pluralismo en la vida política: las otras expresiones partidarias fueron relegadas a una existencia casi clandestina, la afiliación al partido oficial pasó a ser requisito para el desempeño de cargos en la administración, las imágenes de Perón y Evita se multiplicaron con los libros de lectura de la escuela primaria y en los sitios más diversos del espacio público.
El advenimiento del peronismo era el acontecimiento desencadenante de un recomienzo de la historia. A un lado quedaba el pasado funesto.
Esta segunda etapa contrastó en lo económico con la de los primeros tiempos, se vivía ahora una etapa de crisis e inflación, que llevaron al Presidente a revisar temas de su política de gobierno. Este segundo gobierno peronista se caracterizó por el agotamiento de la política distributiva y por la generalización de las huelgas y los conflictos sociales. Perón convoca a sindicatos y empleadores al Congreso Nacional de la Productividad, con el fin de generar un proceso de diálogo para enfrentar la crisis, (el Congreso fracasa).
En 1953 se dio un acercamiento entre Estados Unidos y Argentina, se alentó la incorporación a la economía nacional de capitales extranjeros.
Perón logro importantes acuerdos que estipularon la reducción de las barreras aduaneras, liberación de impuestos en algunos productos y la apertura de una línea de crédito entre los países firmantes.
El Peronismo y la Iglesia Católica
Si el Peronismo fue el movimiento político más católico de la historia contemporánea argentina, también es el que más conflictos tuvo con la Iglesia y los católicos: junto al amorío con el catolicismo, los incendios de iglesias de 1955 también forman parte de la memoria colectiva de los contemporáneos.
Siempre es posible concluir con algún fundamento que el peronismo representa la tradición política más católica de nuestro país, y también la más disconforme, el punto de mayor acercamiento entre la Iglesia y el Estado, y el de su más violento enfrentamiento.
Sin duda, la primera campaña presidencial de Perón generó muchas expectativas en las filas católicas mediante discursos y actos que parecían traslucir una ferviente re religiosa.
Estas declaraciones no hacían sino reforzar la asociación de Perón con las políticas religiosas del gobierno militar del que era heredero, ya que, en sus tramos iniciales, habían generado un acercamiento Iglesia-Estado sin precedentes en la historia de la Argentina independiente.
Perón insertó sus referencias católicas en la lógica de su discurso electoral sobre cuestiones sociales. Y la agitada campaña de 1945-46 terminó de polarizar posiciones, distrayendo a unos y a otros del hecho de que el candidato católico no era un candidato eclesiástico.
Los primeros años de gobierno peronista, por lo demás, dieron razón a los miles de católicos que habían visto en Perón al líder que finalmente aplicaría los ideales defendidos y promocionados desde diversas organizaciones y publicaciones eclesiásticas o de inspiración católica. La flamante oposición antiperonista, organizada desde 1945 en torno a principios liberales y seculares, compartía la misma percepción, aunque veía el encuentro entre el nuevo gobierno y la Iglesia como signo puramente negativo.
Entre 1946 y 1949, el peronismo aparecía como la entidad política que más explícitamente buscaba asociarse a la Iglesia y la tradición católicas en la historia moderna argentina.
La presencia del catolicismo se manifestó en una multiplicidad de imágenes, temas y símbolos rápidamente introducidos en el discurso político del flamante movimiento.
Sin duda más visible aún fue la temprana adopción de elementos católicos por Eva Perón, quien desarrolló la posición oficial a favor de la legalización de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y utilizó frecuentemente la autoridad eclesiástica para legitimar su campaña a favor del voto femenino.
A partir de 1947 el Estado presentó infinidad de servicios a la Iglesia: el pago de gastos de peregrinaciones a Europa, pasajes oficiales para delegaciones católicas en el país y el extranjero, 637 subsidios destinados a la compra de edificios y a la reparación, conservación y construcción de parroquias y residencias parroquiales, etc.
Perón nunca trató con una Iglesia con nutrido personal ni fuerte liderazgo.
Durante los años del idilio, los católicos antiperonistas no tenían un espacio legítimo en la Iglesia y debían salir del mundo católico para encontrar aliados políticos.
El peronismo había llevado hasta su máximo punto el apoyo material y simbólico del Estado a la expansión corporativa de la Iglesia, así como a su influencia en el aparato estatal.
Peronismo y Catolicismo estaban ligados por infinidad de lazos, espirituales y materiales.
Las fuerzas armadas y la era de Perón
Aunque Juan Domingo Perón fue elegido dos veces presidente, la primera en febrero de 1946 y la segunda en noviembre de 1951, fueron las Fuerzas Armadas Argentinas, y dentro de ellas sobre todo el Ejército, los que le proporcionaron la plataforma que necesitaba para conquistar el apoyo popular a sus ambiciones presidenciales. El respaldo tácito de los militares, junto con el de otros sectores, le permitieron permanecer en el cargo durante casi una década. Pero fueron esos mismos militares, y en especial la Armada, quienes lo desalojaron de la Presidencia en septiembre de 1955, luego de transcurridos sólo tres años de su segundo mandato.
Hay que tener presente que el propio Perón era un oficial profesional del Ejército, un producto de su Colegio Militar y su Escuela Superior de Guerra.
En 1942, tomó la iniciativa de organizar el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), la logia militar secreta que desempeñó un papel clave en la destitución del presidente Ramón Castillo y crear una red de oficiales leales. Pero fue su astucia en el uso de la autoridad que le conferían sus cargos como Secretario de Trabajo y de Ministro de Guerra lo que le permitió establecer una base de apoyo tanto en círculos laborales como militares y derrotar a sus rivales en una lucha de dos años por el poder.
La conspiración golpista
Varios estudiosos del tema señalan una gama de causas determinantes de la abrupta caída del régimen peronista en 1955. podrían mencionarse la muerte de Eva Perón, la pérdida del apoyo de los sectores medios de la sociedad, por ejemplo, el haberle otorgado a la llamada doctrina justicialista mediante la Ley del Congreso el rango de “Doctrina Nacional” o la obligatoriedad de la afiliación al partido Peronista a los empleados públicos, o la imposición de llevar la cinta negro de luto por la muerte de Eva Duarte, o los contenidos partidistas dados a la educación pública en todos los niveles, el silenciamiento de las voces opositoras, la corrupción que invadió los círculos oficiales.
Los efectos negativos de la crisis económica, el abandono de las posturas nacionalistas en materia de política económica y en particular la cuestión petrolera; el desgaste de tantos años continuados de gobierno, se señalan entre otras causas del fin del régimen de Juan Domingo Perón. Además, el peronismo, como fuerza social preponderantemente representativa de los sectores obreros y populares, constituía un peligro latente para las clases dominantes de la sociedad argentina. En efecto, ese gigantesco movimiento de masas estaba controlado desde el Estado peronista.
El conflicto con la Iglesia Católica, iniciado a fines de aquel año de 1954 fue el determinante de una profunda crisis que el gobierno de Perón no pudo sobrellevar con éxito.
Las relaciones Iglesia católica-Estado peronista en el período abierto en 1946 fueron relativamente cordiales, por lo que se hace difícil explicar las causas u orígenes de este virulento enfrentamiento que envolvió y encendió a toda la sociedad argentina.
Desde 1946 comenzaron a surgir puntos conflictivos entre la Iglesia y el peronismo. La tendencia del gobierno a “peronizarlo” todo por vía de imposición, por ejemplo, en materia de educación la creación de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), cuyos jóvenes miembros eran instruidos en torno a las bases de la doctrina peronista y que contaba con todo el apoyo del aparato oficial, en evidente detrimento de las organizaciones juveniles de los aparatos laicos de la Iglesia, en particular la Acción Católica, o el voto femenino, que implicaba la politización de las mujeres, su manipulación por el régimen y la influencia eclesiástica sobre la tradicional piedad de las mujeres.
Paralelamente el régimen intentó peronizar al cuadro de oficiales de las fuerzas armadas generando sordas pero fuertes repulsas en un ámbito clave para la estabilidad del régimen.
Puede afirmarse que el conflicto con la Iglesia comenzó sin que nadie lo advirtiese. En el mes de noviembre de 1954 en medio de una rutinaria reunión con los gobernadores provinciales, Perón lanzó un fuerte ataque verbal contra un grupo de obispos acusándolos de entorpecer la acción del gobierno. Este hecho fue el determinante para que se desatara una campaña anticlerical desde las esferas oficiales “más peronistas que Perón” que fue adquiriendo características sumamente agresivas. A partir de ese momento comenzaron a tomarse una cadena de medidas legislativas las que tenían por destino inmediato minar los privilegios que la Iglesia había disfrutado hasta entonces o que atacaban las bases mismas del catolicismo, como ser: la supresión de la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas públicas, la equiparación de los hijos legítimos con los ilegítimos, el establecimiento del divorcio vincular, el levantamiento de la prohibición de la existencia de prostíbulos en el ámbito de la Capital Federal, la suspensión por decreto de cinco días feriados de carácter religioso. Además, se expulsó del país a dos sacerdotes y en el marco descrito hasta se llegó a sancionar una ley por la que se declaraba la necesidad de reformar la Constitución Nacional en todo y la absoluta separación de la Iglesia Católica y el Estado Nacional. Los católicos, al no poder hacer público su pensamiento, respondieron con una campaña de panfletos en los que se transmitía la otra versión del conflicto. Los obispos, por su parte, se encontraron en el medio de la fuerte ofensiva gubernamental contra la Iglesia y la presión de los cuadros del catolicismo que reclamaban acciones en defensa de la fe.
Cuando el presidente de la República advirtió la profundidad y gravedad de su error ya era demasiado tarde: los golpistas habían ganado la iniciativa política, acumulaban fuerzas mientras que el gobierno las iba perdiendo.
El 11 de junio de 1955, en el marco de una sociedad cada vez más tensionada, tuvo lugar en la Capital Federal la tradicional procesión religiosa de Corpus Christi a pesar de la prohibición expresa emanada del ministerio del Interior. Esta procesión fue en realidad una gigantesca manifestación pública contra el gobierno ya que participaron de la misma, desde personas profundamente religiosas, hasta socialistas, comunistas, anarquistas y ateos confesos. La procesión terminó con un oscuro incidente relativo a la quema de una bandera nacional en las escalinatas del Congreso. La demostración fue una concluyente muestra de la fuerza y los espacios que había ganado la oposición política.
El 16 de junio de 1955 tuvo lugar el ensayo golpista, el que tuvo características criminales: aviones de la Marina de Guerra bombardearon y ametrallaron la Casa Rosada en horas del mediodía (el objetivo era asesinar a Perón que se refugió en los sótanos del Ministerio de Ejército), horas en las que precisamente la Plaza de Mayo está colmada de paseantes. El resultado no fue otro que la muerte de centenares de personas inocentes. A las cinco de la tarde el golpe estaba sofocado luego que fuera tomada por tropas leales la base aérea de Morón, de donde habían partido los aviones.
Esa misma noche a la irracionalidad criminal de los golpistas se unió la irracionalidad y fanatismo de grupos adictos al gobierno: comenzó el saqueo e incendio de las Iglesias de Buenos Aires, así como el edificio de la Curia, donde fue quemada su biblioteca así como objetos artísticos y religiosos de gran valor.
Perón llamó a la calma, le echó toda la culpa a la Marina de Guerra y, como siempre, desmovilizó a la clase obrera.
El 17 de junio y el 31 de agosto de 1955 el gobierno buscó afanosamente un acuerdo con la oposición, llamando a la pacificación del país y ofreciendo para ello diversas concesiones. Perón llegó a manifestar que la “revolución peronista” había terminado pues se habían cumplido sus objetivos básicos y ahora comenzaba una nueva etapa de “evolución” y de “convivencia” democrática. Perón en un discurso dejó de ser el presidente de una revolución para pasar a ser el presidente de todos los argentinos. Los más cuestionados ministros del Poder Ejecutivo, renunciaron a sus cargos.
El peronismo tenía que hacer una jugada difícil. Tenía que movilizar a su masa sin provocar la guerra civil. Tenía que derrotar a la oposición sin aplastarla totalmente: la gran jugada fue el amago de Perón de retirarse de la presidencia.
La suerte del primer gobierno peronista estaba echada: había llegado el momento crucial en que la amalgama de factores de poder elaborada y puesta en marcha en 1946 se deshacía inexorablemente. Ya no estaba capacitado para seguir adelante y dar las respuestas adecuadas a las nuevas demandas de la sociedad argentina de mediados de los años ’50: se había agotado. El peronismo como expresión política y social de los trabajadores había alcanzado un límite que exigía la profundización de la revolución, tal vez más allá de las posibilidades de las fuerzas sociales que aglutinaba. Había desmovilizado a sus principales sostenes: la clase trabajadora y los sectores populares, los únicos que, en aquel difícil trance, estaban dispuestos a dar batalla por lo que consideraban “su gobierno”, pero en el momento decisivo primó la máxima “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Esto alentó a la oposición ya que encontró el camino prácticamente despejado. El 16 de septiembre de 1955, en Córdoba, comenzó a escribirse un nuevo capítulo de la historia del país en el que se profundizó la crisis del Estado de derecho.
La Revolución Libertadora
La Revolución Libertadora es el nombre con el que se denominó la dictadura militar que gobernó la República Argentina tras derrocar al presidente Juan Domingo Perón mediante un golpe de estado iniciado el 16 de septiembre y que, tras más de dos años de gobierno, hizo entrega del mismo al presidente Arturo Frondizi, el 1 de mayo de 1958.
El primer gobernante de la Revolución Libertadora fue el general Eduardo Lonardi, quien fue sucedido por Pedro Eugenio Aramburu.
Golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955
El 16 de septiembre de 1955 estalló en Córdoba la insurrección militar que daría inicio a la autodenominada Revolución Libertadora. Los rebeldes contaron con el apoyo de los llamados comandos civiles revolucionarios, que combatieron contra las tropas leales al presidente Perón en Alta Córdoba, y mantuvieron peleas en distintos puntos del país, ocupando edificios públicos y constituyeron un factor de enlace permanente con los militares sublevados.Los enfrentamientos se extendieron del 16 al 21 de septiembre y finalizaron cuando tanques del Ejército cañonearon y demolieron la sede de Alianza Libertadora Nacionalista, en el centro de Buenos Aires, matando a muchos de sus integrantes. Perón renunció a la presidencia y se retiró a Paraguay.El golpe militar de septiembre de 1955 provocó, entre junio y septiembre, la muerte de casi 2000 personas, entre civiles y militares y significó el triunfo y el festejo para los sectores pertenecientes a las clases media y alta, pero la mayoría de los trabajadores y de los sectores populares lo recibieron con tristeza e indignación. El 19 de septiembre al mediodía, Perón escribió una confusa carta dirigida al general Lucero, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. En la carta Perón da a entender su renuncia.El general Lucero leyó la carta de Perón, por la cadena de radio y televisión. Sin embargo, esa misma noche Perón se reunió con la junta militar para informarle que él no había renunciado; la junta sin embargo no fue disuelta. El 20 de septiembre de 1955, y a bordo del crucero ARA “17 de octubre” (luego rebautizado “General Belgrano”), los representantes del “Comando Revolucionario”, recibieron a los representantes de la Junta Militar, los que procedieron a sentar las bases de la capitulación. Las condiciones presentadas por los sublevados fueron las siguientes:
Renuncia en pleno del Ejecutivo y miembros del gabinete;
El jefe de la revolución, general Eduardo Lonardi, asumiría el gobierno provisional;
Desmovilización y regreso a sus bases de las tropas leales.
Para no aparentar ser menos que los otros, los representantes de la Junta Militar presentaron una serie de bases a tener en cuenta como propósito de gobierno:
En las soluciones a establecerse deberá primar el concepto que entre los bandos pugna “no hay ni deberá haber vencedores ni vencidos”
El imperio de la Constitución de 1949 “dentro del concepto de las más amplia libertad y orden…”;
El gobierno militar a instalarse sería un gobierno de transición, siendo su actividad esencialmente administrativa “dejando para el futuro gobierno constitucional los problemas fundamentales…”
Mantenimiento de las conquistas laborales y sociales;
Caducidad de los poderes Ejecutivo y Legislativo; intervención del poder Judicial de la Nación y de las provincias.
En verdad, se trató de una rendición incondicional, y efectivamente, como la historia lo demostró después, hubo vencedores y hubo vencidos, porque así lo dictaba la “fuerza de las cosas”. El día 21 de septiembre entraba la Flota al puerto de Buenos Aires. Perón se refugiaba en una cañonera paraguaya. El gobierno había caído.
23 de septiembre de 1955 el general Lonardi prestó juramento como Presidente Provisional ante una multitud que colmaba la Plaza de Mayo con un grito de ¡LIBERTAD!
Con mucha razón se ha dicho que para comprender el ascenso del peronismo en 1945 hay que olvidarse del peronismo de 1955.
Se señala, por último, que en el período junio-septiembre de 1955 se perdieron varios centenares de vidas como consecuencia de los diversos enfrentamientos que tomaron lugar durante el mismo.
El Plan Prebisch
Fue adoptado en 1956 como programa económico del gobierno, dramatizaba en exceso la situación económica de la Argentina y no aludía en lo más mínimo a la influencia de las estructuras arcaicas y antieconómicas, particularmente en el sector primario, sobre el crecimiento del país. Parecía que de lo único que se trataba era de culpar a ciertos grupos sociales y de preparar y legitimar una transferencia de ingresos de los estratos favorecidos por el peronismo a los que apoyaban al nuevo régimen
Los años del exilio
El 9 de junio de 1956, bajo el mando del General Juan José Valle, un grupo de militares peronistas y militantes del peronismo intentaron un alzamiento contra el gobierno de facto. La intentona fracasó y tanto Valle como varios de sus seguidores militares y civiles fueron fusilados. La represión se extendió a sectores no peronistas de la clase obrera. Sin embargo, los dirigentes sindicales conservaron su enorme influencia sobre los gremios industriales y de servicios.
Durante sus años de exilio Perón publicó varios libros: Los Vendepatria (1956), La fuerza es el derecho de las bestias (1958), La Hora de los Pueblos (1968), etc.
En diciembre de 1964, durante el gobierno de Arturo Illia, Perón intentó regresar en avión a la Argentina. Pero el gobierno ratificó la decisión de prohibirle su radicación en el país y solicitó a la dictadura militar que gobernaba en Brasil que lo detuviera al realizar escala técnica en ese país y lo reenviara a España.[
En la Argentina, los años cincuenta y sesenta fueron marcados por frecuentes cambios de gobierno, casi siempre frutos de golpes de Estado. Estos gobiernos estuvieron signados por continuas demandas sociales y laborales. Al calor de los procesos revolucionarios en marcha en el llamado Tercer Mundo, en Argentina aparecen grupos armados de izquierda y de derecha, muchos de los cuales adhieren al peronismo, aunque también cobran envergadura otras agrupaciones radicalizadas no peronistas como el PRT - ERP. Entre las organizaciones armadas peronistas se destacaron la nacionalista-católica Montoneros, la marxista-peronista FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), y en menor medida la FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y la FAL (Fuerzas Armadas de Liberación).
Una organización menor denominada Ejército Nacional Revolucionario (ENR) se atribuyó el asesinato del influyente líder sindical peronista Augusto Timoteo Vandor, en mayo de 1970 la organización Montoneros realiza el secuestro y ejecución del general Pedro Eugenio Aramburu, figura clave del golpe de de Estado contra Perón en 1955, en el 73 ejecuta a José Rucci, secretario General de la CGT y hombre de confianza de Perón y otros secuestros y asesinatos de gran impacto en la opinión pública. Hacia finales de los sesenta y principios de los setenta, se acentuó el reclamo de los gremios por el regreso de Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en el '66, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973. Desde el exilio Perón apoyó a los peronistas de militancia armada, las "formaciones especiales": Montoneros-Fuerzas Armadas Revolucionarias-Fuerzas Armadas Peronistas, para presionar sobre el gobierno militar usurpador.
El 17 de noviembre de 1972 Perón regresó a la Argentina a bordo de un avión alquilado al efecto. Permaneció en el país solamente poco más de un mes, al cabo del cual visitó el Paraguay y luego regresó a Madrid.
Tercera presidencia de Juan Domingo Perón
El 13 de Julio de 1973, Cámpora y Vicente Solano Lima renunciaban a la presidencia y vicepresidencia que respectivamente venían ejerciendo desde el 25 de Mayo. Las renuncias se fundaron en la necesidad de posibilitar el acceso de Perón a la primera magistratura.
Las renuncias de Cámpora y Solano Lima fueron aceptadas por la Asamblea Legislativa reunida al efecto y el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Alberto Lastiri, al asumir provisoriamente la Jefatura del Estado.
El 4 de Agosto, el Consejo Nacional del Partido Justicialista decidió que la propia esposa de Perón, la señora Maria Estela Martínez de Perón, sería el candidato a la vicepresidencia. Esta fórmula obtuvo en las urnas que el 23 de Septiembre expresaron las preferencias de la ciudadanía, el %60 de los sufragios emitidos.
En la mañana de 12 de Octubre de 1973, Perón y Estela Martínez de Perón asumían sus cargos. Este era el tercer mandato de Perón que comenzaba el 25 de Mayo de 1973, y debía concluir el 25 de Mayo 1977.
Y el presidente comenzó su tercera gestión de mandatario debiendo esquivar dos serios obstáculos: diversas tendencias se enfrentaban con frecuencia a propósito de los problemas de gobierno y sus posibles soluciones.
El segundo obstáculo era que los setenta y ocho de Perón le imponían administrar sus energías.
En la política interna de Perón tomó como punto de partida la conciliación de la clase obrera con el empresario y auspició el llamado “Pacto Social” que fue subscripto por la Confederación General Económica. El “Pacto Social” atorgaba aumentos en los salarios, calculando que estabilizados los jornales, el sector empresario podría encarar con ventajosa antelación los planes de producción y reducir el ritmo inflacionario que perturbaba la economía del país.
Perón en 1974 achicaba las diferencias que lo separaban de quienes no lo habían votado.
El 1º de Mayo de 1974, en ocasión de celebrarse frente a la Casa de Gobierno la tradicional manifestación de los trabajadores, tuvieron exteriorización pública las serias disidencias existentes dentro de las filas peronistas. El sector autodenominado “Montoneros”[1] y otros grupos afines a él, sintiéndose defraudados por la gestión presidencial, expresaron su desagrado con ásperas adjetivaciones que inclusive volcaban un sentimiento de rencor ofensivo para la persona de Perón.
Perón empezaba a ser víctima de su indefinición doctrinaria: había alentado las guerrillas cuando la violencia de la presunta izquierda peronista podía favorecer sus planes para recuperar el poder. Ahora, entre los mismos guerrilleros se desataba la violencia en base a definiciones que mostraban cuán poca claridad de fines y de métodos había prohijado el mundo populista de Perón. Un sector de guerrilleros se identificaba con Cámpora.
A partir de ese 1º de Mayo, se agrandan las disidencias dentro del justicialismo.
El “Pacto Social” podía peligrar. De ahí que el Jefe de Estado incitó en escasas horas el apoyo de los partidos opositores y de los sindicatos para una movilización popular que en la Plaza de Mayo le ratificaba, el 12 de Junio, su apoyo de costumbre.
El sábado 19 de Junio el país era informado de que el Jefe de Estado se había agravado, y el lunes 1º de Julio, Perón fallecía en la residencia presidencial de Olivos.
Su esposa Maria Estela Martínez de Perón asumiría la presidencia y luego en el año 1976 sería derrocada por un golpe militar.
La caída del Peronismo
La Constitución reformada en 1949 había eliminado el polémico artículo 77º que prohibía la reelección inmediata del titular del poder ejecutivo y era evidente para propios y extraños que en la próxima confrontación electoral de 1951 Juan Domingo Perón sería ungido una vez más como primer magistrado de la República.
La dinámica presencia de la esposa del presidente, María Eva Duarte, en las cuestiones de gobierno (si bien Evita nunca tuvo ningún cargo oficial salvo presidir la Fundación que llevaba su nombre) causaba irritación en los sectores castrenses y en los sectores altos de la sociedad argentina que veían en la esposa del Presidente de la República, a una aventurera o a una oportunista. Este malestar comenzó a acentuarse cuando se hizo público el rumor que la Confederación General del Trabajo, promovería la candidatura a vicepresidente en las elecciones de 1951 de la “abanderada de los humildes”. Debe recordarse, que en las elecciones presidenciales de 1951 por primera vez las mujeres iban a ejercitar el derecho a sufragar, tanto activa como pasivamente.
El Ejército cruzó la candidatura de Eva Duarte a pesar de la masiva demostración popular orquestada por la CGT el 22 de agosto de 1951 en apoyo de la esposa del presidente (acto público que pasó a la historia como el “Cabildo Abierto del Peronismo”). Luego de algunas circunstancias de corte dramático que tomaron lugar en el transcurso del acto, pocos días después Eva Duarte hizo pública su renunciación.
Eva Duarte falleció el 26 de julio de 1952.
La candidatura de Eva Duarte aceleró los planes golpistas de un sector de las fuerzas armadas; el 28 de septiembre de 1951 se produjo el fallido levantamiento dirigido por el general Menéndez. Como consecuencia del mismo se produjo una fuerte depuración dentro del ejército, y mediante la ley nº 14.062 se estableció el Estado de Guerra Interno por el cual todo militar que se insubordinase o se sublevase contra las autoridades constituidas, o participase en movimientos tendientes a derrocarlas o desconocer su investidura sería fusilado en forma sumaria. Este instituto ha sido calificado de inconstitucional desde que los remedios para hacer frente a movimientos de tal naturaleza estaban normados en la propia Constitución (el estado de sitio o el estado de prevención y alarma).
A pesar de las difíciles circunstancias económicas que atravesaba el país, en las elecciones presidenciales de 1951 la fórmula Perón-Quijano obtuvo el 62% de los sufragios mientras que el 32% de los votos lo obtuvo la candidatura radical integrada por Ricardo Balbín y Aturo Frondizi.
El resultado de las elecciones mostraba a un gobierno fortalecido mediante la incuestionable exteriorización de la voluntad popular, pero en general, para el ánimo de los opositores, que no contaron durante la campaña con los medios publicitarios ni financieros del oficialismo, estos guarismos fueron lentamente llevando al convencimiento que únicamente mediante la fuerza sería factible desalojar el régimen peronista del poder.
El 15de abril de 1953 dos bombas estallaron en la Plaza de Mayo mientras se desarrollaba un acto multitudinario en apoyo a Perón, provocando un pánico generalizado.
Esa noche diversos grupos asaltaron la Casa del Pueblo del partido Socialista y la incendiaron perdiéndose una de las bibliotecas más importantes del país; ataques similares ocurrieron contra la sede del partido Radical, del Demócrata Nacional y el edificio del Jockey Club.
El país parecía correr alocadamente hacia situaciones de gravedad imprevisible, mientras que los hilos de la conspiración golpista comenzaron a entretejerse lentamente pero sobre bases seguras.
CONCLUSION
Juan Domingo Perón fue elegido Presidente de la Nación Argentina en tres ocasiones. La primera fue en las elecciones del 24 de febrero de 1946, para el periodo 1946–1952; la segunda al ser reelegido en las elecciones del 11 de noviembre de 1951 para el período 1952–1958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó el 16 de septiembre de 1955. Finalmente, tras 18 años de exilio, regresó al país y fue elegido por tercera vez presidente el 23 de septiembre de 1973 para el periodo 1973-1977Murió el 1 de julio de 1974 en ejercicio de la presidencia, sucediéndolo su viuda María Estela Martínez de Perón, quien había sido elegida como vicepresidente.
Luego de realizar este trabajo practico puedo remarcar que la figura de Perón se hizo fuerte porque representó fuertemente a un sector de la sociedad.
Desarrollo una política en la que el valor a proteger era el hombre, para Perón “la Patria se forma en primer término por hombres, y no pueden ser el campo, ni la máquina, ni el dinero factores que se sobrepongan al hombre, que es quien sufre y trabaja, y sin el cual ni los campos, ni los ganados, ni el dinero tiene valor”.
Los gobiernos de Perón ponían hincapié en la política social como en la economía social, poniendo a ésta al servicio del bienestar social.
Perón cuando llego al poder se encontró con un país detenido, en manos de una oligarquía entregada al extranjero para su explotación, para él la Argentina no podía estancarse y debía conquistar los planos económicos y sociales, ya que sin las conquistas económicas , las conquistas sociales desaparecen rápidamente.
Durante el primer gobierno, Perón, toma contacto el sector trabajador, los escucha e impulsa sus iniciativas. El gobierno, a través de Trabajo y Previsión, propicia el fortalecimiento de la CGT, el número de agrupaciones crece rápidamente. Durante este gobierno se estableció el carácter gratuito de la enseñanza universitaria y se permitió el ingreso de grandes sectores juveniles provenientes de las clases medias bajas y clase obrera a la Universidad; se promovió el estudio y la investigación de las ciencias relacionadas con el desarrollo industrial.
Los objetivos señalados por el general Perón para nuestro país son: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria, sobre la base de la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social, ya que el gobierno que no sea capaz de hacer justicia social no es gobierno, sino un mecanismo destinado a favorecer a los siempre favorecidos.
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Manual del Peronista. Partido Peronista. Buenos Aires. 1954.
Golpe de Estado de 1966. La noche de los Bastones Largos
Trabajo Práctico de Historia
Tema: Golpe de Estado de 1966. La noche de los Bastones Largos. Represión en las Universidades y Fugas de Cerebro
Alumnos: Enriquez, Luciano
Rodriguez, Luciano
Suarez, Lucas
Profesor: Cieri, Ramón
Escuela: Inst. Parroquial San Vicente de Paúl D-88
Ciclo Lectivo: 2008-11-04
Año: 1º B
Fecha de Entrega: 04/11/08
Introducción
Para las elecciones de 1963, el presidente José María Guido con el apoyo de las Fuerzas Armadas, prohibió la presentación de los peronistas. Los dos partidos que compitieron fueron la Unión del Pueblo Argentino y la Unión Cívica Radical del Pueblo, con la candidatura de Arturo Umberto Illia.
Illia triunfó en las elecciones, pero prácticamente desde su llegada al poder, los militares fueron tramando su devocamiento.
Golpe de Estado de 1966
En los meses anteriores al Golpe de Estado, lideres sindicales junto a militares conspiradores, fueron desacreditando el Gobierno Arturo Illia por medio de huelgas y tomas de fábricas. También colaboró parte del periodismo, cuestionando la capacidad ejecutiva del presidente para desprestigiarlo frente a los ojos del pueblo. Estas críticas periodísticas llegaron a ser tan duras, que se publicaban encuestas de opinión para demostrar que gran parte de la población estaba a favor de un Golpe de Estado.
El 28 de junio de 1966, tropas del Ejército rodearon la Casa Rosada, mientras el jefe del Primer Cuerpo del Ejército, General Julio Alsogaray, entró al despacho del presidente y le anunció que era destituido.
Después del devocamiento de Illia, una “junta revolucionaria” integrada por los tres comandante, el jefe de las Fuerzas Armadas: Pascual Angel Pistarini del Ejercito, Adolfo Teodoro Alvarez de la Fuerza Aérea y Benigmo Ignacio Varela de la Armada, tomó la suma del poder público y nombró presidente al teniendo general retirado Juan Carlos Onganía. Con él se disolvió el Congreso Nación y las legislaturas provinciales, los miembros de la Corte Suprema de Justicia y el procurador general de la Nación fueron separados de sus cargos políticos fueron disueltos.
El gobierno de Onganía se regia por un estatuto, llamado Estatuto de la Revolución Argentina y no se sabía cuánto tiempo estaría en el cargo. Sin embargo, fue bien recibido por el pueblo.
Junto al Estatuto de la Revolución Argentina, el otro elemento clave del gobierno fue la Doctrina de Seguridad Nacional, que estableció una relación directa entre seguridad y desarrollo. Como el subdesarrollo generaba pobreza y descontento social, favorecía la difusión del mensaje comunista y ponía en peligro la seguridad nacional. Siguiendo esta línea de pensamiento, el desarrollo de la economía era prioritario para los militares y justificaba la toma del poder político para asegurar un crecimiento económico.
Basado en estos días, el gobierno de Onganía intentó disimular la alianza que tenia con el sector dominante del ejército y con los grandes intereses empresariales, defendidos por el ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena quien favoreció la concentración del capital en pocas manos. Así, grandes empresarios y las mayores empresas multinacionales del país, fueron los beneficiados con su programa.
El gobierno de Onganía obtuvo logros en la estabilización y el crecimiento económicos basándose en la inversión pública, la oferta monetaria y los créditos para vivienda y consumo. Sin embargo, los productores rurales de la pampa húmeda y diversos productores regionales se vieron perjudicados por medidas como la supresión de la protección, la devaluación de la moneda y la aplicación de retenciones para las exportaciones agropecuarias. Por eso se entiende el descontento de muchos sectores, que se relacionó con la protesta social frente al autoritarismo del gobierno. Por otra parte, Onganía heredó las continuas manifestaciones estudiantiles universitarias que exigían mayor presupuesto, y como estaba seguro que detrás de ellas había infiltrados marxistas, obró consecuencia.
La noche de los Bastones Largos. Represión en las Universidades
Una de las pocas manifestaciones de resistencia al gobierno militar fue de las universidades. El Consejo Superior de la Universidad de Bs.As. hizo una declaración pública condenando al golpe, donde expresaba que el sector de la UBA pedía a las universidades afrontar al desconocimiento que el gobierno hacia la Constitución defendiendo la autonomía de la Universidad, desconociendo autoridades impuestas desde el gobierno militar y manteniendo vivo el espíritu democrático.
Un mes después de esta declaración, las universidades fueron intervenidas y se desconoció la autonomía universitaria. En Bs.As. el sector y los decanos renunciaron, y cinco facultades fueron tomadas por los estudiantes. El 29 de Julio de 1966, en horas de la noche, se produjo la irrupción de fuerzas militares en las aulas de la Universidad de Bs.As., más específicamente en la Facultad de Ciencias Exactas. En este hecho, conocido como “La noche de los Bastones Largos”, la policía secó por la fuerza a autoridades, estudiantiles y profesores de la Facultad. Castigó con golpes a docentes y alumnos, y muchos fueron llevados presos. Hubo excesos y falta de respeto a los derechos humanos.
Fuga de cerebros
“La noche de los Bastones Largos” dejo en evidencia que la autonomía universitaria no era el centro de los problemas para el gobierno militar, sino que el problema estaba en la idea de la Universidad como “nido” de comunistas.
Como resultado de las acciones de represión y ante la persecución de alumnos y docentes con ideas comunistas, centenares de profesores y científicos universitarios renunciaron y dejaron el país en la llamada “Fuga de cerebros” que terminó beneficiando a las casas de estudio e investigación de Europa y de los Estados Unidos, a donde fueron los talentos argentinos.
Conclusión
El golpe militar de 1966 llevó al General Onganía al poder y éste pudo gobernar casi tres años sin decretar al estado de sitio. Sin embargo, los acontecimientos de “La noche de los Bastones Largos” sentaron un precedente del movimiento que si sacudió al gobierno: el “Cordobazo”. En 1969 un grupo de estudiantes y obreros de Córdoba se levantaron contra los abusos. Esta oposición creció en círculos militares y civiles hasta que en junio de 1970, un golpe interno liderado por los jefes de las Fuerzas Armadas, lo obligó a dejar el cargo.
Con un país política y socialmente desintegrado, que había reprimido y expulsado gente del ámbito de la cultura, nuevamente tomaba o retomaba los hilos conductores un militar: Roberto Marcelo Levingston.
Bibliografía
· Ernesto Castrillón: “La Argentina en el siglo XX”. Editorial La Nación 2000
· Lucas Luchilo, Silvia Romano y Gustavo Paz: “Historia Argentina”. Editorial Santillana 1990.
· José Cosmelli Ibáñez: “Historia de la Cultura Argentina”. Editorial El Ateneo 1992
Tema: Golpe de Estado de 1966. La noche de los Bastones Largos. Represión en las Universidades y Fugas de Cerebro
Alumnos: Enriquez, Luciano
Rodriguez, Luciano
Suarez, Lucas
Profesor: Cieri, Ramón
Escuela: Inst. Parroquial San Vicente de Paúl D-88
Ciclo Lectivo: 2008-11-04
Año: 1º B
Fecha de Entrega: 04/11/08
Introducción
Para las elecciones de 1963, el presidente José María Guido con el apoyo de las Fuerzas Armadas, prohibió la presentación de los peronistas. Los dos partidos que compitieron fueron la Unión del Pueblo Argentino y la Unión Cívica Radical del Pueblo, con la candidatura de Arturo Umberto Illia.
Illia triunfó en las elecciones, pero prácticamente desde su llegada al poder, los militares fueron tramando su devocamiento.
Golpe de Estado de 1966
En los meses anteriores al Golpe de Estado, lideres sindicales junto a militares conspiradores, fueron desacreditando el Gobierno Arturo Illia por medio de huelgas y tomas de fábricas. También colaboró parte del periodismo, cuestionando la capacidad ejecutiva del presidente para desprestigiarlo frente a los ojos del pueblo. Estas críticas periodísticas llegaron a ser tan duras, que se publicaban encuestas de opinión para demostrar que gran parte de la población estaba a favor de un Golpe de Estado.
El 28 de junio de 1966, tropas del Ejército rodearon la Casa Rosada, mientras el jefe del Primer Cuerpo del Ejército, General Julio Alsogaray, entró al despacho del presidente y le anunció que era destituido.
Después del devocamiento de Illia, una “junta revolucionaria” integrada por los tres comandante, el jefe de las Fuerzas Armadas: Pascual Angel Pistarini del Ejercito, Adolfo Teodoro Alvarez de la Fuerza Aérea y Benigmo Ignacio Varela de la Armada, tomó la suma del poder público y nombró presidente al teniendo general retirado Juan Carlos Onganía. Con él se disolvió el Congreso Nación y las legislaturas provinciales, los miembros de la Corte Suprema de Justicia y el procurador general de la Nación fueron separados de sus cargos políticos fueron disueltos.
El gobierno de Onganía se regia por un estatuto, llamado Estatuto de la Revolución Argentina y no se sabía cuánto tiempo estaría en el cargo. Sin embargo, fue bien recibido por el pueblo.
Junto al Estatuto de la Revolución Argentina, el otro elemento clave del gobierno fue la Doctrina de Seguridad Nacional, que estableció una relación directa entre seguridad y desarrollo. Como el subdesarrollo generaba pobreza y descontento social, favorecía la difusión del mensaje comunista y ponía en peligro la seguridad nacional. Siguiendo esta línea de pensamiento, el desarrollo de la economía era prioritario para los militares y justificaba la toma del poder político para asegurar un crecimiento económico.
Basado en estos días, el gobierno de Onganía intentó disimular la alianza que tenia con el sector dominante del ejército y con los grandes intereses empresariales, defendidos por el ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena quien favoreció la concentración del capital en pocas manos. Así, grandes empresarios y las mayores empresas multinacionales del país, fueron los beneficiados con su programa.
El gobierno de Onganía obtuvo logros en la estabilización y el crecimiento económicos basándose en la inversión pública, la oferta monetaria y los créditos para vivienda y consumo. Sin embargo, los productores rurales de la pampa húmeda y diversos productores regionales se vieron perjudicados por medidas como la supresión de la protección, la devaluación de la moneda y la aplicación de retenciones para las exportaciones agropecuarias. Por eso se entiende el descontento de muchos sectores, que se relacionó con la protesta social frente al autoritarismo del gobierno. Por otra parte, Onganía heredó las continuas manifestaciones estudiantiles universitarias que exigían mayor presupuesto, y como estaba seguro que detrás de ellas había infiltrados marxistas, obró consecuencia.
La noche de los Bastones Largos. Represión en las Universidades
Una de las pocas manifestaciones de resistencia al gobierno militar fue de las universidades. El Consejo Superior de la Universidad de Bs.As. hizo una declaración pública condenando al golpe, donde expresaba que el sector de la UBA pedía a las universidades afrontar al desconocimiento que el gobierno hacia la Constitución defendiendo la autonomía de la Universidad, desconociendo autoridades impuestas desde el gobierno militar y manteniendo vivo el espíritu democrático.
Un mes después de esta declaración, las universidades fueron intervenidas y se desconoció la autonomía universitaria. En Bs.As. el sector y los decanos renunciaron, y cinco facultades fueron tomadas por los estudiantes. El 29 de Julio de 1966, en horas de la noche, se produjo la irrupción de fuerzas militares en las aulas de la Universidad de Bs.As., más específicamente en la Facultad de Ciencias Exactas. En este hecho, conocido como “La noche de los Bastones Largos”, la policía secó por la fuerza a autoridades, estudiantiles y profesores de la Facultad. Castigó con golpes a docentes y alumnos, y muchos fueron llevados presos. Hubo excesos y falta de respeto a los derechos humanos.
Fuga de cerebros
“La noche de los Bastones Largos” dejo en evidencia que la autonomía universitaria no era el centro de los problemas para el gobierno militar, sino que el problema estaba en la idea de la Universidad como “nido” de comunistas.
Como resultado de las acciones de represión y ante la persecución de alumnos y docentes con ideas comunistas, centenares de profesores y científicos universitarios renunciaron y dejaron el país en la llamada “Fuga de cerebros” que terminó beneficiando a las casas de estudio e investigación de Europa y de los Estados Unidos, a donde fueron los talentos argentinos.
Conclusión
El golpe militar de 1966 llevó al General Onganía al poder y éste pudo gobernar casi tres años sin decretar al estado de sitio. Sin embargo, los acontecimientos de “La noche de los Bastones Largos” sentaron un precedente del movimiento que si sacudió al gobierno: el “Cordobazo”. En 1969 un grupo de estudiantes y obreros de Córdoba se levantaron contra los abusos. Esta oposición creció en círculos militares y civiles hasta que en junio de 1970, un golpe interno liderado por los jefes de las Fuerzas Armadas, lo obligó a dejar el cargo.
Con un país política y socialmente desintegrado, que había reprimido y expulsado gente del ámbito de la cultura, nuevamente tomaba o retomaba los hilos conductores un militar: Roberto Marcelo Levingston.
Bibliografía
· Ernesto Castrillón: “La Argentina en el siglo XX”. Editorial La Nación 2000
· Lucas Luchilo, Silvia Romano y Gustavo Paz: “Historia Argentina”. Editorial Santillana 1990.
· José Cosmelli Ibáñez: “Historia de la Cultura Argentina”. Editorial El Ateneo 1992
martes, 11 de noviembre de 2008
Primer Plan Quinquenal: IAPI, Función en la economía. Noveno
Instituto: San Vicente de Paúl
Trabajo practico: Primer Plan Quinquenal: IAPI, Función en la economía.
(1946-1952)
Nombre y Apellido de los alumnos: Caballier Janet, Zanandrea Andrea.
Asignatura: Historia
Curso: 9º año
Profesor: Ramón Cieri
Ciclo lectivo 2008
Introducción
Desde 1946 con la llegada de Perón al poder, el gobierno lanzó una serie de medidas para poder planificar y organizar las políticas a seguir por su gobierno, en lo que respecta a los aspectos sociales, políticos y económicos. El Plan Quinquenal y el IAPI fueron parte de la planificación propuesta. Como introducción es importante decir lo que es un plan quinquenal, para entender cuales eran los objetivos que se perseguían con su utilización, un plan quinquenal es un proyecto, plan, o idea que se propone terminar o alcanzar los objetivos propuesto en un plazo de 5 años. La planificación económica es generalmente promovida por el gobierno de un estado. Como se implemento en la Argentina es parte del desarrollo.
¿Qué fue el Primer Plan Quinquenal?
Durante los gobiernos de Juan Domingo Perón (1946-1952) se llevaron cabo la construcción de un nuevo país basado en toda una infraestructura como base de la revolución peronista, en Materia social Política, y económica, esta fue planificada hasta el más mínimos detalles y en el marco de sus dos "Planes Quinquenales".
¿Qué planteaba el plan?
A principios del segundo semestre de 1946, la Secretaría Técnica de la Presidencia comenzó a preparar un Plan de Gobierno para el período quinquenal comprendido por los años 1947 y 1951. El Plan Quinquenal se anunció en el mensaje presidencial del 19 de octubre de 1946 como "Proyecto de Ley", cuyo Art. 1º daba el "Plan de Realizaciones e Inversiones" y desarrollaba proyectos de ley sobre: organización de los ministerios, derechos electorales de la mujer, organización de la sanidad pública, reforma universitaria, organización del Servicio Exterior de la Nación, fomento de la industria nacional, etc.
El plan planteaba la necesidad de rever y codificar en un solo cuerpo el conjunto de medidas que afectaban la exportación y la importación, reglamentando la tipificación, el envase y la certificación de la calidad de los productos exportables y estableciendo un régimen aduanero ajustado a las realidades de ese momento
Por otra parte, con el objeto de agilizar los servicios aduaneros y portuarios, se proponía unificar en cada aduana o receptoría esas funciones, bajo la dirección, coordinación y fiscalización de un organismo central que se denominaría Administración General de Aduanas y Puertos de la Nación, el cual substituiría –aunque con mayores atribuciones- a la hasta entonces Dirección General de Aduana.
En su Art. 2º se autorizaba al Poder Ejecutivo a financiar, con emisión de "Títulos de la Deuda pública" en la cuantía necesaria y/o cualquier otro medio adecuado, rindiendo cuenta anualmente al Congreso.
La Planificación Estatal tuvo una prolija y extensa fundamentación con el siguiente.temario:Gobernación del Estado.
I Política
II Salud Pública
III Educación
IV Cultura
V Justicia
VI Exterior
Defensa Nacional
·
I Ejército
II Marina
III Aeronáutica
Economía
·
I Población
II Obra Social
III Energía
IV Trabajos Públicos y Transporte
V Producción
VI Comercio Exterior
VII Finanzas
La toma de conocimiento fue novedosa: se convocó a ambas cámaras legislativas del Congreso Nacional, no formalmente como Asamblea, que estaba prevista por la Constitución para proclamar o elegir Presidente y Vicepresidente (Art. 82 y Arts. 83 a 85) o para la apertura de las sesiones legislativas (Art. 86, Inc. 11), sino a título de invitación a senadores y diputados nacionales para acompañar la exposición del Presidente.
El acto se desarrolló en el recinto de la Cámara baja, el 21 de octubre de 1946, con asistencia perfecta de la bancada oficialista, y la opositora, en todas sus parcialidades, se abstuvo de concurrir.
Abrió el acto el Presidente del Senado y vicepresidente de la Nación, doctor Juan Hortensio Quijano, luego Perón y el secretario técnico el barcelonés Dr. José Figuerola; entre las 16 hasta las 20.30, quedando ejemplares impresos del proyecto en manos de los legisladores.
El Gobierno abrió una campaña de difusión, comenzando por charlas del Pte. Juan Perón, en el Teatro Colón, a trabajadores y luego a empresarios de la oligárquica Unión Industrial Argentina y de la recién creada Asociación Argentina de la Producción, Industria y Comercio.
¿Qué era el IAPI?
El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) fue un ente público argentino creado bajo la órbita del Banco Central el 28 de mayo de 1946, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, con el fin de centralizar el comercio exterior y transferir recursos entre los diferentes sectores de la economía.
¿Cuál eran sus objetivos?
El objetivo que guió la creación del organismo fue la necesidad de contar con un ente especializado en cuestiones comerciales y lograr una mejor inserción externa mediante la conquista de nuevos mercados y la consolidación de la presencia argentina en los ya obtenidos. Asimismo, pretendió promocionar la calidad y diversidad de los productos locales y generar estrategias de defensa de los precios de los mismos en el mercado internacional, ante el eventual deterioro de los términos de intercambio, protegiendo a los productores locales frente a los cambios en los precios internacionales y la acción de los monopolios internacionales y de los países importadores de productos argentinos.
¿Cuáles eran sus funciones?
El flamante organismo contaba con diversas funciones. En el plano comercial, se encargaba de comprar los cereales, carnes y derivados a los productores, para luego exportarlos. También cumplía funciones financieras, asignando fondos a ciertas reparticiones públicas, gobiernos provinciales e incluso al sector privado para la adquisición de bienes de capital. El IAPI regulaba de hecho el mercado interno en la medida en que sus decisiones afectaban diversos aspectos del sistema económico.
Cuando el Instituto compraba productos elaborados que no lograban colocación, establecía el margen de beneficio al sector industrial, creaba comisiones mixtas especiales para resolver la crisis de ciertos sectores productivos, adquiría materia prima para entregarla a los industriales a fin de que la procesaran por cuenta y orden del Instituto, etc. Asimismo, desarrollaba funciones de promoción y fomento en tanto determinaba qué actividades productivas eran prioritarias y, en consecuencia, debían recibir un tratamiento especial como, por ejemplo, el otorgamiento de créditos sin obligación de devolución. Por otra parte, también subsidiaba la producción de ciertos bienes de consumo masivo con el fin de mantener el nivel del salario real.
Conclusión
Con la adopción de estas medidas el gobierno peronista dispuso una política económica, social etc. No solo a corto plazo, sino que por primera vez en el país se trazaba un plan con objetivos concretos a gran escala, y estos objetivos no eran a corto a plazo sino a mediano plazo, a cinco años. El plan quinquenal tuvo su primera versión desde 1947 a 1951, luego en el segundo gobierno de Perón se lanzo el segundo plan quinquenal, que tenia nuevos objetivos de estado a 5 años también. En resumen estos planes, fueron la forma que tuvo el gobierno peronista de organizar y mostrar cual iban a ser los lineamientos de sus políticas para nuestro país.
Índice
Introducción 2
¿Qué fue el Primer Plan Quinquenal? 3
¿Qué planteaba el plan? 3
¿Qué era el IAPI? 4
¿Cuál eran sus objetivos? 4
¿Cuáles eran sus funciones? 5
Conclusión 6
Bibliografía
http://es.wikipedia.org/wiki/Plan_Quinquenal_en_Argentina
http://es.wikipedia.org/wiki/Instituto_Argentino_de_Promoci%C3%B3n_del_Intercambio
“La economía argentina”, Aldo Ferrer
Trabajo practico: Primer Plan Quinquenal: IAPI, Función en la economía.
(1946-1952)
Nombre y Apellido de los alumnos: Caballier Janet, Zanandrea Andrea.
Asignatura: Historia
Curso: 9º año
Profesor: Ramón Cieri
Ciclo lectivo 2008
Introducción
Desde 1946 con la llegada de Perón al poder, el gobierno lanzó una serie de medidas para poder planificar y organizar las políticas a seguir por su gobierno, en lo que respecta a los aspectos sociales, políticos y económicos. El Plan Quinquenal y el IAPI fueron parte de la planificación propuesta. Como introducción es importante decir lo que es un plan quinquenal, para entender cuales eran los objetivos que se perseguían con su utilización, un plan quinquenal es un proyecto, plan, o idea que se propone terminar o alcanzar los objetivos propuesto en un plazo de 5 años. La planificación económica es generalmente promovida por el gobierno de un estado. Como se implemento en la Argentina es parte del desarrollo.
¿Qué fue el Primer Plan Quinquenal?
Durante los gobiernos de Juan Domingo Perón (1946-1952) se llevaron cabo la construcción de un nuevo país basado en toda una infraestructura como base de la revolución peronista, en Materia social Política, y económica, esta fue planificada hasta el más mínimos detalles y en el marco de sus dos "Planes Quinquenales".
¿Qué planteaba el plan?
A principios del segundo semestre de 1946, la Secretaría Técnica de la Presidencia comenzó a preparar un Plan de Gobierno para el período quinquenal comprendido por los años 1947 y 1951. El Plan Quinquenal se anunció en el mensaje presidencial del 19 de octubre de 1946 como "Proyecto de Ley", cuyo Art. 1º daba el "Plan de Realizaciones e Inversiones" y desarrollaba proyectos de ley sobre: organización de los ministerios, derechos electorales de la mujer, organización de la sanidad pública, reforma universitaria, organización del Servicio Exterior de la Nación, fomento de la industria nacional, etc.
El plan planteaba la necesidad de rever y codificar en un solo cuerpo el conjunto de medidas que afectaban la exportación y la importación, reglamentando la tipificación, el envase y la certificación de la calidad de los productos exportables y estableciendo un régimen aduanero ajustado a las realidades de ese momento
Por otra parte, con el objeto de agilizar los servicios aduaneros y portuarios, se proponía unificar en cada aduana o receptoría esas funciones, bajo la dirección, coordinación y fiscalización de un organismo central que se denominaría Administración General de Aduanas y Puertos de la Nación, el cual substituiría –aunque con mayores atribuciones- a la hasta entonces Dirección General de Aduana.
En su Art. 2º se autorizaba al Poder Ejecutivo a financiar, con emisión de "Títulos de la Deuda pública" en la cuantía necesaria y/o cualquier otro medio adecuado, rindiendo cuenta anualmente al Congreso.
La Planificación Estatal tuvo una prolija y extensa fundamentación con el siguiente.temario:Gobernación del Estado.
I Política
II Salud Pública
III Educación
IV Cultura
V Justicia
VI Exterior
Defensa Nacional
·
I Ejército
II Marina
III Aeronáutica
Economía
·
I Población
II Obra Social
III Energía
IV Trabajos Públicos y Transporte
V Producción
VI Comercio Exterior
VII Finanzas
La toma de conocimiento fue novedosa: se convocó a ambas cámaras legislativas del Congreso Nacional, no formalmente como Asamblea, que estaba prevista por la Constitución para proclamar o elegir Presidente y Vicepresidente (Art. 82 y Arts. 83 a 85) o para la apertura de las sesiones legislativas (Art. 86, Inc. 11), sino a título de invitación a senadores y diputados nacionales para acompañar la exposición del Presidente.
El acto se desarrolló en el recinto de la Cámara baja, el 21 de octubre de 1946, con asistencia perfecta de la bancada oficialista, y la opositora, en todas sus parcialidades, se abstuvo de concurrir.
Abrió el acto el Presidente del Senado y vicepresidente de la Nación, doctor Juan Hortensio Quijano, luego Perón y el secretario técnico el barcelonés Dr. José Figuerola; entre las 16 hasta las 20.30, quedando ejemplares impresos del proyecto en manos de los legisladores.
El Gobierno abrió una campaña de difusión, comenzando por charlas del Pte. Juan Perón, en el Teatro Colón, a trabajadores y luego a empresarios de la oligárquica Unión Industrial Argentina y de la recién creada Asociación Argentina de la Producción, Industria y Comercio.
¿Qué era el IAPI?
El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) fue un ente público argentino creado bajo la órbita del Banco Central el 28 de mayo de 1946, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, con el fin de centralizar el comercio exterior y transferir recursos entre los diferentes sectores de la economía.
¿Cuál eran sus objetivos?
El objetivo que guió la creación del organismo fue la necesidad de contar con un ente especializado en cuestiones comerciales y lograr una mejor inserción externa mediante la conquista de nuevos mercados y la consolidación de la presencia argentina en los ya obtenidos. Asimismo, pretendió promocionar la calidad y diversidad de los productos locales y generar estrategias de defensa de los precios de los mismos en el mercado internacional, ante el eventual deterioro de los términos de intercambio, protegiendo a los productores locales frente a los cambios en los precios internacionales y la acción de los monopolios internacionales y de los países importadores de productos argentinos.
¿Cuáles eran sus funciones?
El flamante organismo contaba con diversas funciones. En el plano comercial, se encargaba de comprar los cereales, carnes y derivados a los productores, para luego exportarlos. También cumplía funciones financieras, asignando fondos a ciertas reparticiones públicas, gobiernos provinciales e incluso al sector privado para la adquisición de bienes de capital. El IAPI regulaba de hecho el mercado interno en la medida en que sus decisiones afectaban diversos aspectos del sistema económico.
Cuando el Instituto compraba productos elaborados que no lograban colocación, establecía el margen de beneficio al sector industrial, creaba comisiones mixtas especiales para resolver la crisis de ciertos sectores productivos, adquiría materia prima para entregarla a los industriales a fin de que la procesaran por cuenta y orden del Instituto, etc. Asimismo, desarrollaba funciones de promoción y fomento en tanto determinaba qué actividades productivas eran prioritarias y, en consecuencia, debían recibir un tratamiento especial como, por ejemplo, el otorgamiento de créditos sin obligación de devolución. Por otra parte, también subsidiaba la producción de ciertos bienes de consumo masivo con el fin de mantener el nivel del salario real.
Conclusión
Con la adopción de estas medidas el gobierno peronista dispuso una política económica, social etc. No solo a corto plazo, sino que por primera vez en el país se trazaba un plan con objetivos concretos a gran escala, y estos objetivos no eran a corto a plazo sino a mediano plazo, a cinco años. El plan quinquenal tuvo su primera versión desde 1947 a 1951, luego en el segundo gobierno de Perón se lanzo el segundo plan quinquenal, que tenia nuevos objetivos de estado a 5 años también. En resumen estos planes, fueron la forma que tuvo el gobierno peronista de organizar y mostrar cual iban a ser los lineamientos de sus políticas para nuestro país.
Índice
Introducción 2
¿Qué fue el Primer Plan Quinquenal? 3
¿Qué planteaba el plan? 3
¿Qué era el IAPI? 4
¿Cuál eran sus objetivos? 4
¿Cuáles eran sus funciones? 5
Conclusión 6
Bibliografía
http://es.wikipedia.org/wiki/Plan_Quinquenal_en_Argentina
http://es.wikipedia.org/wiki/Instituto_Argentino_de_Promoci%C3%B3n_del_Intercambio
“La economía argentina”, Aldo Ferrer
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Trabajo de Investigación Noveno Año 2008
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